Papá, esta carta tiene 10 años esperando ser escrita. Comienzo por lo obvio: Te quiero, te extraño, me quedaron cosas por decirte, por agradecerte, por contarte. Me hace falta tu consejo, tu abrazo, tu aliento. Pero esta carta realmente es para pedirte perdón por todos los problemas que te causé, por no haber estado ahí en tu peor momento, por pensar que eras indestructible, por no haberte creído cuando me decías que podía hacer todo lo que quisiera, por no haberte hecho sentir verdaderamente orgulloso de tu hijo. Hoy en día cuando por fin creo sentirme encaminado a alcanzar mi potencial, siento profundamente que no estés a mi lado para acompañarme. Recuerdo que decías que el único hombre que desea que otro sea mejor que él es un padre. Yo no creo que logre ser mejor que tú, pero si deseo ser recordado como tu hijo. Agradezco todo lo material, moral y espiritual que me diste y porque la vida nos haya cruzado por esos breves 38 años