Andrés
Camino de un lado al otro de la sala en la que me encuentro y es que todo está listo, pero solo falta ella. Miro mi reloj y bufo moviendo mis manos con nerviosismo y claro que ella lo haría, ella es así, orgullosa, prepotente, se cree una diosa y por eso hoy llega tarde. Mi mirada viaja hasta mis hijos que están a varios metros de mí sentados en el sofá jugando con un teléfono y sonrío, lo mejor de todo esto es que podré tenerlos más tiempo conmigo sin soportar a su madre y claro, ella accedió, accedió porque sabe que nunca tiene tiempo para ellos entre los viajes y las pasarelas, accedió porque nunca tuvo planes de ser madre y cuando supo que estaba embarazada tuve que convencerla de que seríamos buenos padres. Vuelvo a mirar el reloj, todo esto se está extendiendo demasiado y miro hacia mis abogados que esperan pacientes. Cuando mi teléfono suena y veo su número en la pantalla bufo.
—No es una boda para que llegues tarde Anabelle —gruño con rabia —es un divorcio y ya todo está
—¿Señor Thompsom? —la voz que me habla me descoloca, no es ella y frunzo el ceño.
—El mismo —mascullo —¿por qué tiene el teléfono de mi esposa? —pregunto rápido mirando hacia mis hijos.
—Debe venir al hospital —eso me tensa —su esposa sufrió un accidente y —rio sin dejarla acabar, por dios, seguramente todo lo inventó porque así es ella.
—Y poco me importa —soy claro —dígale que tiene una hora para venir al juzgado a firmar el divorcio —miro mi reloj —no entiendo para qué me llama, nos estamos separando, llame a sus padres y
—Sus padres ya están aquí señor pero
—Entonces no lo entiendo —la interrumpo frunciendo el ceño.
—La señora tiene amnesia —sus palabras me hacen mirar el teléfono —perdió la memoria, debe venir señor —cuelgo la llamada sin querer seguir escuchando, ¿amnesia? Como no, Ana haría e inventaría lo que hiciera falta para arruinar mi vida. Camino hacia los gemelos con pasos rápidos y sonríen al verme, luego me pongo a la altura de ellos.
—Los llevaré a casa —ambos me miran —bueno, la niñera los llevará porque yo
—¿Entonces iremos a nuestra casa y no contigo? —pregunta Mat y asiento, su mirada al instante se llena de tristeza.
—Pero queremos vivir contigo y no con mamá —se enfurece Ben y suspiro, yo también deseo lo mismo —ella nos grita —susurra y aprieto mis dientes.
—Y siempre está ocupada —se queja Mat.
—Y nunca nos deja comer dulces, nos aburrimos mucho porque no juega con nosotros y se molesta cuando de noche vamos a su habitación al tener una pesadilla —me pierdo en esos ojos grises idénticos por desgracia a los de su madre.
—Les prometo que será solo por hoy y mañana mismo vendrán conmigo a mi nueva casa —les sonrío —les compré muchos juguetes —ambos sonríen y amo esas sonrisas —¿tenemos un trato? Aguantan hoy y mañana viviremos los tres juntos en una casa enorme que compré para ustedes —pongo mi dedo para cerrar el trato y ellos los suyos, sonrío con eso viendo sus sonrisas y entonces los abrazo, Ana tendrá que explicar muchas cosas y si cree que voy a creer su actuación ya está demasiado loca.
Cometí el peor error de mi vida al fijarme en la modelo más hermosa que nunca antes había visto, yo solo era un simple fotógrafo y ella, ella era una diosa, la hija de la familia más adinerada de este país, pero tenía una sonrisa encantadora y solo sucedió, estuvimos solo tres meses de novios y entonces nos casamos, todo fue bien hasta que conocí como era realmente, una criatura mimada a la que solo le importaba su apariencia y nada más y a medida que su fama crecía mi amor por ella se desvanecía. Ana solo sabía hacer una cosa bien y era su trabajo, todo lo demás poco le importaba y nuestro matrimonio pasó más a ser un simple papel, frente a todos la pareja perfecta, detrás de cámara, las peleas no acababan hasta que no pude aguantarlo más, solo que ahora sale con esto.
Camino con pasos rápidos por el hospital hasta que encuentro la habitación en la que está y llevo mi mano a la puerta, terminaré su teatro, firmará el divorcio que le traigo y me iré a buscar a mis hijos para mudarnos a nuestra casa nueva.
—Andrés —me detengo al escuchar esa voz, respiro hondo y entonces lo miro.
—Debo entrar a verla —Mauricio niega —y no es porque me preocupe, seguramente ella misma estrelló el auto —bufo y se acerca.
—Debes ver algo —suspiro con sus palabras y entonces lo sigo cuando pasa por mi lado.
Observo la pantalla en donde se ve en vivo la habitación en la cual Anabelle está, sus padres están dentro y hay también varios médicos, les hacen preguntas, pruebas y ella los mira a todos, pero no con la arrogancia que la caracteriza, hace incluso preguntas tontas mientras le muestran fotos y no entiendo nada.
—Está fingiendo —mascullo, es modelo y hasta podría ser actriz si quisiera —apuesto a que lo hace —señalo la pantalla con rabia.
—¿Y por qué lo haría? —rio con esa pregunta y me pongo de pie —Ella también quería el divorcio luego de saber toda la verdad —me tenso un poco con esas palabras y miro a Mauricio, él es uno de mis mejores amigos.
—Porque es una bruja —digo simple —quiere hacerme sufrir y por eso finge.
—No recuerda nada Andrés —habla dolido —ni siquiera recordaba su nombre, pero vio fotos en su móvil, fotos contigo —me señala —con los niños y ella
—Fotos en donde todos fingíamos ser una familia feliz —mascullo mirando sus ojos.
—El hecho es que no puedes ahora entrar y decirle todo el pasado de golpe Andrés —niego con la cabeza —podrías causarle daños irreparables a su cerebro —sonrío con eso, ya esos daños ella los tiene —mi hermana podría no soportarlo, ella quiere verte y quiere ver a los niños —la última palabra me hace reír con ganas y solo niego mirando a mi amigo y hermano de la persona que más desprecio.
—Por dios sabes como es tu hermana de manipuladora —resoplo —nunca quiso a los niños —gruño con decepción y aunque duele es una gran verdad que ella no se molesta en fingir.