CAPÍTULO 38 — LOGÍSTICA, HORMONAS Y UN VESTIDO MALDITO
POV SIENNA
Mick se detiene frente a mi puerta. Me dedica esa sonrisa de "misión cumplida" y me guiña un ojo con una suficiencia que debería estar penada por la ley.
—Buenas noches, Bitters.
Se da la vuelta. Sus hombros anchos se alejan por el pasillo y mi cerebro, ese traidor que vive en una constante comedia romántica de terror, colapsa.
«¿En serio? ¿Vas a dejar que ese hombre, que acaba de desnudar su alma en la playa de la forma más poética y desgarradora de la historia, se vaya a dormir solo? Eres un monstruo, Sienna. Un monstruo sin corazón. Y sin libido. ¡Míralo! Ese traje de Tom Ford abraza sus músculos de una forma que clama por una intervención divina. Detenlo. Di algo profundo.»
—¡Mick! —suelto. Él se detiene y arquea una ceja.
—¿Pasa algo?
—Yo... bueno. Es que la logística del hotel es... el aire acondicionado. Puede ser... ¿sabes que el mar tiene sal? —«¿El mar tiene sal? ¿En serio, Sienna? ¿Ese es tu gran argumento de seducción?»—. Lo que quiero decir es que... si te vas... la perra. Burbuja. Ella extraña tu voz. No quiero que el perro sufra un trauma por abandono nocturno.
Mick ladea la cabeza, confundido.
—Burbuja está en mi habitación, Sienna.
«¡Cállate, Lennon! ¡Acepta la incoherencia y entra!»
—¡Exacto! ¡Eso es lo que digo! —doy un paso hacia él, gesticulando como una loca—. Es que... no puedes irte a dormir solo. No después de la playa. No después de que me dijeras todo eso. Sería... anticlímax. Sería ilegal en varios estados.
«Eres una perversa, Sienna Blake. Admítelo. Su alma te importa, sí, pero ahora mismo lo que quieres es ver qué hay debajo de ese traje de diseñador. Quieres verlo desnudo. Eres una sucia. Me das orgullo.»
No aguanto más el debate mental. Lo agarro de las solapas de la chaqueta con una fuerza que ni yo sabía que tenía y lo arrastro dentro de la habitación. Cierro la puerta de un portazo y me lanzo a sus labios.
Mick me corresponde al instante, acorralándome contra la madera. Sus manos bajan a mi cintura y yo siento que me voy a derretir. Mis manos viajan por su pecho, desesperadas por tocar piel.
«¿Qué hago con las manos? ¿Le quito la chaqueta? ¿Le jalo el pelo? ¡Cuidado con el peinado, que le costó veinte minutos! Vale, la espalda. Busca la cremallera. ¡Libérame de este lino del infierno!»
Él busca el cierre en mi espalda. Lo oigo gruñir. El metal se atasca en la tela rígida y beige que mi madre eligió para que yo pareciera un saco de patatas. Mick tira, forcejea, pero el vestido es una fortaleza.
—Maldita sea... —masca Mick contra mi cuello—, ¿quién diseñó esto? ¿Un herrero?
—¡Maldito vestido! —grito, tirando de los volantes con ganas de llorar—. ¡Está arruinando mi primera vez!
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POV MICK
Me quedo helado. El mundo deja de girar. Me separo de ella unos centímetros, con el corazón martilleando contra mis costillas, y la miro. Tiene el pelo revuelto, los labios hinchados de besarme y una expresión de frustración absoluta.
—¿Primera vez? —mi voz sale más ronca de lo que esperaba.
Sienna parpadea, roja como un tomate. Se ve tan vulnerable y, a la vez, tan decidida, que siento un nudo en la garganta.
—Sí... bueno... —balbucea, evitando mi mirada—. No es que sea una reliquia, es que... nunca fue con la persona... bueno, tú sabes. ¿Vas a decir algo o vas a seguir mirándome como si fuera un experimento de laboratorio?
Suelto un suspiro largo y me paso la mano por el pelo, intentando enfriar mi cabeza.
—Plan cancelado. No podemos hacer esto ahora.
Sienna se queda pálida. Sus ojos se empañan y puedo ver cómo su seguridad se desmorona en tiempo real.
—¿Es por mi cuerpo? —pregunta con un hilo de voz—. ¿Es porque no soy perfecta como Sara?
—¡Joder, Sienna, no! —la agarro de la cara con ambas manos, obligándola a ver la verdad en mis ojos—. Me vuelves loco. Te deseo tanto que me duele. Pero esta es tu primera vez, Bitters. Se supone que tiene que ser perfecta. No en una habitación de hotel pagada por tu padre, después de un día donde tu familia te trató como basura y peleando con un vestido beige que odias. Te mereces algo mejor que un momento impulsivo de "venganza emocional".
Ella me mira, procesando mis palabras. Entonces, para mi sorpresa, me empuja suavemente hacia la cama hasta que me siento. Se planta frente a mí, con esa luz desafiante que me enamoró en Londres regresando a sus ojos.
—Mick Lennon, tú mismo dijiste que era la persona correcta lo que hacía que algo fuera especial. Y para mí, esa persona eres tú. Me importa una mierda el hotel y me importa una mierda el vestido. Y además... —me recorre con la mirada y muerde su labio inferior—, con ese traje te ves delicioso. No pienso dejar que te vayas a dormir a otra parte.
Suelto una risa corta, rendido. Esta mujer es mi perdición y mi salvación. La atraigo hacia mí, la siento sentarse sobre mis piernas y, con una paciencia que no sabía que poseía, trabajo en la cremallera milímetro a milímetro hasta que el vestido cae al suelo.
—Eres perfecta, Sienna —susurro contra su piel, mientras mis manos descubren por fin lo que siempre soñé—. No hay nada en este mundo más hermoso que tú ahora mismo.
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POV SIENNA
Cuando el vestido finalmente cede y cae a mis pies, me siento más desnuda de lo que físicamente estoy. Sin las capas de lino rígido, sin la faja apretándome el alma, soy solo yo. Y la mirada de Mick... Dios, su mirada me hace sentir que soy lo único que brilla en todo el Pacífico.
Él me guía hacia las sábanas blancas con una delicadeza que me hace querer llorar de nuevo.
«¿Qué hago ahora? ¿Me muevo? ¿Me quedo quieta? No parezcas un tronco, Sienna. Pero tampoco parezcas una experta, que ya confesaste que eres una pieza de museo. Solo... siente. Déjate llevar.»
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Editado: 01.03.2026