—Es una invitación muy importante de nuestro mayor benefactor, y es importante que todos estén presentes, principalmente usted, señor Alan —exclamó el director de la universidad deteniendo sus ojos en mí.
Lo contemplé sorprendido, sin saber cómo reaccionar. Nos convocó para hablarnos de la fiesta de compromiso del hijo de un importante benefactor de la universidad. Yo sabiendo de quien se trataba solo guardé silencio tensando mi mirada.
No esperaba que me nombrara a mí. Pero debo negarme sea como sea, no debo ir a esa fiesta, por mi propio orgullo no puedo.
—Señor director yo…
—Alan —dijo el anciano sonriendo y palpando mi hombro—, dependeremos de usted para financiar la nueva biblioteca, el señor Raúl Ruiz quiere conocerlo, él explicitamente pidió tu presencia, serás nuestro representante, debe prepararse bien y dar la cara por todos.
¿Pidio mi presencia? Nunca he cruzado palabras con ese hombre para que haya pedido que yo representara a la universidad.
Raúl Ruiz, es nuestro benefactor y además es el padre de Oliver, el omega que se quedó con mi ex pareja. Me extraña que quiera verme, a menos que sus intenciones sean callar mi boca, para que no delate que su hijo fue el amante de una relación matrimonial. Es entendible, no quiere que su futuro heredero cargue con el estigma de ser quien se entrometió en una relación de casados.
Tensé mi rostro y aún más cuando vi la caja, con un elegante traje, que llegó de encomienda a mi nombre al departamento de Esteban, con quien estoy viviendo temporalmente. Sin remitente alguno imagino que el director fue quien lo envió. No puedo pasearme con mis humildes vestimentas frente a una ceremonia a la que van a asistir muchos personajes de las altas esferas del país.
—¿Estás seguro de estar en condición para ir? —me preguntó Esteban preocupado haciendo referencia a los puntos que tuvieron que colocarme en la cabeza después del encuentro con mi exmarido.
Aun duelen, no puedo negarlo. Quisiera más quedarme en cama y descansar.
—Sí, no tengo otra opción en todo caso —le dije sonriendo.
Aun así intenté por todos los medios convencer al director de no ir a ese compromiso, pero parece que el destino está empeñado que este presente en ese lugar.
El hotel ha sido decorado de forma lujosa, sin escatimar gasto alguno, se ve que el compromiso del poderoso hijo de Raúl Ruiz es un evento más allá de lo que pudiera haber imaginado.
Con el nuevo traje encima entré al lugar luego de mostrar mi invitación. Me detuve en la puerta sin creer todo lo que veo, no pude ocultar mi admiración. Las luces han sido colocadas de tal forma que al estar encendidas provocan un efecto en los ventanales, dando a creer que el salón estuviera rodeado de estrellas titilantes. Las ventanas van del piso al cielo, y una larga escalera de tono oscuro se desliza desde el fondo al salón.
La decoración es lujosa y cada cosa parece estar colocado en el lugar adecuado. Es un mundo que no conozco, un humilde profesor universitario nunca se movería en lugares como estos. Es por eso que no puedo evitar sentirme incomodo.
—¿Señor Alan Vázquez? —me preguntó un joven mozo con cortesía. Como respuesta solo moví la cabeza—. Acompáñeme, el señor Ruiz quiere verlo.
Escuchar esas palabras me hizo aterrizar de golpe en el piso, y no pude evitar tensar mi mirada con los nervios que me carcomen el interior ¿Qué podría decirle a ese hombre? ¿Repetir las mismas palabras del director sobre los beneficios de mejora que traerá arreglar la vieja biblioteca? ¿O realmente solo me ha llamado para amenazarme por defender el futuro de su hijo?
Tragué saliva mientras subo las escaleras detrás del hombre, mentalizándome que en unas horas más estaré en mi cama intentando olvidarme de todo.
En ese momento mientras subo las escaleras me encontré de frente a mi ex pareja. Sus ojos quedaron detenidos en los mios, luce apuesto, más de lo que lo recordaba, incliné mi cabeza con un ligero saludo cortes. Notó que lleva del brazo a su omega, el joven de bonitas facciones luce hermoso, eso no puedo negarlo. En realidad, ambos parecen haber sido hecho el uno para el otro. Y eso me hiere.
Mi ex me miró de arriba abajo sin decir nada, debe ser porque, salvo en nuestra boda, no he vuelto a usar un traje tan elegante como este. Pareció molesto y arrugó el ceño.
—¡En verdad te ves muy apuesto! —dijo el omega incluso aplaudiendo a pesar de que su novio carraspeó al ver su expresión—. ¡Ay! Cariño, no seas celoso, tú también estas muy guapo. Pero como buen alumno debo halagar a mi maestro.
Le dijo al notar sus celos. Tuve que ocultar mi sonrisa irónica ¿Quién iba a pensar que el hombre que hace unos años me juró amor eterno por primera vez sienta celos, pero no por mí, sino por otro?
—¿Cómo te sientes? —le pregunté por cortesía a Oliver.
—Mejor, gracias a usted, maestro, me salvó ese día —respondió pareciendo sincero.
—Me alegro...
—¡Gracias por venir! Quería mandarle una invitación pero como mi padre se me adelantó no pude. En verdad verlo aquí, maestro, me ha alegrado —señaló con su acostumbrada efusividad.
Mi ex carraspeó, es evidente que mi presencia le molesta. Si fuera por mí no estaría aquí. Oliver se agarró de su brazo, y le coqueteó como un gato acurrucado al lado de su amo.
Siguieron su camino, pero mi ex al pasar a mi lado susurró.
—Debería darte vergüenza haber venido, date ya por vencido, jamás volveré contigo. ¿Quieres seguir humillándote más? ¿O esperas que me arrepienta a última hora y diga que aun te amo?
Me giré al escucharlo notando su mirada fría, quise decirle que no estoy en este lugar por voluntad propia ni menos por él, que por mi fuera estaría en casa viendo una película y disfrutando mi soledad que estar en este lugar.
Pero no puedo decirlo no quiero montar un escándalo y arriesgar lo único que me queda, que es mi carrera y mi trabajo.