No debes tronar tus dedos de noche

Parte 2

Testamento de Marco Irisario Magnolio

“Yo, Marco Irisario Magnolio, en pleno uso de mis facultades, declaro:

1. Sobre mi vida y mi obra
Fui un estudiante aplicado, siempre dispuesto a aprovechar las oportunidades que otros dejaban caer. Muchos me llamaron emprendedor cuando apenas sabía contar monedas… pero las conté todas.

En la juventud destaqué como líder nato; guié a un selecto grupo de compañeros para endurecer el carácter de quienes no estaban a la altura de nuestro espíritu competitivo. De aquella época conservo recuerdos tan vivos que, aun con los ojos cerrados, puedo ver—y oír—cada crujido.

He amado el sonido de los dedos cuando se rompen… perdón, truenan—sí, truenan con ambición.”

La pluma del notario vaciló, pero continuó.

2. Disposición de bienes inmuebles
Otorgo mi residencia principal, la casa del acantilado, por partes iguales a mis hijos si—y sólo si— cumplen la siguiente condición:

Permanecerán siete noches consecutivas bajo su techo, sin abandonar jamás la propiedad durante ese lapso. Aquellos que se retiren antes del amanecer del octavo día cederán su parte a los que permanezcan.

Durante la estancia se observarán tres normas:

  1. No interferir con la servidumbre ni con mis recuerdos: dejad cerrada la puerta del ala este.
  2. No pronunciar mi segundo nombre tras la medianoche.
  3. No tronar los dedos—costumbre vulgar que detesto desde que tengo memoria.

(Quien incumpla la tercera norma perderá, además de la herencia, cualquier… extremidad en disputa).

Un murmullo surcó la habitación; nadie se atrevió a mirarse las manos.

3. Legados personales

  • A Henry Layson le lego mi colección de relojes de bolsillo: que aprenda a oír cada tic antes de saltarse al siguiente.
  • A Elena Michael le dejo las llaves de mi bodega: el vino, como la verdad, fermenta en la oscuridad.
  • A Dominick Harry le entrego mis diarios de juventud: tal vez, al fin, lea algo edificante.

4. Última reflexión
Dicen que el hombre cosecha lo que siembra. Si mis hijos hallan espinas al recoger mi legado, recuerden que las planté en un terreno fértil: el suyo.

Que cada uno soporte el peso—y el crujido—de sus propias decisiones.”

(Firma temblorosa)
Marco I. Magnolio
Testigo: P. Frasconi, Notario Público



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En el texto hay: terror, casa encantada, lbdt

Editado: 31.12.2025

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