La tarde había caído lentamente sobre la ciudad.
Las luces de los edificios comenzaban a encenderse una por una, mientras las calles se llenaban del ruido habitual del tráfico y las conversaciones lejanas de la gente que regresaba a casa.
Pero en el pequeño apartamento de Clara reinaba un silencio profundo.
Un silencio que se sentía más pesado de lo normal.
Clara estaba sentada en el borde de la cama con el teléfono en las manos.
Había esperado todo el día.
Cada vez que el teléfono vibraba, su corazón se aceleraba... esperando ver el nombre de Adrián en la pantalla.
Pero los mensajes que llegaban eran de otras personas.
De Marta, la dueña de la librería.
De una antigua compañera de trabajo.
Incluso de algunos números desconocidos.
"Feliz cumpleaños, Clara."
Pero el mensaje que más esperaba...
nunca llegó.
Clara miró la hora.
Las ocho de la noche.
Adrián probablemente estaba en otro ensayo.
Otra reunión.
Otra entrevista.
Ella sabía lo ocupado que estaba.
Lo sabía.
Pero aun así.. una pequeña parte de su corazón había esperado que recordara.
Que llamara.
Que apareciera en la puerta con una sonrisa.
Clara dejó el teléfono sobre la mesa lentamente.
El silencio del apartamento parecía más grande que nunca.
Entonces se levantó.
Tomó su abrigo.
Y salió.
Una hora después caminaba por una pequeña pastelería del barrio.
Era un lugar sencillo.
Con vitrinas llenas de postres y el olor dulce de vainilla y azúcar flotando en el aire.
La mujer detrás del mostrador sonrió amablemente.
-Buenas noches.
Clara observó los pasteles.
Había algunos grandes.
Decorados con flores de azúcar.
Pero ella señaló uno pequeño.
Un bizcocho redondo cubierto con crema blanca.
-Ese, por favor.
La mujer lo colocó en una caja.
-¿Es para una ocasión especial?
Clara dudó un segundo.
Luego sonrió suavemente.
-Es... mi cumpleaños.
La mujer sonrió con más entusiasmo.
-¡Oh! ¿Quiere que le coloque una vela?
Clara asintió.
-Sí.
Minutos después regresó al apartamento con la pequeña caja.
La colocó sobre la mesa de la cocina.
Sacó el bizcocho.
Encendió la vela.
La pequeña llama iluminó suavemente la habitación.
Clara se sentó frente a él.
La luz de la vela temblaba ligeramente.
Por un momento pensó en llamar a Adrián.
Pero no lo hizo.
Respiró profundo.
Y con una pequeña sonrisa triste comenzó a cantar en voz baja.
-Feliz cumpleaños a mí...
Su voz era suave.
Casi un susurro.
-Feliz cumpleaños a mí...
Las lágrimas aparecieron lentamente en sus ojos.
-Feliz cumpleaños querida Clara...
Su voz tembló un poco.
-Feliz cumpleaños a mí.
Terminó la canción.
Y sopló la vela.
La llama se apagó.
El humo subió lentamente en el aire.
Clara se quedó mirando el pequeño bizcocho durante unos segundos.
Luego cortó un pedazo.
Lo probó.
Y aunque era dulce...
sentía un sabor extraño en su garganta.
La mezcla de felicidad y tristeza.
Apoyó suavemente una mano sobre su vientre.
-No estamos solos.
Susurró.
-¿Verdad?
Tres meses después.
El calor húmedo de Río de Janeiro llenaba el aire.
El estadio estaba completamente iluminado.
Miles de luces.
Miles de personas.
El escenario gigante estaba preparado para el inicio de la gira mundial de Adrián Valente.
Los técnicos corrían de un lado a otro.
Los músicos afinaban instrumentos.
Las pantallas gigantes proyectaban el nombre del cantante.
En los camerinos, el ambiente era frenético.
Ernesto caminaba con un teléfono en una mano y una tablet en la otra.
-Necesito confirmar la entrevista de mañana...
-Sí, después del concierto...
-No, no podemos cambiar el horario.
Adrián estaba sentado frente a un espejo mientras una estilista ajustaba su chaqueta.
Pero su mente estaba en otro lugar.
Habían pasado tres meses.
Tres meses desde el cumpleaños de Clara.
Tres meses en los que su relación se había vuelto extraña.
Distante.
Clara siempre parecía ocupada.
Siempre cansada.
Siempre evitando acompañarlo.
Adrián suspiró.
-¿Clara viene esta noche?
Ernesto levantó la mirada.
-No lo sé.
Adrián frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir con que no lo sabes?
Ernesto se encogió de hombros.
-No he sabido nada de ella hoy.
Adrián tomó su teléfono.
Ningún mensaje.
Ninguna llamada.
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Editado: 16.05.2026