Nací con amor y morí con dolor

Capitulo 4: Entre miradas

Lo conocí en secundaria. Al principio solo eran miradas tímidas y sonrisas que parecían durar más de lo normal. Hasta que un día reunió el valor para hablarme. Se presentó con una sonrisa sincera, y desde entonces comenzamos a conversar.

En pocas semanas nos volvimos amigos. Después, mejores amigos. Pero lo nuestro no se sentía común; tenía algo distinto, una conexión que no necesitaba demasiadas palabras. Siempre estaba ahí: en los días grises y en los luminosos. Me escuchaba, me cuidaba, y a veces bastaba una mirada para entendernos. A su lado me sentía parte de algo más grande, casi como si perteneciera a su mundo de una manera natural.

Con el tiempo, esa complicidad fue cambiando sin que yo lo notara. La admiración se volvió latido, y el cariño se transformó en un amor silencioso y profundo. No sabía si él sentía lo mismo o si solo me veía como una hermana. Decidí dejarle la respuesta al tiempo.

Una mañana desperté con una energía extraña, luminosa, como si el día guardara algo especial para mí. No tenía explicación, pero lo sentía.

Al llegar al liceo, lo vi esperándome en la entrada, como siempre. Su sonrisa me encontró antes que sus palabras.

— ¡Buenos días! — dijo, y en su voz percibí algo distinto. Tal vez nervios. Tal vez ilusión.

Durante el recreo me llevó al rincón del patio donde solíamos refugiarnos del ruido. Sacó una barra de chocolate y me la ofreció con esa risa suave que conocía tan bien.

— ¿Te acuerdas? Siempre decías que el chocolate arregla cualquier día.

— Y lo sigo creyendo — respondí, intentando disimular el temblor en mi voz.

El silencio que siguió no fue incómodo. Era denso, expectante, como si ambos supiéramos que estábamos al borde de algo importante.
Entonces me miró con una sinceridad que me desarmó.
— ¿Alguna vez te has preguntado si… lo nuestro podría ser algo más?
Mi corazón se quedó suspendido por un instante. Y en ese segundo entendí que lo que había crecido dentro de mí no era un sentimiento solitario.
No era solo mío.



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En el texto hay: amor, dolor, caída

Editado: 25.02.2026

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