Mil veces, tú (libro 2 de Perdido en ti).

Capítulo 8: Como luz de luna.

Rosé

10 de diciembre, 2020.

Me recosté en el hombro de Wonho y le di una pequeña sonrisa. Ambos habíamos decidido visitar una colina para tratar de despejar nuestra mente y crear buenos momentos juntos.

Mientras veía el maravilloso paisaje que estaba frente a mis ojos, no pude evitar cerrarlos y recordar el momento clave que tuve en mi vida para darme cuenta de lo que verdaderamente había empezado a sentir por Wonho.

12 de mayo, 2019

Caminaba tomando el brazo de Wonho con delicadeza. Ambos habíamos decidido ir al centro para que yo pudiera conseguir un poco de mercadería de ese grupo de música que tanto me gusta.

— ¿Llegaremos pronto? Creo que mis pies ya arden.

— ¿Hace cuánto que no caminabas tanto? —rió y luego lo hice yo.

—Hace mucho más tiempo de lo que puedo recordar. Siempre iba en auto a cualquier lugar.

— ¿Ya has pensado en el desfile de la empresa en la que trabajas?

—Tengo que ir así no quiera, iré el día del desfile exactamente. Por suerte, Aleska ha estado informándome cómo se desarrollará el desfile día a día.

Él se limitó a asentir mientras continuábamos caminando en silencio. Cada vez que lo tenía lo suficiente cerca, observaba cada una de sus facciones que eran iguales a las de un hombre que podía gustarme sin duda siquiera. En los días que he estado viviendo con él, cuando él se iba a trabajar yo me dedicaba a pasear por la ciudad y a mantener la casa arreglada. Estos últimos días han sido pacíficos y felices.

—Ya hemos llegado —me dijo con una sonrisa— Como puedes ver, hay bastante mercadería de diversos grupos.

— ¿Me esperarías un par de minutos mientras compro todas las cosas que estoy buscando?

—Voy a acompañarte ¿Está bien? —me volvió a sonreí al mismo tiempo que tomaba mi mano por primera vez, causando que una enorme electricidad recorriera todo mi cuerpo. Demonios, eso se sintió demasiado bien.

Mi búsqueda de varios artículos tardó muchísimo más de lo que teníamos planeado. Por la noche, Wonho decidió llevarme a que conociera el popular Rio Han.

—Desde aquí hay una vista muy linda ¿No lo crees? —dije recostándome en su hombro sutilmente.

—Me gusta venir aquí cuando siento que ya no puedo más...

—He sentido durante años que ya no puedo seguir viviendo ni un solo minuto más —un nudo se formó en mi garganta— Disculpa, no sé por qué te digo esto ahora mismo.

—Puedes decirme todo lo que quieras —me sonrió viendo hacia mis labios— En realidad, puedes decirme todo lo que quieras cuando te plazca, estaré para ti en cualquier momento —siguió acercándose a mí viendo a mis labios directamente.

Me di cuenta de que sus intenciones no eran solamente darme un abrazo, lo que él quería ahora mismo es poder tocar mis labios. Una parte de mi quería conocer el sabor de sus labios, no obstante, la otra parte no podía permitirle tocar mi alma.

—Wonho, detente por favor —con ayuda de mis manos lo alejé un poco de mi— No hagas que te amé con tanta fuerza, no hagas que pierda todos mis sentidos por ti. Solo detente por ahora, solo hazlo por mí.

— ¿Llegaras a amarme algún día tanto como lo amaste? —preguntó observándome con una mirada triste.

—Tal vez ya te estoy amando más de lo que llegué a amarlo a él —confesé acercándome a él con lentitud— Wonho, temo que me he enamorado de ti de repente.

Supongo que aquello que le dije lo tomó bastante desprevenido, por lo que no tuvo una respuesta que darme.

—Temo a seguirte amando tanto cuando sé que puedes irte de mi lado en cualquier momento —negó con su cabeza— No puedo permitirme amarte tanto.

—Wonho, quiero que me mires a los ojos —tomé su cabeza con delicadeza— Volveré a ti, siempre volveré a ti.

— Rosé...—susurró.

—Wonho...

—No sabes cuántas ganas tengo de besarte en este instante.

—Simplemente hazlo, no pienses en lo que sucederá después de esto —reí.

En cámara lenta, me fue acercando a él. Observé sus labios otra vez y cerré los ojos esperando a que sus labios tocaran los míos. Cuando esto pasó, una leve sonrisa se dibujó en mi rostro. No quería separarme de sus labios por ninguna razón, pero me vi obligada a hacerlo luego de un par de minutos.

—Eso fue asombroso —confesó con una sonrisa.

—Te quiero mucho —le dije— Te quiero mucho en verdad.

—También te quiero mucho, Rosé.

Es realmente sorprendente que me estoy olvidando de Filip en tan solo unos días gracias al hombre al que acabo de conocer hace poco. Wonho, tal parece que eres lo mejor que me ha pasado en mi vida entera.




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