Después de un juego de truco con varios amigos, me dispuse a regresar a casa. El juego fue entretenido; sin embargo, como todo juego de cartas donde se busca engañar al adversario, a veces se tornaba un tanto violento. Yo me había bebido 3 shot de anís, uno por cada juego que mi par y yo perdimos. Caminaba solo por el paseo Colón, no había mucho tráfico, serían como las 9 de la noche. De repente alcé la vista y divisé un punto blanco que parecía moverse erráticamente. De la nada estaban a mi alrededor 4 personas:
- Nos estudian para conquistarnos- comentó un viejo.
- No, ellos nos crearon y nos ayudan a mejorar- dijo una señora
- Son los Dioses que se han aparecido en toda la historia de la humanidad. Van y vienen y alteran nuestro mundo solo con su presencia. Algunos han bajado a nosotros, como Jesucristo- opinó mi vecino un ateo medio comunista.
- Yo leí que esta semana se iban a aparecer a todo el mundo- Afirmé para asombro de todos.
La luz comenzó a bajar. Nos paralizamos. No pudimos correr. El ovni se nos acercó. Inconscientemente nos abrazamos. Escuchamos un zumbido, primero casi imperceptible, luego bastante sonoro. De golpe el objeto se hizo visible y emitió un sonido como tomando una foto, en ese momento, los 4 abrazados como una bolita nos dimos cuenta que el objeto de nuestro terror era un dron de algún gracioso que se aprovechó de nosotros.