Nadie te amará como yo

Capítulo 10

Regina: me gustaría que hiciéramos algo especial este día. Pero debemos de esperar la visita de tus padres y estoy segura de que te exigirán que te divorcies de mí.

Damien: ellos no tienen por qué pedirme eso, mi reina. Ahora estamos casados y sobre todo falta elegir la fecha de nuestra boda religiosa.

Regina: quiero que mi boda sea en un tiempo prudente donde pueda prepararla bien. Eso quiero que hagas por mí, además ya soy tu esposa y nuestra unión nadie la podrá romper.

Damien: es que nadie podrá hacerlo. Necesitas recordar que nuestras almas se pertenecen desde hace años y yo como siempre te alejaba de mí.

Ellos empiezan a caminar para dirigirse a la sala para tomar asiento y a los pocos minutos lo hacen. Regina sentía una mirada demasiado extraña de Damien y era la primera vez que la sentía de esa manera, así que era mejor seguir con su conversación.

Regina: no me has dicho todavía si estás de acuerdo. Espero que lo estés, porque debemos de tomar esta decisión juntos como marido y mujer.

Damien: no quiero casarme contigo dentro de dos meses. Sabes que eso sería demasiado tiempo y debemos de estar de acuerdo con la fecha para avisarle a tu familia.

Regina: entonces cuál sería la fecha de nuestra boda religiosa. Solamente que ya sabes como la quiero y si no lo hacemos como te lo estoy pidiendo no me casaré contigo.

Damien: por supuesto que lo harás. Eso quiere decir que nos casaremos dentro de un mes, pero no debes de probar mi paciencia, porque sabes que eso es lo que menos tengo.

Helena: me parece bien casarnos dentro de un mes. Aunque tendré la ayuda de mi madre, solo que preparar una boda no es nada fácil y me pregunto a qué horas llegaran tus padres.

Damien: cuando lleguen te daré tu lugar como mi esposa. Además, me encargué de que se enterarán de que me case contigo y estoy seguro que vendrán este día.

Regina: sabía que mi felicidad no iba a durar mucho tiempo. Necesito demostrarles a ellos que no me afectará lo que me vayan a decir.

Damien: yo siempre te voy a defender, mi reina. Ahora quiero verte feliz y esta noche te llevaré a cenar, porque no se me olvida que tenemos que celebrar nuestro matrimonio.

Regina: me gusta que me hayas invitado a cenar. Pero para la cena necesito verme bonita y sobre todo esta será la primera vez que saldremos.

Damien: solo debes de verte bonita para mí. Solamente que no quiero que nadie más te mire durante la cena, espero saber comportarme si alguien se atreve a hacerlo.

Regina: si no puedes controlarte será mejor que cenemos aquí. Nada más que me he dado cuenta que no es necesario que salgamos de nuestra casa.

Damien: saldremos a cenar. Esto lo haré para que la sociedad se dé cuenta de que soy un hombre felizmente casado y que hice demasiado bien en casarme contigo.

Ellos siguen conversando y terminan de hacerlo cuando una de las sirvientas le dice que sus padres habían venido a verlos. Damien le ordena que los haga pasar y así lo hacen.

Fabiola: acaso nosotros no merecíamos estar presentes en tu boda. Sabes que la relación que tenías con ella era demasiado extraña.

Damien: yo no diría que tuvimos una relación. Siempre me gustó sentir su presencia delante de mí, aunque ustedes no entenderían mis sentimientos.

Bruno: debes de saber que nosotros no estamos de acuerdo. Pero no vamos a interferir con tu matrimonio, ya que sabemos que tú mismo terminarás con esto.

Damien: será mejor que no digan lo que piensan. Porque mi matrimonio no se terminará nunca y no será necesario que sigan fingiendo que son unos buenos padres.

Fabiola: debes de tener mucho cuidado en cómo nos hablas. No debes de olvidar que nosotros somos tus padres y lo que menos espere de ti es que te casaras con ella.

Damien: tan siquiera yo mismo tomé la decisión de casarme. Solamente que lo único que no me ha gustado es que siempre quieran imponer su voluntad.

Bruno: nosotros sabemos que el matrimonio es para siempre. No te creo capaz de estar mucho tiempo con tu esposa y ahora necesitamos saber si te diste cuenta de que estás enamorado.

Damien: lo único que sé es que tengo sentimientos por Regina. Nada más que no creo necesario hablar de mis sentimientos con ustedes.

Fabiola: seguramente quieres que nos vayamos y eso es lo que haremos. Nosotros sabemos que fue un error al casarte sin saber tus sentimientos.

Ellos se despiden de los recién casados al decirle su madre estas palabras. Ellos se van mientras su hijo los ve irse y su reina solo había escuchado su conversación.

Damien: mis padres simplemente quieren que haga su voluntad. Debes de olvidarte de sus palabras y esta noche tenemos una cena, así que al único que debes de escuchar es a mí.




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