Microcuentos

Jugando a Dios

Cuando Cruyff marcó el 2 a 1 que le dio la Copa del mundo a Holanda en Buenos Aires, me derrumbé totalmente. Esa derrota fue dolorosa. La sentí como un Maracanazo. Nos creíamos invencibles. Pensamos que el Dios del fútbol nos pagaría la deuda que tenía con nuestro país. Hasta ese momento siempre habíamos tenido mala suerte en los mundiales, pero ahora nuestra fiesta la arruinó Johan Cruyff.

Decidí solucionarlo todo. Por 7 años preparé mi plan. Leí todo sobre el holandés volador, estudié sus entrevistas y la de su familia para conocer su entorno. Viaje a España para ver los sitios por donde se movía. Con todo listo, utilicé las técnicas de meditación que yo conocía para viajar hasta el 16 de septiembre de 1977. Al día siguiente me metí en su apartamento y esperé a que llegaran. Los sometí a todos y por cuatro largas horas les hice saber que lo mejor era que no viajaran a Argentina. Ellos estaban muy asustados. A medianoche salí del apartamento y corrí al sitio que ya tenía preparado. Volví a meditar y retorné a mi tiempo, al 18 de septiembre de 1985. Corrí como loco a una librería y busqué la Historia de los Mundiales. Ahí estaba. El libro reseñaba el triunfo de Argentina 3 a 1 frente a Holanda y mencionaba mas adelante la falta que hizo Cruyff a su selección




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