Mensajes

Capítulo 26

El rumor se extendió poco a poco. Al inicio fue el guardia de seguridad y la jefa de limpieza los que comenzaron a hablar, conjeturas lanzadas al aire. Más tarde esas conjeturas fueron cobrando raíces, un empleado creyó haber visto algo. Nada confirmado. Pero todos empezaron a hablar de la asistente del gerente de ventas y el contador del primer piso. Todos excepto ellos estaban enterados.

Megan estaba de buen humor, como tenía los auriculares puestos no se dio cuenta de las miradas, su mente estaba en el nuevo plan que trazó. Ese era el día en que iba a poner de rodillas a Campbell. Al finalizar la jornada laboral él estaría arrepentido de jugar con ella.

Melanie se interpuso en su camino, con sus brazos en su cadera y esa mirada severa. Se venía un regaño.

—No hice nada malo y no tienes pruebas para contradecirme —dijo antes de darle la oportunidad de que comenzara a atacar.

—Tal vez las tenga.

Megan dudo. —No, no las tienes.

—Quiero preguntar sobre tu «no» —simulo las comillas con los dedos— relación con Campbell, pero como ya conozco la respuesta me abstendré.

—Bien, porque no hay ninguna relación.

—Por supuesto. Necesitamos hablar con Campbell, creo que descubrió quién es el tipo con el que te mensajeas.

—¿Te dijo algo?

—Es más una corazonada. Me preocupa que no nos dijera nada, creo que debe ser malo.

—Tal vez descubrió que es el hijo del CEO —dijo esperanzada.

Melanie la miro con mala cara.

El grupito de la ratonera pasó por su lado, intercambiaron miradas que se podrían considerar saludos y siguieron de largo. La desconfianza de Melanie aumentó en gran medida.

—¿Qué fue eso?

—¿El qué? No fue nada.

—Exacto. Viste a Linda y Maya y no intercambiaron los comentarios mordaces de cada mañana.

A Megan no le pareció que fuera extraño, el que no hablaran no significaba que ahora eran amigas. Seguían sin agradarle. Su pensamiento debió de reflejarse en su rostro porque Melanie lo vio.

—Por un momento pensé que estabas enferma o que te visitó el fantasma de la navidad, aunque aún no es navidad —divago.

—Pensé que el fantasma de la navidad solo visitaba a gente rica e egoísta que odiaba la navidad. A mis padres les encanta, no dejan habitación sin decorar.

—Si compran nuevos adornos este año, ¿me regalas los que ya no necesiten? El año pasado una mujer me golpeó con un Papá Noel, fue un accidente, pero en serio que ella lo quería y estaba dispuesta a todo para conseguirlo. Las ferias navideñas son una guerra.

—¿Por qué comprar uno? Solo pídele al de la ratonera que se vista como uno, más real.

—Ja, ja, ja. ¿Les vas a presentar a Edward a tus padres?

Megan y Melanie se miraron durante unos segundos, al final fue Megan la primera en disculparse.

—Me retracto.

—¿Debería disculparme? Siento que acabo de predecir el futuro, si pasa me debes un regalo y uno caro.

—Voy a buscar una nueva mejor amiga.

—Suerte con ello.

Melanie dio una vuelta cual bailarina y canturreo.

—Mira quien viene llegando.

En contra de su voluntad terminó girando. Campbell se detuvo para saludar al guardia de seguridad, lo más seguro para agradecerle por ayudarlos.

—Algún día vas a darme la razón —dijo Melanie mientras se alejaba.

Al menos logró que dejara de lado el tema de su «admirador secreto», estaba muy cerca de descubrir quién era. No quería a Campbell cerca de ese asunto. No quiso esperar, no tenía motivos para hacerlo, dentro de unas horas él mismo iba a ir a buscarla. Su buen humor se renovó.

Vio a Brad y corrió a alcanzarlo, cuando lo hizo le dio una fuerte palmada en la espalda a modo de saludo. Brad escupió su café y comenzó a toser.

—Lo siento —se disculpó sonriendo.

Su expresión era digna de un personaje de cómic.

—¿Tienes un buen día? Hoy es un hermoso día —parloteo.

—Está lloviendo.

—¿No es agradable? Escuché que comenzaste a salir con una chica de la empresa —Brad iba a hablar, pero ella continuó como si nada—, me alegro por ti. Hoy de verás es un buen día.

El buen humor con el cargaba era tan grande que le hizo olvidar su resentimiento hacía Brad.

—Supongo —dijo dubitativo.

—Parece que hoy vas a tener un día ajetreado.

—Reunión con proveedores en la sala cinco.

—¡Qué bien por ti! Mira este hermoso día, todo va a ir bien.

Megan estaba atenta a los compañeros de trabajo que pasaban por su piso, casi era la hora en que Campbell solía subir para usar la sala de descanso. Lo sabía solo porque su presencia era demasiado molesta como para ignorarla. Sobre su escritorio tenía una pila de documentos para fotocopiar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.