Microcuentos

Cosechas lo que siembras

Argenis despertó feliz, era su cumpleaños. No lo anunció, pero esperaba la felicitación de muchos. Para el mediodía nadie lo había dicho nada, estaba molesto. Cuando el sol languidecia, el enojo se convirtió en tristeza. Justo ahí se dio cuenta que su actitud lo alejó de tíos y primos, que por años lo buscaron, pero que se olvidaron de él por sus desplantes. Sus padres habían muerto, sus hermanos, eran desconocidos con los que solo compartió la niñez. Sus amigos eran simples compañeros de trabajo que, lejos de esa esfera, no tenían nada que compartir.

Argenis un hombre divorciado y sin hijos, con más cincuenta años encima, se encontraba recogiendo los frutos de una vida que lo alejó del contacto familiar porque él pensó que eran poco para él y que nunca los necesitaría. Una vida que lo alejó de amistades porque su preocupación fue el éxito laboral. Ahora era él quien sufría por una vida sin afecto




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