Mil veces, tú (libro 2 de Perdido en ti).

Epílogo.

Rosé

28 de abril, 2035

Me encontraba en casa, sentada en mi escritorio terminando de escribir mi novela número veinte. Después de todo lo que tuve que vivir y de todas las decisiones que tuve que tomar, supe que deseaba continuar dedicándome a escribir por el resto de mi vida, o bueno al menos por eso que me quedaba de vida. Mi matrimonio con Wonho continuaba intacto, tal como si fuera ayer, y hace diez años tuvimos nuestro segundo y último hijo, Jaehyun, un muchacho con mucho talento para las matemáticas y el deporte.

—¡Mamá! —Giselle cautivó mi atención en cuanto atravesó la puerta para sentarse a mi lado—Tengo algo que contarte, y la verdad es que es muy importante, o al menos lo es para mí.

—Está bien, mi amor ¿Qué es eso que tienes que contarme que es tan importante para ti? —Apagué la computadora para prestarle toda mi atención y le sonreí con amor.

—He decidido que quiero estudiar cuando entre a la universidad —Giselle actualmente tenía trece años de edad por lo que me alegraba mucho escuchar aquello de su parte.

—¿En serio? ¿Por qué no me dices qué es eso que quieres estudiar?  —Le mostré que me encontraba muy interesada en lo que ella estaba a punto de decirme.

—Me gustaría estudiar psicología, porque mi mayor deseo en todo este mundo es poder ayudar a todas esas personas que han tenido que pasar por momentos muy difíciles para que puedan cicatrizar todas las heridas punzantes y continuar con una vida mucho mejor con la anterior.

Con un nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas, le dije:

—No sabes lo orgullosa que me siento de ti, me alegra saber que quieres ayudar a las personas que han pasado por situaciones sumamente complicadas —respondí acercándola a mi pecho para abrazarla como era debido. Estaba tan orgullosa de ella—Es la mejor noticia que has podido darme, mi amor, mami está muy orgullosa de la bonita y buena mujer en la que te estás convirtiendo. Prometo que un día muy cercano, voy a contarte el mayor secreto de mi vida.

—¿Cuál es ese secreto?

—Sigues siendo muy pequeña como para decirte, cielo —murmuré acariciando su cabello.

—Está bien, mamá.

—Ven, vamos a contarle a papá y a tu hermanito, Jaehyun, sobre esta asombrosa noticia —le indiqué, dejando un beso en su mejilla. Me sentía la mujer más feliz al darme cuenta que he logrado darle tanto amor a un par de niños como realmente lo merecían. 

 




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