Bajo la mirada de todos
La lluvia comenzó a caer apenas Marla salió del edificio de Valverde Hotels Group.
Abrió su bolso con rapidez para sacar un pequeño paraguas, pero el viento era tan fuerte que terminó cerrándolo unos segundos después.
Mientras caminaba hacia la parada de autobús, no podía dejar de pensar en Adrián.
Hasta ese momento lo había visto como un empresario serio y reservado.
Sin embargo, después de conocer a Victoria, comprendió que detrás de aquella apariencia impecable existía un hombre que había aprendido a desconfiar de todos.
Y, por alguna razón, había decidido confiar en ella.
Aquella idea la inquietaba.
—¿Por qué yo...? —susurró.
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Al otro lado de la ciudad, el fotógrafo que había seguido a Marla llegó a la redacción de una revista de espectáculos.
Dejó la cámara sobre el escritorio del editor.
—Mire esto.
El hombre revisó las fotografías una por una.
En todas aparecía Adrián Valverde acompañando personalmente a una joven desconocida hasta la entrada del edificio.
En una de ellas incluso parecía sonreír.
El editor abrió los ojos con sorpresa.
—¿Estás seguro de que estas imágenes son de hoy?
—Completamente.
—Hace cinco años que no lo fotografían tan cercano a una mujer.
El fotógrafo sonrió.
—Por eso pensé que le interesarían.
El editor dejó escapar una carcajada.
—Nos acabas de conseguir la portada del domingo.
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Esa misma tarde, Samuel entró apresuradamente en la oficina de Adrián.
Llevaba una revista digital abierta en la tableta.
—Tenemos un problema.
Adrián levantó la vista de unos documentos.
—¿Qué ocurre?
Samuel colocó la tableta sobre el escritorio.
Una fotografía ocupaba toda la pantalla.
Era la imagen tomada aquella mañana.
El titular todavía no estaba publicado, pero el medio anunciaba que revelaría la identidad de la misteriosa mujer que había conquistado al empresario más codiciado del país.
Adrián permaneció en silencio.
Después de unos segundos, cerró la tableta.
—Era cuestión de tiempo.
—¿Qué hacemos?
—Nada.
Samuel lo miró desconcertado.
—¿Nada?
—Todavía no.
Adrián se levantó y caminó hasta el ventanal.
—Si reaccionamos ahora, solo alimentaremos los rumores.
Samuel comprendió la estrategia.
Pero había algo que seguía preocupándolo.
—¿Y Marla?
Adrián bajó ligeramente la mirada.
—Ella aún no sabe en el mundo al que está a punto de entrar.
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Marla llegó a su apartamento completamente empapada.
Se cambió de ropa y preparó una taza de chocolate caliente.
Intentó leer un libro, pero no logró avanzar más de dos páginas.
Su mente volvía una y otra vez a la propuesta.
Al contrato.
A Victoria.
Y a la mirada de Adrián cuando habló de la traición que había vivido.
El timbre del apartamento sonó.
Al abrir la puerta encontró a Emma.
—Tenía que venir.
Marla sonrió.
—Sabía que no te ibas a quedar tranquila.
Emma dejó una bolsa con pan dulce sobre la mesa.
—Ahora sí. Cuéntamelo todo.
Durante casi una hora, Marla relató cada detalle de la reunión.
La propuesta.
El contrato.
La aparición de Victoria.
Emma escuchó atentamente sin interrumpirla.
Cuando terminó, permaneció unos segundos en silencio.
—¿Sabes qué es lo más raro de toda esta historia?
—¿Qué?
—Que nunca me has dicho que él te dio miedo.
Marla se quedó pensativa.
Era cierto.
Todo aquello era extraño.
Muy extraño.
Pero nunca había sentido miedo de Adrián.
Solo curiosidad.
Emma sonrió con picardía.
—Eso puede ser peligroso.
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A la mañana siguiente, mientras Marla desayunaba, su teléfono comenzó a vibrar sin parar.
Mensajes.
Llamadas.
Notificaciones.
Frunció el ceño.
Abrió una de las aplicaciones de noticias.
Y sintió que el corazón se detenía por un instante.
En la portada aparecía una fotografía tomada frente a Valverde Hotels Group.
Ella.
Y Adrián.
Debajo, un enorme titular ocupaba casi toda la pantalla.
"¿Quién es la misteriosa joven que conquistó el corazón del empresario Adrián Valverde?"
Marla dejó caer lentamente el teléfono sobre la mesa.
Su respiración se aceleró.
¿Cómo era posible que una simple reunión hubiera terminado convertida en noticia nacional?
En ese mismo instante, el celular volvió a sonar.
En la pantalla apareció un nombre.
Adrián Valverde.
Marla dudó unos segundos antes de responder.
—¿Hola?
La voz de Adrián sonó más seria que nunca.
—Necesito verte inmediatamente.
Ella tragó saliva.
—¿Ha pasado algo?
Hubo un breve silencio.
Y entonces él pronunció unas palabras que hicieron que el mundo de Marla volviera a tambalearse.
—Ya no eres la única que debe decidir si firma el contrato.
Ahora tenemos que evitar que esta mentira destruya nuestras vidas antes de empezar.
Continuará...