Mi esposo por contrato… hasta que dejó de fingir

27

Capítulo 27

La verdad bajo las balas

El primer disparo hizo añicos la ventana.

Los fragmentos de vidrio cayeron sobre el suelo mientras Marla se cubría el rostro por instinto.

Adrián la abrazó y la protegió con su cuerpo.

—¡Al suelo!

Samuel desenfundó el arma que llevaba oculta y se colocó junto a la puerta.

Los golpes continuaban.

Cada vez más fuertes.

La vieja madera comenzaba a resquebrajarse.

Leonardo abrió rápidamente un compartimiento oculto debajo de la mesa y sacó una mochila de cuero.

La lanzó hacia Adrián.

—Aquí está todo.

Los documentos originales.

Las fotografías.

Los contratos.

Y la prueba que demuestra quién destruyó nuestras vidas.

Adrián atrapó la mochila.

—Ven con nosotros.

Leonardo negó lentamente.

—Ya no puedo seguir huyendo.

Llevo veinte años escapando.

Es hora de terminar con esto.

Un nuevo disparo atravesó la pared.

La puerta cedió unos centímetros.

Las voces del otro lado eran cada vez más claras.

—¡Entren!

—¡No dejen escapar a nadie!

Samuel miró alrededor.

—Hay una salida trasera.

Leonardo señaló un estrecho pasillo.

—Los llevará al bosque.

Desde allí podrán llegar a la carretera.

Marla permanecía inmóvil.

No quería abandonar a aquel hombre que parecía cargar con décadas de culpa.

—¿Y usted?

Leonardo sonrió con tristeza.

—Mi historia termina aquí.

La tuya apenas comienza.

Antes de que Marla pudiera responder, la puerta principal se desplomó con un estruendo.

Cuatro hombres armados irrumpieron en la cabaña.

Leonardo empujó a Adrián hacia el pasillo.

—¡Corran!

Samuel respondió con dos disparos para ganar tiempo.

Adrián tomó la mano de Marla y comenzaron a correr.

Detrás de ellos se escuchaban gritos.

Disparos.

Muebles cayendo.

Y luego...

Un único disparo.

Más fuerte que todos los anteriores.

El silencio que lo siguió resultó aún más aterrador.

Marla se detuvo.

Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos.

—¡Leonardo!

Intentó regresar.

Adrián la sujetó con fuerza.

—No.

Él sabía lo que estaba haciendo.

Corrieron entre los árboles hasta alcanzar la carretera.

Samuel logró arrancar el vehículo y los tres escaparon mientras varias camionetas negras salían del bosque para perseguirlos.

La persecución duró varios minutos.

Finalmente lograron perderlos al entrar en una zona urbana.

Nadie habló durante el trayecto.

El ambiente estaba cargado de dolor.

Al llegar a la casa de Adrián, cerraron todas las puertas y ventanas.

Samuel dejó la mochila sobre la mesa.

—Veamos qué era tan importante.

Adrián la abrió lentamente.

Dentro había decenas de documentos.

En el fondo encontró un sobre con una advertencia escrita en tinta roja.

"Adrián, si estás leyendo esto, significa que no logré sobrevivir."

El corazón de Marla se encogió.

Adrián abrió el sobre.

Dentro había una fotografía.

La misma bebé que aparecía en las imágenes antiguas.

Pero esta vez, en el reverso, alguien había escrito una frase.

"Su verdadero nombre nunca fue Marla."

El silencio inundó la habitación.

Marla sintió que el mundo se detenía.

Si aquella frase era cierta...

Entonces no solo le habían ocultado su pasado.

También le habían ocultado su verdadera identidad.

Continuará...




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