Mensajes

Capítulo 36

Megan: Nunca mencionaste que tu compañero/amigo era un Ma Dong-seok americano.

Edward: ¿Qué? Son las cinco de la mañana y entramos a trabajar en unas horas. Para agregar, Adorable me despertó dos veces durante la noche. Repito: ¿qué?

Megan: Los primeros años de la crianza son los más difíciles, al menos eso dicen.

Edward: Creo que los de las cabras son los primeros meses. En especial, si es tan hiperactiva como Adorable.

Megan: Ahora no le eches la pelota.

Edward: Puede quedarse contigo el fin de semana.

Megan: ¿Estás consciente de que puede que no te la devuelva?

Edward: La custodia no es algo que vamos a discutir. Adorable es mi cabra.

Megan: Nuestra.

Edward: ¿Quieres compartir los gastos de crianza?

Megan: Tacaño. Volviendo al tema, Ma Dong-seok americano es algo caliente.

Edward: De nuevo: ¿qué?

Megan: Cariño, concentrate. Hablamos de que tienes un compañero caliente escondido en tu división.

Edward: ¿Te robaron el teléfono? ¿Quién eres?

Megan: No seas dramático.

Edward: La Megan que conozco jamás diría que alguien de la división de contabilidad es caliente. Soy yo, ¿verdad?

Megan: Necesitaba una perspectiva diferente. No eres tú.

Edward: 1) ¿no soy lo suficientemente caliente? y 2) ¿es Darell?

Megan: ¿Quién? Me refiero al tipo que persigue a Mel en el trabajo, es como un Campbell 2.

Edward: Eso no es para nada ofensivo. ¿Desde cuándo te gusta Matthew?

Megan: No dije que me gusta, solo que es caliente. No tiene la misma imagen en la empresa que si lo ves saliendo del fuego con una camiseta de tirantes y músculos por todos lados.

Edward: Sigo sin comprender. ¿Cuándo viste a Matthew medio desnudo?

Megan: No estaba medio desnudo. Traía pantalones y llevaba los brazos al descubierto, unos fuertes brazos.

Edward: Qué alivio.

Megan: Puedo notar el sarcasmo. No me digas que estás celoso.

Edward: En lo absoluto. Debí imaginar que caerías ante unos abdominales.

Megan: Si los hubiera visto y no supiera que está totalmente colado por mi mejor amiga. No te agobies, tienes lo tuyo.

Edward: Cuido mi alimentación.

Megan: Se nota.

Edward: Corro detrás de Adorable todos los días, eso debe contar como ejercicio.

Megan: Es totalmente válido, además creo recordar que tienes unos buenos abdominales guardados en tu armario. Nadie notará la diferencia.

Edward: ¿Ya estás pensando en la segunda cita?

Megan: Ni siquiera hubo una primera cita.

Edward: La primera, fue la vez del depósito, ¿olvidaste lo heroico que fui? La segunda, en la sala de conferencias *guiño*

Megan: Primero, no hubo nada heroico, solo un pervertido poniendo su cara en mis pechos. Segundo, lo de la sala de conferencias tampoco fue una cita.

Edward: ¡Los pusiste encima! Fui una víctima.

Megan: No te escuché quejarte.

Edward: ¿Cómo iba a hacerlo si no podía ni respirar? Muy lindas por cierto.

Megan: Lo sé *guiño*

Edward: Podemos dejarlo en una cita media. Es lo justo.

Megan: No existe una cita media.

Edward: Por supuesto que sí, es lo que hacemos nosotros. O puedes admitir que tuvimos al menos una cita.

Megan: ¡No fue una cita! Las citas implican una cena, vino y platica. En la tercera cita recién se avanza a tercera base.

Edward: Nos saltamos todos los pasos, pero te aseguro que ya nos conocemos bien. Podemos tener la cena cualquier día de estos.

Megan: ¿Estás invitándome a salir?

Edward: Cena al aire libre (en el jardín de mi casa) junto con una adorable cabra. Piensalo.

Megan: No estamos en ese punto todavía.

Edward: …

Megan: Tenemos que definir muchas cosas antes.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.