Tina abrió los ojos despacio, todavía con la sonrisa de la noche anterior flotándole en la cara.
Durante unos segundos no recordó dónde estaba ni qué día era. Luego miró el móvil sobre la mesita y todo volvió de golpe: Nico, el paseo, el beso, su madre asomando por la puerta…
Estiró la mano para alcanzar el teléfono y vio una notificación nueva.
Nico 🩵
> Ya salgo para Madrid. No quería despertarte, pero necesitaba decirte que anoche fue de verdad. Todo.
Que te quiero. Y que esto solo acaba de empezar.
Nos vemos pronto, Fauschina.
Tina se mordió el labio, sonriendo sola como una idiota.
Leyó el mensaje tres veces, como si así pudiera retener el eco de su voz en esas palabras.
Después apoyó el móvil sobre el pecho y suspiró, dejando que la mezcla de alegría y melancolía le revolviera un poco el estómago.
Durante unos segundos dudó si contestar. No quería parecer demasiado entusiasmada… pero tampoco podía dejarlo así.
Sonrió y empezó a escribir.
Tina 🌙
> Te has ido sin despedirte en condiciones. Muy cobarde por tu parte, González.
La respuesta llegó casi al instante.
Nico 🩵
> Cobarde no. Estratégico.
Si me despedía otra vez, no me iba ni con grúa.
Tina soltó una carcajada y se acurrucó entre las sábanas.
Tina 🌙
> Bueno, por lo menos podías haberme traído desayuno antes de huir a la capital.
Nico 🩵
> Lo pensé, pero no me daba el tiempo. Además, te conozco: si te despertaba antes de las nueve, me tirabas la tostadora.
Tina 🌙
> Puede ser. Pero igual te habría perdonado si traías croissants.
Nico 🩵
> Anotado para la próxima. Croissants y beso de buenos días, ¿trato?
Tina sonrió, mordiendo la almohada.
Tina 🌙
> Trato. Aunque te aviso que después del beso igual no te dejo irte otra vez.
Nico 🩵
> Eso espero.
Y antes de que me digas que soy un cursi… me da igual.
Te echo de menos ya, Fauschina.
El corazón de Tina dio un pequeño salto.
Tina 🌙
> Yo también te echo de menos, idiota.
Y sí, un poco cursi sí que eres.
Nico 🩵
> Lo asumo. Pero soy tu cursi, ¿no?
Tina soltó una risa bajita, de esas que se escapan sin permiso.
Tina 🌙
> Sí. Mi cursi favorito.
Pasaron varios minutos sin que ninguno escribiera nada más.
El chat quedó en silencio, pero Tina seguía mirando la pantalla, con una sonrisa tonta y los ojos brillantes.
Sintió un cosquilleo en el pecho, esa mezcla de emoción y calma que solo él le provocaba.
Finalmente, el móvil vibró una vez más.
Nico 🩵
> Prométeme que hoy vas a sonreír mucho. Aunque no esté allí para verlo.
Tina 🌙
> Prometido. Pero solo si tú haces lo mismo en Madrid.
Nico 🩵
> Trato hecho.
Y ahora sí, me pongo en carretera. Te escribo cuando llegue, ¿vale?
Tina 🌙
> Vale. Conduces con cuidado o te mato.
Nico 🩵
> Sí, mamá.
Te quiero, Tina.
Tina se quedó mirándolo en la pantalla unos segundos más, sonriendo con los ojos húmedos.
Tina 🌙
> Yo también te quiero. Y mucho.
Cuando dejó el móvil sobre la mesita, el corazón le latía tan fuerte que no sabía si reír o llorar.
El verano había terminado, sí, pero lo suyo con Nico seguía más vivo que nunca.
Y por primera vez en mucho tiempo, Tina no tenía miedo del “y si…”.
Solo tenía ganas de todo lo que vendría.
El olor a café recién hecho la sacó de sus pensamientos. Bajó las escaleras descalza, con el pelo recogido en un moño rápido y la sonrisa todavía medio dormida.
Su madre estaba en la cocina, sirviendo dos tazas.
Cuando la vio entrar, alzó una ceja con una sonrisa divertida.
—Vaya, alguien se ha levantado de buen humor hoy.
Tina sonrió, intentando disimular.
—¿Tanto se nota?
—Mmm… bastante —respondió su madre, dándole una taza—. Esa sonrisa no es por el café, precisamente.
Tina se encogió de hombros, pero el rubor la delató.
—He hablado con Nico.
—Ah —dijo su madre, dejando la tostadora—. Nico!
—Sí —asintió Tina, intentando sonar natural.
Su madre la observó unos segundos, con esa mirada que lo sabe todo antes de que una diga nada.
Luego sonrió, más suave.
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Editado: 17.11.2025