Mi Vida "Perfecta": Problemas y Amores Adolescentes

Regalo de cumpleaños

Capítulo Treinta

Steve Castillo

Sin que ninguno de los invitados se percaten de la mujer que tengo arrastrando ni de mi, me dirijo a un lugar escondidos. A un lugar donde nadie puede vernos y, espero, tampoco escucharnos. Una vez ahí, la suelto y regreso a verla.

No se ni que sentir ¿Ira? ¿Tristeza? No lo sé. La última vez que sentí un montón de emociones fue hace unos cinco años cuando conocí a Mónica. Obviamente no es lo mismo porque ahora una palabra de esta mujer podría arruinar la tan ansiada estabilidad que buscaba para mis hijos. Para mi. Para mi familia.

- ¿Qué crees que estás haciendo?- le reclamo en un tono bajo- Te desapareces un día, me das una orden de alejamiento y llegas de la nada a mi fiesta como si fueras una amiga más, ¿Carolina qué te pasa?- pregunto con la mandíbula tensa, ella suspira.

- Steve, se que es hipócrita de mi parte venir hasta acá pero te pido que me escuches. Yo te aborrezco y lo sabes, como también sabes que no estaría aquí si no fuera necesario. Steve, eres mi única esperanza- habla y me acaricio la sien.

Es cierto, si ella pudiera estaría a millones de kilómetros de mi. Si está aquí es por algo grave.

- Primero lo primero- dije y tuve miedo de hacer la pregunta- ¿Les pasó algo a los niños?- pregunté.

- No directamente- dice y eso me llama la atención.

- Espero un momento, Carolina ¿vienes a pedirme ayuda por un problema tuyo que no está realcionado con los niños?- ella asiente antes de finalmente romper en llanto. Lo que e asusta más- Cálmate, ¿qué pasa?

- Lo que pasa es que soy una idiota que no sabe conseguir pareja. Primero un mujeriego y ahora...- calla, se que se refiere a mi con lo de mujeriego.

- Si quieres que te ayude, por lo menos deberías tratarme con respeto- dije y ella volviío a asentir.

- Lo sé, lo sé. Se que debo pedirte un favor grande y que, por lo tanto, debo ser amable- dice y me mira de pies a cabeza- Pero se me resulta difícil, te veo y recuerdo tu estupidez.

Cuenta hasta diez Steve, cuenta hasta diez...

- ¿Qué pasó?- pregunto mientras me acaricio el cuello y miro hacia arriba.

- Hace dos años conocí a Arthur, un hombre muy bueno, empezo a trabajar en mi despacho. Encantador como siempre y no le molestaba que tuviera dos hijos.

¿Es enserio que vino a contarme su historia de amor fallida? Si esa va a ser la razón por la que nos buscamos, yo le debo unos cuantos viajes.

- Conocio a los niños, se llevaban bien. En unos seis meses comenzó a vivir con nosotros y fue muy bello, éramos una familia...

- Carolina, ¿de verdad has venido a mi cumpleaños para contarme como mis hijos viven feliz con otro hombre? Si ese es el caso, te voy a pedir que te retires antes de que llame a seguirdad- dije y ella negó,

- Quiero que entiendas- vire los ojos pero no interrumpí- Un día llegó, se divirtió con los niños y se despidió. También se despidió de mi. DIjo que me cuidara, que lamentaba todo y que me hicera atender...

- Carolina, no sé que diablos ye ha pasado pero quiero que seas rápida. Cada minuto contigo es un minuto más de pelea con mi esposa y ya...- dije pero me interrumpió, soltando la bomba.

- Me diagnosticaron Sida, Steve...

Mi mundo se paró en seco e imagino que fue lo mismo para ella cuando leyó sus análisis. De todos los escenarios que mi cerebro imagino, este nunca pasó por mi mente.

- ¿Sida? ¿¡Cómo que Sida!? Carolina, ¿desde cuándo?- pregunté ya espantado.

- Me enteré hace dos meses...- dice y se limpia las lágrimas- Está de más explicar que han sido los peores dos meses de mi vida. He ido con doctores en todo el mundo, ya llevo gastando una buena cantidad y he encontrado un lugar donde pueden tratarme. Estabilizarme para que pueda seguir con mi vida. No estoy en etapa terminal pero si muy avanzada.

- Carolina, yo lo siento mucho. No puedo ni imaginar el sufrimiento que estás pasando- dije- Si necesitas ayuda económica, solo pídelo y te daré lo que necesites. No importa si ya no puedes trabajar- digo y ella niega de inmediato.

- Tengo ahorros y mis padres me están ayudando- dice y vuelve a bajar la cabeza- Pero si quiero este tratamiento, debo enfocarme en él y nada más. Es costoso, si. Pero puedo pagarlo. El problema es que no quiero que mis hijos sufran conmigo: está es consecuencia de mis acciones, no tienen porque pagar ellos.

- ¿Qué quieres decir?- digo con miedo.

- Sabes que mis padres también te odian- dice y asentí, recordando a esos viejos- Aún así están dispuestos a ayudarme y dijeron que se harían cargo de Skyler sin problemas pero...

- ¿Pero?

- Se niegan a cuidar de Liam, dicen que es idéntico a ti y que es un mal sabor en la lengua. Dijeron que por Skyler harían cualquier cosa pero no por Liam. Incluso me dijeron que si lo dejaba con ellos, él terminaría en una casa de acogida. No se a quien más acudir Steve.

- No puedo creer que tus padres te hagan esto ¡Es su nieto!

- No les interesa... Steve, se que vas a odiarme y que esto complique tu relación con tu esposa. Si eso quieres puedo hablar yo con ella pero necesito que me ayudes.

- ¿Vas a decir lo que creo que vas a decir?

- Necesito que Liam viva contigo, Steve.

Oh Dios Santo.

Liam era un niño... peculiar. Realmente no me he comunicado con él más allá de lo que Skyler me cuenta de su vida. Desde mi dovorcio con Carolina, Liam no me ha dirigido la palabra y entre más crecía más dejaba en claro que no le interesaba saber de mi ni nada que me incluya en la oración. Es mi segundo y último hijo varón. Nuestra relación es un desastre y se que no estará contento.

Tiene la edad de Renata. Así que una pésima relación conmigo más alejarse de su madre pra vivir con el padre que ni soporta y más el caos de la Maldita Adolescencia da como resultado un desastre. Se que si Liam viene a vivir conmigo, no hay manera en la que esto acabe bien.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.