Naruto movia su cabeza de un lado a otro fuera del aula de clases, creyendo que así conseguiría ver a quien sería su nuevo sensei llegar al fin.
Era claro que estaba ansioso, y no hacía más que compartir ese sentimiento con sus dos nuevos compañeros que esperaban junto a él dentro del salón.
—Naruto ¡Quédate quieto!
Le ordenó Sakura ya mareada de tanto verlo.
—¿Por qué el maestro del equipo siete tarda tanto en llegar? —se quejó mientras dejaba de esperar en la entrada y se sentaba en el escritorio del profesor—. Los otros grupos ya se han ido con sus respectivos maestros. También Iruka sensei se marchó.
Entonces una gran idea llegó a la mente del rubio, misma idea que despertó el interés de Sakura y un poco el de Satsuki quien empezó a verlos de reojo.
—¡Oye, Naruto! ¿Qué crees que estás haciendo?
—Ji, ji, ji.
Se rió de forma jocosa el rubio mientras colocaba un borrador de pizarra lleno de tiza sobre la puerta entre abierta. Se bajó de un salto del pupitre que había usado de banco y se sentó nuevamente para ver a su víctima caer en su infalible trampa.
—Eso es lo que te ganas por llega tarde.
—¡Es lo único que me faltaba!—lo regañó Sakura mientras ponía sus manos sobre su cintura—. Yo no tengo nada que ver en esto.
Dijo lavandose las manos, aunque en realidad era las más emocionada.
En verdad amaba ese tipo de juegos.
—Pfff... —se burló la pelinegra mientras los miraba con su típica pose de manos juntas en la barbilla—. Cómo si un ninja de alto rango fuera a caer en una broma infantil como esta...
Entonces una mano entro al salón.
Dezlisando muy despacio la puerta corrediza dejando caer el borrador sobre la cabeza de un hombre con el rostro cubierto casi por completo, y con el cabello blanco despeinado como si se lo hubieran cortado con una sierra.
—¡¡Ja, ja, ja, ja!! ¡¡Cayó en mi trampa!!
—Lo siento mucho sensei, trate de detenerlo pero usted no sabe cómo es Naruto...
Sakura no perdió un segundo en lavarse las manos, pero por dentro estaba igual de alegre que su compañero. Ambos estaban gozando el gran éxito de la broma, cada quien a su propia manera.
Por su lado Satsuki no podía ocultar el asombro y decepción que se acaba de llevar, teniendo que ocultar el puchero que se había formado sin querer en sus labios.
Aquel Jonin no parecía nada confiable.
—Mmmh... ¿Como puedo decirlo...? —se preguntaba el peliblanco mientras se rascaba la barbilla—. Mi primera impresión de ustedes... Es que son unos idiotas y no me agradan.
El trío de genins se quedaron sin palabras, no había enojo o tristeza. Solo no sabían cómo reaccionar a aquellas palabras de aquel extraño sujeto que ahora era su sensei.
El tipo les hizo un gesto para que lo siguieran, los tres obedecieron siendo guiados hasta el techo de la academia.
—Bueno... —empezo a hablar sin ganas el peliblanco mientras se sentaba en un barandal frente a sus tres estudiantes—¿Qué les parece si nos presentamos?
Sakura intervino al instante—¿Qué tenemos que decir?
—¿Qué tenemos que decir?—repitió su nuevo sensei mientras pensaba en una respuesta simple— . Sus objetivos a futuro, sus pasatiempos... Cosas como esas.
—Oye, oye... —habló está vez el rubio—¿¡Por qué no primero te presentas tu!?
—Sí... Te ves un poco sospechoso...
La pelirosa lo secundo de inmediato, quizás peleaban mucho entre ellos pero era innegable que pensaban igual cuando se trataba de triviales.
—Oh... ¿Quién? ¿Yo? Mi nombre es Kakashi Hatake. Y no tengo ninguna intención de hablarles de lo que me gusta y disgusta—soltó con un tono de voz cansado y aburrido, que parecía imitar la naturaleza de su único ojo visible que no estaba oculto como es resto de su rostro—¿Objetivos a futuro? Mmh... Creo que ya estoy muy viejo para eso... Y bueno, en cuanto a pasatiempos... Tengo muchos.
El trío de genins quedó en blanco, aquello no podía llamarse una presentación.
—Al fin de cuentas lo único que nos dijo... ¿Fue su nombre?
Solo Sakura pudo expresar en palabras lo que pasaba por la cabeza del grupo siete.
—Ahora es su turno ¿Por qué no empiezas tú, pequeño bromista?
—¡Yo! ¡Yo! Mi nombre es Naruto Uzumaki ¡¡Me gusta el ramen!! Pero el que más me gusta es el de Ichiraku—confeso el pequeño rubio quien no podía ocultar el ligero sonrojo en sus mejillas—. Odio tener que esperar los tres minutos para poder comer ramen instantáneo, mi sueño es...
Kakashi estaba casi seguro de que tendría que ver con ramen, aquel niño parecía tener solo ramen en la cabeza.
—¡¡Es superar a todos los Hokages!! Y después...—Su voz sonaba fuerte y decidida, una enorme sonrisa llena de confianza se apoderó de su rostro mientras tocaba su banda ninja—¡Que toda la gente de la aldea reconozca mi habilidad!
Kakashi abrió su ojo ligeramente sorprendido, aunque aquello no duró mucho. Lo que si quedó seguro era que aquel niño era bastante interesante.
—Mis pasatiempos... Creo que son las travesuras.
—Ya veo... ¿Que tal ahora tú señorita mírame y no me toques?
—Mi nombre es Satsuki Uchiha. Hay muchas cosas que me desagradan...—respondio en un tono bastante molesto aunque al fina pareció pensar un poco mejor su respuesta—. La verdad es que no me gusta nada. Y... No quiero usar la palabra "sueño" pero... Tengo una ambición: la resurrección de mi clan...—la mirada tranquila y afilada de la Uchiha cambio por unos instantes, volviéndose vacía y gélida cargados y desbordados por lo que solo podía ser llamado como odio—. Matar a cierta persona.
Sakura la miró sorprendida, aquellas palabras solo la hacían ver miles de veces más genial y atractiva.
Naruto tragó saliva rogando porque él no fuera esa persona a la que quería matar.
Kakashi ya sabía que eso pasaría.
—Muy bien pequeña, quedas tú.
—Me llamo Sakura Haruno. Lo que más me gusta es... Bueno la persona que me gusta es... —la cara de la pelirosa estaba ardiendo en un suave sonrojo inocente mientras veía a la Uchiha sentada a su lado, quien a su vez no podía evitar que sus mejillas se prendieran en fuego por las palabras tan vergonzosas que decía su compañera—. Mmh... ¿Debería decir mi sueño a futuro? ¡Ay! ¡No, no puedo!