Ted: Descarga el adjunto.
Megan: Si es un desnudo es todo, te voy a bloquear.
Ted: *corazón roto*
Megan: Demasiado temprano para eso.
Ted: Nunca es demasiado temprano para uno de esos *guiño*
Megan: No voy a mandarte ninguno.
Ted: Ahí van mis esperanzas del día. De todas formas no era un desnudo.
Megan: ¿Es la cabra bebé?
Ted: Solo descarga la imagen.
Megan: ¡Si es la cabra bebé! Y lindos abdominales.
Ted: Gracias, los compre en una tienda.
Megan: Porque a las chicas le vuelven locas una remera con un dibujo de unos abdominales en vez de los reales.
Ted: Lo sé. No puedo salir a la calle así, se me tiran encima.
Megan: Pobrecito. Lo que tienes que sufrir.
Ted: Es duro, pero es lo que hay.
Ted: Ahora que hemos roto el hielo, al meollo del asunto.
Megan: Podía pasar el resto de la semana sin que lo mencionaras.
Ted: No pareces molesta.
Megan: ¿Por qué eres un mentiroso, farsante y deshonesto? Para nada.
Ted: Tal vez me equivoque.
Megan: ¿Al menos tenías la intención de aparecer?
Ted: Y hasta entre al salón.
Megan: Hice una lista.
Ted: ¿De tortura? Porque creo firmemente que no merezco un castigo que sobrepase los límites. Recuerda, tengo familia con la que hablo cada semana.
Megan: No te preocupes, tengo todo planeado. Nadie notara que desapareciste. Primero borrar toda evidencia de contacto entre nosotros. Segundo: una coartada, por las dudas.
Ted: Me estás asustando.
Megan: Tercero: cortar la comunicación con tus allegados gradualmente.
Ted: Tengo marcado el 911 y estoy a nada de presionar el botón de llamar.
Megan: Bien podría estar detrás de ti en este preciso momento.
Megan: ¿Te diste la vuelta? Lo hiciste. *guiño*
Ted: Solo para que lo sepas, tengo una feroz cabra amante de los cojines. Y un sistema de cámaras de vigilancia que el esposo de mi hermana instaló.
Megan: Interesante. Dime qué más tienes.
Ted: Esto podría volverse una conversación de las que me gustan *guiño*
Megan: Recuerda, plan malvado.
Ted: ¿No puedes darme una salida fácil?
Megan: ¿En serio?
Ted: Tú ganas. Voy a dormir con un ojo abierto y voy a dejar a la cabra afuera.
Megan: Vas a amanecer sin la adorable cabra bebé que ama los cojines.
Ted: Eres despiadada.
Megan: Debiste llamar al 911 cuando tuviste la oportunidad. Ahora ya es muy tarde.
Ted: Casi puedo imaginar la risa malvada.
Megan: Para tu fortuna, mi lista no es una de torturas.
Ted: Admito que me siento aliviado, puedes ser muy tenaz.
Ted: ¿Es una lista que podemos poner en práctica?
Megan: ¿Cómo lo supiste? ¿Quieres empezar?
Ted: Siempre estoy listo.
Megan: Dijiste que no eres un anciano pervertido, por lo que puedo restringir un rango de edad. Llevas años trabajando en la empresa por tanto no eres un pasante ni mucho menos un nuevo empleado. Quitando a las mujeres de la lista aún son muchos candidatos.
Ted: ¿Vas a jugar la carta de la culpa para sacarme información?
Megan: ¿Te sientes culpable por algo en específico?
Ted: Trabajo en el área administrativa. Nos hemos visto muy seguido. ¿Ayuda?
Megan: ¿Me agradas?
Ted: No estoy seguro. Considerando todas nuestras interacciones, creo que sí.
Megan: Eso si ayuda y también confunde. No hay muchos que entran en el perfil.
Ted: Descarga el adjunto.
Megan: A este paso mi galería se va a llenar con fotos de la cabra bebé. (No es una queja).
#3377 en Novela romántica
#887 en Novela contemporánea
drama amor inesperado, chico nerd y chica popular, romance y humor
Editado: 17.01.2026