Capítulo 14
La verdad que nadie esperaba
Marla sintió que las piernas le temblaban.
Su mirada iba del documento a Adrián una y otra vez, buscando una explicación.
—¿Qué significa eso? —preguntó con la voz quebrada.
Adrián no respondió de inmediato.
Parecía tan desconcertado como ella.
Samuel tomó el documento y volvió a revisarlo.
—Hay algo extraño. Este archivo no proviene de un registro oficial. Alguien lo envió de forma anónima.
Marla respiró con un poco de alivio.
—Entonces... ¿puede ser falso?
—Sí —contestó Samuel—. Pero también podría haber sido alterado a partir de un documento auténtico.
Adrián cerró la computadora.
—No vamos a sacar conclusiones sin pruebas.
Se volvió hacia Marla.
—Lo primero será verificar toda la información directamente en el Registro Civil.
Ella asintió, aunque el miedo seguía creciendo dentro de ella.
Durante toda su vida había creído conocer su historia.
Ahora un simple documento sembraba dudas sobre todo.
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Esa noche, Marla regresó a su apartamento completamente agotada.
Intentó dormir, pero cada vez que cerraba los ojos recordaba la frase del video.
"Ella es la llave de todo."
¿Qué significaba?
¿Por qué alguien que perseguía a Adrián parecía estar interesado en ella?
Mientras daba vueltas en la cama, su teléfono vibró.
Era un mensaje de Emma.
"¿Cómo estás? Hace horas que intento llamarte."
Marla dudó antes de responder.
No sabía cómo explicar lo que estaba viviendo.
Finalmente escribió:
"Necesito verte mañana. Hay cosas que ni yo misma entiendo."
Apagó el teléfono y trató de descansar.
Sin darse cuenta, desde el edificio de enfrente, una cámara volvió a apuntar hacia la ventana de su apartamento.
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A la mañana siguiente, Adrián y Samuel llegaron temprano al Registro Civil.
Una empleada revisó cuidadosamente la información.
Después de varios minutos, regresó con un expediente.
—Estos son los documentos originales.
Adrián los examinó con atención.
El nombre del padre de Marla era completamente diferente al que aparecía en el archivo anónimo.
Respiró aliviado.
—Lo sabía...
Samuel sonrió por primera vez en días.
—Alguien intentó engañarnos.
Pero cuando la empleada estaba a punto de guardar el expediente, encontró un sobre amarillento atrapado entre las hojas.
Frunció el ceño.
—Qué extraño... esto no debería estar aquí.
Se lo entregó a Adrián.
En el frente solo había una frase escrita con tinta azul.
"Abrir únicamente cuando Marla Montero esté presente."
Los tres se miraron en silencio.
Marla sintió un escalofrío.
—¿Quién pudo dejar eso?
Nadie tenía una respuesta.
Adrián sostuvo el sobre con firmeza.
Habían descartado una mentira.
Pero acababan de encontrar un nuevo misterio.
Y esta vez... parecía haber estado esperándolos durante muchos años.
Continuará...