Nací con amor y morí con dolor

Capítulo 7: Sin esfuerzo

Era él.

Entro despacio, como si no quisiera hacer ruido, pero yo ya estaba completamente despierta, con el corazón golpeado mi pecho.
— ¿Dónde estabas? — pregunte, sentandome en la cama. Mi voz temblaba, no sabia si era por el miedo, la rabia o el alivio.
El se quedó en silencio...no me miraba; cerro la puerta con cuidado, se quitó la campera empapada por la lluvia y dejo el celular en la mesa.
— Perdón, se me pasó la hora — dijo al fin, con un tono bajo, casi apagado.
— ¡¿Algo tarde?! — Estuve horas sin saber nada de vos...pensé que te habia pasado algo grave — le dije con los ojos ardiendo por el llanto contenido, y me pare.
Se acercó un poco, pero sin tocarme
— Se me pasó la hora — me respondió.
— ¿Que estás ocultado? — pregunte, y supe en ese instante que había algo más. Algo que venía arrastrando hace tiempo y que por fin iba a salir.
Suspiro hondo. Lo ví tragar saliva, como si tuviera una piedra atorada en la garganta.
— Nesesito contarte algo y no va a ser fácil — dijo con una voz que no sonaba como la de siempre, sonaba como la de alguien que está apunto de perderlo todo.
El silencio invadió la sala, apenas se oía la lluvia golpeando las ventanas.
— No quiero hacerte daño, pero sería peor seguir fingiendo...ya no siento lo mismo. Ya no te amo, he cambiado. Lo que quiero ahora es diferente, otros caminos, otros planes, algo distinto; y siento que tú y yo empezamos a alejarnos desde hace tiempo, a ver la vida de formas distintas...ya no somos los mismos.
Me quedé en silencio por un momento, sintiendo como las palabras se hundían, lentas y pesadas.
— Entonces...— respondí con la voz mas firme de lo que imaginé tener — ¿Todo este tiempo ya lo sabías?, ¿Y solo esperabas el momento más cómodo para ti?
El bajo la mirada, pero no respondí a eso. No quería que lo hiciera. Ya no importaba.
— No es que no lo viera venir. Lo sentia en los silencios, en las miradas perdidas, en como ya no tenías prisa por verme....pero una parte de mi quería pensar que era solo una etapa. Que podíamos volver a encontrarnos.— continue.
Me levante despacio de la cama.
— Me duele que ya no me ames, claro que me duele...pero más me duele que no hayas intentado salvarnos. Que te hayas rendido primero — lo mire por última vez, con los ojos llenos, pero sin llorar.
— Si tus caminos son otros, te deseo que los encuentres.Pero recuerda que aquí dejastes algo que valía la pena luchar.



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En el texto hay: amor, dolor, caída

Editado: 25.02.2026

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