Mi mejor decisión

Tres. SOLUCIÓN.

La llamada de Christopher fue respondida, explicó a detalle lo que quería.

—Si se niega a hacerlo, avísame, procederé de otra manera —considerando un plan B, no le dio importancia.

Habló con el hombre un par de minutos, hasta dejar claro lo que deseaba, tenía toda la información de Alice, se había preparado por si ella se negaba a salir de su vida por las buenas, pidiendo discreción, dejó la llamada. Christopher llegó a su casa y encontró a su esposa durmiendo, se quitó la camisa con la intención de ducharse.

«Dejarte no está en mis planes, eres algo así como mi moneda de oro, estar contigo me garantiza éxito en mis planes, eres la indicada, no quieres hijos, sumisa e ingenua»pensó Christopher antes de dejar un beso en la cien de su esposa.

Gisela se movió, pero no se despertó, Christopher entró a ducharse. Mientras lo hacía pensaba en lo que había sucedido.

Alice había pasado de ser placer a convertirse en un problema para Christopher, no había sido fácil perder su libertad, casarse, lo había hecho con la única intención de ser el sucesor del padre de la mujer con que contrajo matrimonio.

Perder todo aquello que le había costado su libertad, no era una posibilidad en sus planes.

«Me he sacrificado mucho, no arruinarás esto, Alice» pensó sumergiendo su rostro en el agua que caía.

Alice estaba hecha un manojo de nervios, se asomaba por la ventana, temiendo que Christopher fuera a regresar y lastimarla, haber descubierto lo cobarde que había resultado el hombre al que llegó a llamar el amor de su vida, la tenía tanto asustada, como furiosa.

Matt había conducido maldiciendo el no poder hacerlo más rápido, imaginándose el peor escenario. Le llevó media hora llegar, había sido para él una eternidad, para Alice la peor de sus esperas.

—Alice abre por favor —pidió Matt sin tocar a la puerta.

Alice usó sus brazos para limpiar sus lágrimas, recogió un poco el desorden y se dirigió a la puerta. Suspiró, avergonzada, agachó el rostro y abrió.

—¡Alice! ¿Estás bien? —Matt analizándola con su mirada llena de angustia.

—Lo siento Matt, perdóname por favor, he sido tan estúpida, tú tenías razón, Matt todo el tiempo, tuviste razón —se abrazó al hombre, sintiéndose avergonzada.

Matt la rodeó con sus brazos, lo que la hizo sentir segura, Matt, con dos centímetros más de altura que Christopher, apretó la mandíbula y deseó tenerlo en frente.

—Voy a matar a ese infeliz, se las verá conmigo —afirmó después de dejar un beso en la cabeza de Alice.

—No, no Matt, le he dicho que se lo diré a su esposa y me ha pedido deshacerme del embarazo, Matt no quiero renunciar a mi hijo, no quiero, Matt sé que te ofendí, perdóname, pero necesito que me ayudes por favor, no sé qué hacer.

—Maldito, infeliz, como pudo hacerte algo así, miserable.

—Por estúpida, Matt, le di todo de mí, como pude estar tan ciega, aún vivía con su esposa, ¿Cómo pude creer que la dejaría? Me siento tan humillada —agachó el rostro al recordar que para el hombre al que amaba ella no era digna de esposar—. Matt me iré de Polonia, no quiero deshacerme de mi bebé y él me obligará hacerlo si me quedo, dejó claro que no le conviene.

—No irás a ninguna parte, no te desharás de tu bebé, no tengas miedo, todo va a estar bien, estaré contigo Alice. Mírame… Alice, ese Imbécil, se va a arrepentir de haberte lastimado, lo prometo.

—Tengo miedo Matt, tengo miedo… ¿En que me metí? ¿Matt como pude estar tan ciega?

—Estás enamorada, Alice, el amor es el sentimiento más maravilloso de todos, pero también el más dañino, el amor cega, nos vuelve estúpidos, el amor nos lástima y hasta nos destruye, claro que hay excepciones —pensando en sus sentimientos por ella quiso corregir su concepto.

—Estaba Matt, estaba enamorada de ese imbécil, no sabes cuánto lo odio, Matt me arrepiento tanto de no haberte escuchado, de haber ignorado las señales. Matt perdóname.

Matt se acercó y la abrazó de nuevo. El teléfono de Alice sonó, una notificación, ella temió revisar, se llenó de valor y lo hizo.

Se quedó paralizada al ver todo lo que Christopher le había enviado, evidencia del cheque, el nombre de la clínica a la que la llevarían, y un largo texto amenazándola.

Lo que había dejado sin aliento a Alice, era la parte en que el hombre le mencionaba su ilegalidad en el país, Alice había obtenido su residencia de manera ilegal. Alice aún no superaba aquella información cuando recibió otro mensaje.

Piénsalo bien, deshacerte de ese embarazo es lo mejor, no nos conviene, Alice, conservo la esperanza de que no seas tan tonta, piensa en todo lo que has logrado, en lo que esperas conseguir en los próximos años, ¿crees que vale la pena perder todo eso por una tontería? No trates de hacerte la heroína, más adelante podrás tener un hijo, de un hombre a tu altura. Alice no quiero hacer esto por las malas, no me obligues a proceder, no me conoces y hacerlo no te gustará, mañana irá alguien por ti, el proceso será rápido y podremos seguir cada uno con su vida, sé inteligente”.

Alice se desmayó de la impresión, Matt la acomodó en el sofá y leyó el mensaje, maldijo y aseguró que Christopher se las pagaría.

«Quien seas, me importa un comino, nadie lástima a la gente que quiero, te vas a arrepentir hasta de haber pronunciado su nombre con tu sucia boca, infeliz» pensaba Matt parado al lado de Alice leyendo los mensajes.

Matt recogió algunas cosas de Alice mientras esperaba a que ella recobrara la conciencia. Recogió lo necesario y se sentó al lado. Alice volvió y desesperada empezó a pedirle sacarla del lugar.

—Matt, por favor no dejes que lastime a mi bebé, por favor no permitas que lo haga.

—No lo haré, Alice te prometo que estarán bien. ¿Alice por qué no me dijiste que eres ilegal? Esto implica un gran problema, tienes la empresa y esto podría usarlo para enviarte a prisión, incluso si te vas a tu país.




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