Mi secreto en los titulares.

2. Bajo el Asedio de las Cámaras

-¡Adrián! ¡Mira hacia aquí!
El grito atravesó la calle como un disparo.

Otro flash explotó en la oscuridad.
Clara sintió que sus ojos ardían por la luz de las cámaras.

-Dios mío... -susurró.
Nunca en su vida había estado frente a fotógrafos.

Y ahora parecían salir de todas partes.
Uno de ellos corría hacia la acera.
Otro ya estaba apuntando con su lente desde el otro extremo de la calle.
Adrián apretó su mano con fuerza.
-Al coche. Ahora.

Abrió la puerta trasera del vehículo negro.
Clara entró casi sin pensar.
El interior del coche olía a cuero nuevo.

Adrián entró detrás de ella y cerró la puerta.
-¡Arranca! -ordenó al conductor.
El motor rugió.
El coche avanzó mientras los flashes seguían disparándose como relámpagos.
Clara miró por la ventana.

Los fotógrafos corrían detrás del vehículo.
-Esto es una locura...
Adrián pasó una mano por su rostro.
-Lo sé.

Durante unos segundos nadie habló.
El coche dobló una esquina y finalmente las cámaras desaparecieron.

El silencio dentro del vehículo se volvió pesado.
Clara respiró hondo.

-Esto es exactamente lo que yo quería evitar.
Adrián la miró.
Ella estaba nerviosa.

Sus manos estaban entrelazadas con fuerza sobre su regazo.
-Lo siento -dijo él.

Clara soltó una pequeña risa.
-No puedes disculparte por algo que es parte de tu vida.
Adrián apoyó un brazo en el respaldo del asiento.

-Pero tú no deberías estar en medio de esto.
Clara lo miró.

-Y sin embargo aquí estoy.
Sus miradas se cruzaron.

Por un momento el ruido del motor fue lo único que se escuchó.
Adrián habló finalmente.

-Te llevaré a un lugar seguro.
Clara frunció el ceño.

-¿Seguro?

-Un hotel.

-¿Un hotel?

Ella negó con la cabeza.
-No voy a esconderme como si hubiera hecho algo malo.
Adrián suspiró.

-Clara...

-No soy una celebridad. No sé vivir así.

-Por eso quiero ayudarte.

Clara se inclinó hacia él.
-¿Ayudarme?

Sus ojos brillaban con frustración.
-¿Sabes lo que pasará mañana?
Adrián no respondió.
Clara continuó.

-Mi nombre estará en todas partes. La gente vendrá a la librería. Mi vida se volverá un espectáculo.
Bajó la voz.

-Y tú volverás a tu mundo.
Aquellas palabras parecieron golpearlo.

-Eso no es lo que quiero.
Clara lo miró fijamente.

-¿Entonces qué quieres?
Adrián tardó en responder.
Muy raro en él.

Un hombre acostumbrado a entrevistas, cámaras y preguntas incómodas.

Pero esa pregunta...
Era diferente.
Finalmente habló.

-Quiero arreglar esto.
Clara suspiró.

-No puedes.

-Sí puedo.

Ella cruzó los brazos.
-¿Cómo?
Adrián se inclinó hacia adelante.
Sus ojos oscuros estaban serios.

-Haciendo que la historia deje de ser un escándalo.
Clara frunció el ceño.

-No entiendo.
Adrián habló con calma.

-Si intentamos negarlo, la prensa investigará más.

-Eso ya lo hacen.

-Pero si controlamos la historia...

Clara lo miró con desconfianza.
-¿Qué estás pensando?
Adrián sostuvo su mirada.

-Que hagamos pública nuestra relación.

El silencio dentro del coche fue absoluto.
Clara parpadeó.

-¿Qué?

-Que dejemos de escondernos.
Ella soltó una risa incrédula.

-¿Estás bromeando?

-No.

-Adrián, eso sería una locura.

-Quizá.

Clara negó con la cabeza.
-Tú eres una estrella internacional.

-Y tú eres la mujer con la que quiero estar.

Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire.
Clara sintió que el corazón se le aceleraba.

-No digas eso.

-Es la verdad.

-No -respondió ella-. Es una solución estratégica.
Adrián la miró.

-¿Eso crees?

-Sí.
Clara suspiró.

-Para ti esto es un problema de relaciones públicas.
Adrián negó lentamente.

-No.

-Entonces ¿qué es?
Adrián la observó durante unos segundos.

Su voz salió más baja.
Más sincera.

-Es la primera vez que algo en mi vida importa más que mi carrera.
Clara se quedó inmóvil.
Porque en los meses que llevaban viéndose...




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.