Nací con amor y morí con dolor

Capítulo 8: Échame la culpa

Fue él quien me lo pidió.
—¡Échame si quieres! —dijo con la voz quebrada, como si ya no le quedara nada que ofrecer. Como si fuera la culpable de todo.
Y lo hice.
Aunque me desgarrara por dentro. Aunque una parte de mí suplicara que se quedara, abrí la puerta y lo dejé ir. Porque amar también es entender cuándo soltar, incluso si el adiós quema.
La cerré con fuerza. No para herirlo, sino para contener lo que se fracturaba dentro de mí. Como si ese golpe seco pudiera sellar las grietas del pecho y silenciar la pregunta que me perseguía: ¿por qué?
El silencio se volvió un peso insoportable. El eco de aquella puerta seguía latiendo en mi pecho.
Los días siguientes fueron extraños, vacíos. Despertaba con los ojos inflamados, la garganta cerrada y el corazón exhausto. Intentaba repetirme que todo pasaría, que el tiempo acomodaría las piezas… pero no sabía cómo reconstruirme. Lo seguía amando, incluso cuando intentaba convencerme de lo contrario.
Le había confiado mis días luminosos y mis sombras. Mis miedos, mis sueños, lo que era y lo que quería ser. Le entregué partes de mí que ni siquiera sabía que existían. Y él se fue. O peor aún: me dejó la tarea de terminar lo que él ya había abandonado en silencio.
No sabía qué hacer con todo ese amor que seguía intacto dentro de mí.
Me refugié en amigas, llené mi agenda, volví a escuchar canciones olvidadas, caminé sin rumbo, me senté sola en cafeterías intentando reencontrarme… pero nada lograba ocupar el espacio que dejó.
Me repetía que debía ser fuerte, que el dolor era parte del proceso. Sin embargo, bastaba una melodía, una risa parecida, una palabra familiar… y todo volvía a derrumbarse.
Lo más difícil no era extrañarlo a él.
Era extrañarme a mí.
A la versión que fui cuando estaba a su lado, cuando me sentía completa, segura, viva.
Entre lágrimas y madrugadas silenciosas entendí que no todos los amores están destinados a quedarse. Algunos llegan para enseñarte a entregarte sin reservas, incluso cuando eso no garantiza que el otro permanezca.



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En el texto hay: amor, dolor, caída

Editado: 25.02.2026

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