Ella se despierta muy temprano, porque había llegado el momento de conocer a su futuro esposo preguntándose cómo sería y no podía hacer nada para evitar su destino.
Carolina: mientras eso suceda debo de seguir con mi vida y por fin ya no seré una carga más para mis padres. Eso me duele reconocerlo, pero es la verdad y siempre he sentido sus desprecios, pero al único que le han demostrado cariño es a mi hermano. Seguramente deben de estar felices, porque me voy a casar y ellos se avergüenzan de mí por ser fea y algunas veces me he puesto a pensar qué pasaría si mi prometido no se casa conmigo por mi apariencia física.
Ella se levanta de su cama para ir directamente al baño a tomar una ducha y poder irse a la escuela. Carolina tiempo después sale y ella empieza a desenredar su cabello, ya que término se hace una trenza y por último se pone su uniforme igual que sus zapatos. Carolina baja de su recámara para posteriormente dirigirse al comedor donde estaban todos reunidos.
Héctor: buenos días, hija. Además, pensé que ya no ibas a desayunar con nosotros y todavía no te has dado cuenta de que ya es tarde.
Carolina: en verdad, lo siento mucho. No me fije en la hora antes de venir hasta aquí, pero sé que les debo una disculpa a todos ustedes por hacerlos esperar.
Fernando: seguramente deben de ser los nervios, padre. Porque este día va a conocer a su prometido y mi hermanita tiene que ser muy feliz a su lado.
Rebeca: no creo que se celebre ninguna boda. Definitivamente eres el único que no se ha dado cuenta de la apariencia de tu hermana.
Carolina: mi madre, tiene razón. Siempre he sido consciente de que soy fea, solo que esa es mi realidad y tengo que aceptar mi destino.
Ellos se quedaron en silencio y de esa manera empezaron a desayunar y tiempo después terminan de hacerlo. Ella se despide de su familia y cuando lo hace se levanta de su asiento para dirigirse rumbo a su destino.
En la casa de la familia Andersen
Sebastián: no entiendo por qué me tengo que casar, padre. Además, mi prometida es fea y toda la sociedad lo dice, esto solamente lo voy a hacer por mi empresa.
Julio: te puedes llevar una gran sorpresa cuando la conozcas. Porque tal vez ella sea ese amor que tanta falta te hace para poder ser feliz.
Sebastián: yo nunca me voy a enamorar y mucho menos de ella. Sabes muy bien que el amor nunca ha existido para mí, pero no deseo conocerlo y de eso estoy completamente seguro.
Julio: mientras digas eso más rápido te vas a enamorar. Siempre recuerda que cada uno nos llega el amor y nos terminamos enamorando de la persona que menos imaginamos.
Sebastián: en ese sentido puedes que tengas razón. Este día tenía que llegar y al fin voy a conocer a mi futura esposa, ya que nunca la he visto.
Julio: no se te olvide comprarle su anillo de compromiso. Porque gracias a su unión podemos unir nuestras empresas para hacerla una sola. Ese es el acuerdo que hice con los Hamilton.