La primera mentira
El sobre permanecía abierto sobre el escritorio.
Marla no podía dejar de mirar la pequeña tarjeta firmada con las iniciales L. R.
—¿Quién era realmente Leonardo Rivas? —preguntó.
Adrián permaneció unos segundos en silencio antes de responder.
—Hace años fue uno de los empresarios más brillantes del país. Inteligente, ambicioso... y el hombre en quien más confié.
—¿Qué pasó entre ustedes?
Adrián bajó la mirada.
—Lo consideraba un amigo.
Samuel suspiró.
—Hasta que desapareció dinero de la empresa.
Marla frunció el ceño.
—¿Y comprobaron que había sido él?
La pregunta tomó por sorpresa a ambos.
Adrián respondió con sinceridad.
—Había pruebas suficientes.
—¿Las viste tú mismo?
Él dudó.
—No todas.
Samuel fue quien dirigió la investigación.
Samuel levantó la vista de inmediato.
—Las pruebas eran claras en ese momento.
Marla no respondió.
Algo comenzaba a incomodarla.
Durante toda la investigación habían aceptado como ciertas muchas cosas sin cuestionarlas.
¿Y si alguien había manipulado también aquella parte de la historia?
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Mientras tanto, en una vieja cabaña escondida entre las montañas, un hombre observaba una pared llena de fotografías.
Todas mostraban distintos momentos de la vida de Marla.
La universidad.
La cafetería.
La biblioteca.
El hotel.
El hombre tomó un marcador rojo y escribió una nueva fecha en un calendario.
Mañana.
Después sonrió.
—Ya están empezando a hacer las preguntas correctas.
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Esa noche, Marla llegó a su apartamento con la mente llena de dudas.
Abrió la libreta azul donde siempre escribía sus pensamientos.
En una hoja en blanco anotó una sola frase.
"¿Y si el verdadero enemigo no es quien todos creen?"
Cerró la libreta y respiró profundamente.
Por primera vez desde que conoció a Adrián, sintió que desconfiaba de todo.
No de él.
Sino de la historia que le habían contado.
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A la mañana siguiente, Samuel llegó a la oficina con el rostro completamente pálido.
Llevaba una carpeta antigua entre las manos.
—Señor... encontré el expediente original de Leonardo Rivas.
Adrián se puso de pie.
—¿Dónde estaba?
—En el archivo muerto.
Alguien intentó destruirlo hace años.
Adrián abrió la carpeta con rapidez.
Las primeras páginas estaban completas.
Pero, justo en la mitad...
Faltaban varios documentos.
Habían sido arrancados cuidadosamente.
Samuel tragó saliva.
—Alguien no quería que supiéramos qué había en esas páginas.
Marla observó los bordes rasgados del expediente.
No era un accidente.
Era una decisión.
Y eso significaba que alguien llevaba muchos años ocultando la verdad.
Antes de que pudieran decir una palabra más, una hoja doblada cayó desde el interior de la carpeta.
No pertenecía al expediente.
Era una nota escrita a mano.
Adrián la abrió lentamente.
Solo contenía una frase.
"Si quieren conocer la verdad sobre Leonardo... dejen de buscar en el pasado de él y empiecen a investigar el de la familia Valverde."
El silencio volvió a llenar la oficina.
Porque, por primera vez...
La amenaza ya no apuntaba a Marla.
Apuntaba directamente a la familia de Adrián.
Continuará...