Mi esposo por contrato… hasta que dejó de fingir

Capitulo 22

Secretos de familia

La nota seguía sobre el escritorio.

"Si quieren conocer la verdad sobre Leonardo... dejen de buscar en el pasado de él y empiecen a investigar el de la familia Valverde."

Adrián permanecía inmóvil.

Marla nunca lo había visto tan afectado.

—¿Qué ocurre? —preguntó con suavidad.

Él tardó varios segundos en responder.

—Mi familia siempre ha sido muy reservada. Mi padre decía que había asuntos que debían quedarse enterrados para proteger el apellido.

—¿Y tú nunca preguntaste?

—Lo hice muchas veces. Siempre obtenía la misma respuesta: "Hay verdades que destruyen familias".

Samuel dejó una carpeta sobre la mesa.

—Logré recuperar algunos documentos antiguos de la empresa Valverde.

Adrián comenzó a revisarlos.

Contratos.

Balances.

Escrituras.

Todo parecía normal.

Hasta que encontró una fotografía.

Era una imagen tomada veinticinco años atrás.

En ella aparecían cuatro personas.

Su padre.

Leonardo Rivas.

Un hombre desconocido.

Y... una mujer joven con un bebé en brazos.

Marla observó la fotografía.

—¿Quién es ella?

Adrián negó lentamente.

—Nunca la había visto.

Samuel acercó la imagen a la luz.

En la esquina inferior había una inscripción casi borrada.

"Fundación Valverde. 12 de agosto."

—¿Qué era la Fundación Valverde? —preguntó Marla.

Adrián frunció el ceño.

—Cerró cuando yo era un niño.

Mi padre decía que había quebrado.

Samuel abrió otro documento.

—Eso no coincide con los registros.

Los archivos muestran que nunca estuvo en bancarrota.

Simplemente... desapareció.

El silencio volvió a instalarse en la oficina.

Cada respuesta abría una nueva pregunta.

---

Esa misma noche, Adrián decidió visitar la antigua mansión donde había crecido.

Marla insistió en acompañarlo.

Cuando atravesaron el portón principal, el lugar parecía congelado en el tiempo.

Las ventanas estaban cubiertas de polvo.

El jardín había sido devorado por la maleza.

—No venía aquí desde el funeral de mi padre —dijo Adrián.

Entraron lentamente.

El viejo reloj del vestíbulo seguía detenido a las 8:15.

Marla recorrió el lugar con la mirada.

Había fotografías familiares en las paredes.

Pero algo llamó su atención.

Entre todos los retratos...

Había un espacio vacío.

Como si alguien hubiera arrancado un cuadro.

—Adrián...

Él se acercó.

—Aquí falta una fotografía.

Samuel examinó la pared.

Los clavos seguían en su sitio.

La habían retirado hacía poco.

De repente, escucharon un ruido en el segundo piso.

Los tres levantaron la vista.

Pasos.

Lentos.

Pesados.

Adrián tomó una antigua linterna que encontró sobre una mesa.

Subieron las escaleras con cautela.

El sonido provenía del despacho de su padre.

La puerta estaba entreabierta.

Adrián empujó lentamente.

La habitación estaba vacía.

O eso parecía.

Sobre el escritorio había una caja de madera.

Encima, una única hoja de papel.

Con una frase escrita a mano.

"Llegaron demasiado tarde... otra vez."

Marla sintió un escalofrío.

Entonces Samuel abrió la caja.

Dentro solo había una cinta de casete.

Y una etiqueta escrita con tinta negra.

"Confesión de Eduardo Valverde."

Adrián palideció.

Eduardo Valverde.

Su padre.

Si aquella grabación era auténtica...

Todo lo que creía saber sobre su familia estaba a punto de cambiar para siempre.

Continuará...




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