Yo quisiera ser un turista de la vida. El turista por la vida va alegre, camina con desfachatez, mira al cielo, contempla el paisaje. El turista por la vida camina como si tuviese todo el tiempo del mundo, a ese turista no le preocupa la cotidianidad o el futuro, él disfruta ese momento porque lo está conociendo y no sabe si volverá a sentirse así.
Cuan diferente soy yo que camino ensimismado en mis preocupaciones cotidianas, expectante por un futuro incierto, mirando al piso porque no tengo ni ganas, ni fuerza para enfrentarme al horizonte, al futuro