Microcuento N°1

RELATO COMPLEMENTARIO DE CAMINOS DE TINTA Y SOMBRAS

Como la sonrisa del gato sonriente en Alicia en el país de las maravillas, la luna no ofrecía suficiente iluminación a la noche oscura, aunque el cielo despejado dejaba a la vista un bello firmamento estrellado. Era un paisaje precioso que habría alegrado a cualquiera que se dedicase a admirarlo, pero tal no fue el caso de Geraldine Aristigueta, quien en la banca de una plaza solitaria lloraba en silencio.

A su lado había una maleta y, en sus pensamientos, un creciente rencor hacia su propia familia, quienes, a causa de su repentino embarazo, la echaron de casa.

Geraldine tenía apenas dieciséis años, razón por la cual decepcionó a sus padres, quienes eran los patriarcas de la reconocida familia Aristigueta en el pueblo de Río Grande. Estos, dedicados a la distribución nacional de carne de ganado y productos lácteos, pertenecían a la alta sociedad, por lo que, al enterarse del embarazo precoz de su hija, decidieron cortar lazos con ella.

La joven Geraldine intentó explicar que, aunque se dejó llevar junto a su amado, no se arrepentía de haber quedado embarazada; palabras de una adolescente inmadura que enfureció más a sus padres.

A raíz de semejante situación, Geraldine fue obligada a abandonar la finca de los Aristigueta, por lo que tomó las pocas pertenencias que entraron en su equipaje y se marchó.

En aquella plaza solitaria y oscura, esperaba al otro responsable del embarazo, a quien había llamado con antelación desde una cabina telefónica. Geraldine no tenía esperanza de cara a su futuro, y temió por el hecho de que el padre del bebé que llevaba en su vientre no quisiese tomar la responsabilidad correspondiente.

Xavier Lamar, que tenía diecisiete años y un futuro prometedor, llegó a las carreras a la oscura plaza, y cuando encontró llorando a Geraldine, no dudó en abrazarla con la intención de consolarla. Ella rompió a llorar después de tanto contenerse, y sobre el hombro de aquel chico que no conocía la situación, desahogó su pesar con un largo llanto.

Pasaron diez minutos desde entonces, y cuando recuperó la compostura, con una seriedad que asustó a Xavier, Geraldine reveló sin rodeos que estaba embarazada, mostrando el resultado que obtuvo del médico hacía dos días.

Xavier abrió los ojos a causa de la impresión y centró su mirada en el vientre de Geraldine.

Ella temió que la rechazase y, como muchos cobardes irresponsables, huyese con excusas pésimas. Sin embargo, y para asombro de Geraldine, Xavier demostró una alegría genuina.

Tal reacción, también inmadura por parte de un chico de diecisiete años que no tenía idea de la responsabilidad que les esperaba, hizo feliz a Geraldine, sobre todo cuando este le aseguró que haría lo que estuviese a su alcance para criar a ese bebé con amor.

De hecho, por el calor del momento, Xavier besó a Geraldine y le propuso matrimonio, cuya propuesta fue aceptada de inmediato. Sin embargo, también debían presentar la situación a la familia Lamar, por lo que decidieron esa misma noche revelar la noticia.

Hasta entonces, Xavier no tenía idea de que Geraldine fue echada de su casa, lo cual provocó que ella volviese a preocuparse.

Por suerte, esa noche, cuando relevaron la noticia a la familia Lamar, aunque fueron sermoneados con severidad, los padres de Xavier ofrecieron su apoyo, a diferencia de los Aristigueta.

Tal situación desencadenó el profundo rencor de Geraldine hacia su familia, por lo que una idea se empezó a proyectar en su mente desde entonces; cambiar su apellido.

En cuanto a Xavier, quien seguía siendo sermoneado y regañado con severidad, ya que había perdido su futuro prometedor, fue obligado a trabajar en una empresa de productos agrícolas, donde el señor Lamar también laboraba.

También, los Lamar acogieron a Geraldine en su casa, aunque a ambos los obligaron a formar su propio hogar en un plazo de seis meses, pues, considerando la situación económica de la familia, no estaban en condiciones de responsabilizarse de una persona más, que para colmo estaba embarazada.

Fue así como Xavier y Geraldine iniciaron su responsable adultez prematura, aunque para asombro de la familia Lamar, estos cumplieron con cada una de las exigencias impuestas, ya que las dificultades que enfrentaron desde entonces los obligaron a madurar y sacrificar su juventud.

¿Fue complicado? Por supuesto, pero Xavier y Geraldine asumieron su responsabilidad con valentía, obteniendo como recompensa un hogar cálido y la llegada de un precioso niño a sus vidas, al que llamaron Axel.




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