Mi otra yo

16-Campamento

A las 9:30 am los micros habían llegado al colegio. Los dos cursos se encontraban en el patio, tomando mate, jugando al futbol, al vóley, entre otras cosas. Eran un total de 40 chicos, veinte por curso. Coral, Cecilia, Mandy y Mica iban a dormir en la misma carpa, la de las mellizas. Coral se encontraba jugando al vóley, al igual que Mica. Mandy y Cecilia tomaban mate y conversaban con las demás chicas.

—Chicos, llegaron los micros. — anunció el profesor de educación física.

Todos empezaron a buscar sus cosas para conseguir un buen asiento en el colectivo. Mediante salían del colegio tildaban los nombres en la lista. Los grupos se habían mezclado, así que ambas divisiones iban en ambos micros. Coral siguió a Ceci y sus amigas, puesto que se sentaría con ella. Se subieron al micro, saludaron al chofer y se sentaron en medio. Dejaron la carpa y las bolsas arriba y se dieron vuelta para conversar con las mellizas.

—Va a ser el mejor campamento. — dijo Mica entusiasmada.

—Eso seguro. — contestó una alegre Cecilia. — ¿Trajeron lo que les pedí?

—Sí, está en la mochila.

—Fabuloso.

El viaje en micro hasta el lugar duró una media hora. Transcurrió entre risas, bailes, música y alguna que otra canción. El camping se llamaba “La loba” y ocupa una manzana o un poco más. Tenía costa al lago y distintos sectores para acampar, además de unos baños muy amplios y limpios.

Los coordinadores los acompañaron hasta el sector que tenían asignado para acampar. Una mujer que trabajaba allí espero a que todos llegasen y comenzó a hablar sobre cómo cuidar el lugar. Era de baja estatura, pelo rubio y ojos cansados, y aparentaba unos 40 años. Tras hablar durante unos minutos fue el turno de los tutores.

—La idea de este campamento es que todos nos podamos divertir, por lo tanto, necesitamos la colaboración de todos. Nada de alcohol, sin excepción. Respeto mutuo ante todo y respeto hacia el lugar y las instalaciones. Del lado derecho van las carpas de los chicos y del lado izquierdo la de las mujeres. Nada de pasarse de carpas a la noche. — miró a los alumnos que solían traer problemas. — Ahora a armar las carpas, a medida que vayan terminando se acercan al comedor. — Facundo dio la charla por terminada.

Entre quejidos y maldiciones todos empezaron a armar sus carpas. Había cinco carpas de chicas y tres de varones. Dos carpas de mujeres fueron levantadas enseguida, sus dueñas estaban en los boy scout, por lo tanto tenían cancha sobre el tema. Los varones armaron las tres carpas en menos de diez minutos.

Por su lado, las mellizas, Mandy y Mica estaban luchando por poder ponerla en pie. Se reían cada dos por tres, porque entre las cuatro no hacían una. Tras varios intentos fallidos por levantarla decidieron que era hora de pedir ayuda. Llamaron a Kary, quien no dudo ni dos segundos en ayudarlas. Con un poco de esfuerzo y más risas por fin pudieron armarla. Metieron los aislantes y las bolsas de dormir dentro de la carpa y sacaron sus viandas de las mochilas.

Coral iba vestida de jogging y una remera de esas con las mangas cortadas. Por su lado, Cecilia, había optado por unas calzas y una musculosa color salmón. Una vez que estuvieron listas se encaminaron hacia el comedor. Había tres mesas largas, la primera estaba ocupada por chicas, la tercera por varones, y en medio solo estaban los populares. Coral no se percató de eso y se sentó al lado de Marcos.

—Hola. — saludó a todos.

—Tardaron mucho ¿Acaso la carpa trato de comérselas? —preguntó un divertido Marcos.

Mandy se había sentado a su lado y enfrentadas estaban Cecilia y Mica. Se miraron entre las cuatro recordando cómo había quedado Mica atrapada dentro tratando de sostener para que pasar los palos y se echaron a reír.

–Más o menos.

El almuerzo transcurrió con tranquilidad. Charlaron sobre todo un poco e hicieron chistes estúpidos. En determinado momento Marcos le dijo a Coral que tenía algo en la boca, ella se pasó una servilleta para sacar lo que fuese que estuviera. No se lo sacó del todo, y Marcos le pasó el pulgar para sacar la miga que había quedado en su labio, haciendo envenenar a Cecilia. Cuando la comida finalizó Facundo dio a todos una hora para hacer lo que quisiesen, porque luego harían una actividad todos juntos.

 

Aparecieron mazos de cartas, pelotas y también hubo un par que decidieron ir a ver la costa. Cecilia y sus amigas fueron a jugar al vóley, Coral decidió quedarse y jugar a las cartas. Luego de un rato se aburrió y decidió ir con un grupo de compañeras hasta la pequeña playa, si es que se le podía llamar así.

Era pequeña y tenía arena. Había un árbol caído a la derecha y arbustos a la izquierda, que empequeñecían la costa de a poco. Las chicas se sentaron sobre el árbol y Coral y Trinidad se echaron a tomar sol.

—¿Queda mal si me quedo en corpiño deportivo? — preguntó Coral un poco agobiada por el calor.

—No, para nada. Voy a hacer lo mismo.

Amabas se sacaron la remera y quedaron en top deportivo tomando sol. Había un poco de brisa, pero no causaba frío. Era una situación de tranquilidad y serenidad.

Por su lado, Cecilia y las muchachas jugaban a cinco remates con muchos de sus compañeros. Varios ya estaban en el centro, esperando a ser tocados accidentalmente. Mica era muy mala, pero ponía todo su esfuerzo en hacer lo mejor. Mandy lo dominaba bastante bien, y Ceci igual.

La hora paso rapidísimo para todos y el coordinador, Facundo, tocó el silbato para reunir a los alumnos. Desde la playa el pitido no se había escuchado. Así que luego de esperar unos minutos Marcos y dos chicas se ofrecieron para ir a buscar a las que se encontraban allí.

—Chicas, las estamos esperando hace una hora. — habló Marcos sobresaltando a todas.

La mayoría se pusieron en plan coquetas y pidieron disculpas, enseguida se pararon y fueron a donde las habían citado. Coral por su lado levantó la vista con pereza y luego se paró. Y ahí se dio cuenta que seguía en corpiño y que tenía arena pegada en todos lados. Marcos le dedicó una media sonrisa y negó con la cabeza. Ella se dio vuelta de cara al agua y se sacudido la arena para luego ponerse su remera nuevamente.




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