—OK, eso fue... extraño.
¿Extraño? Te quedas corta para lo que realmente sucedió, querida.
—¡No sé qué decir!
Pues si así estás tú, imagínate cómo estoy yo.
—¡Casi me besa, o me besó, un chico, y encima es alguien a quien nunca he visto en toda mi vida!
Bueno, pero bájale un poco a tu pánico, despertar con la ansiedad por las nubes no es buena idea.
—¿Y entonces qué se supone que hago?
Calmarte.
—Te juro que lo intento.
Respirar profundo, y analizar lo recientemente sucedido con cabeza fría.
—De acuerdo, eso sí puedo tratar de hacerlo.
A ver... pongamos esto en perspectiva:
Acabo de tener un sueño raro.
O varios, porque fueron escenas una tras otra, como en una película.
Vale, por ahí estoy yendo bien.
Pero el problema es que dicho suceso me tiene con la cabeza llena de preguntas.
Preguntas para las cuales, no tengo respuesta, y eso, no sé por qué, me inquieta.
Como, por ejemplo...
¿Qué significaban todos esos sueños tan enredados?
¿Fue realmente uno solo?
¿O fueron varios consecutivos?
Ya ni sé...
¿Cómo es posible que me sintiese tan bien en compañía de alguien a quien ni conozco?
Y, además...
¿Ese chico realmente me besó?
Bueno, apoyó sus labios sobre los tuyos... diría que sí.
—En este momento, querida conciencia mía, no me estás ayudando en lo absoluto...
Porque el hecho es que mis pensamientos son un torbellino de preguntas, como ya acabo de ilustrar, y no me gusta para nada el hecho de no tener respuestas que puedan explicarme algo que me acaba de pasar precisamente a mí.
Aún teniendo los ojos cerrados y medio despierta ya, pero no del todo —todavía estoy más allá que acá—, hay una parte de mí que le gustaría seguir durmiendo, pese a la confusión tan monumental que se ha armado en mi cabeza.
Estoy tan cómoda aquí, y la idea de volver a soñar es tentadora....
Además, tal vez descubra quién es ese chico que me trataba tan bien...
Y, quizá, él pueda darme las respuestas que necesito antes de volverme loca.
Cediendo al impulso de volver a dormir, me dispongo a sumergirme en un sueño ligero...
Al menos, hasta que siento que alguien me toca el hombro, y me mueve con suavidad, haciendo que voltee el rostro hacia la izquierda, pero enseguida me arrepiento de hacerlo.
He dormido con la cabeza a medio lado, específicamente la tengo girada a la derecha, con el rostro apoyado contra el respaldo de la silla.
—Ali —escucho una voz suave, femenina—. Despierta, ya llegamos.
—diez minutos más... —murmuro, todavía medio dormida.
—¿Cuánto tiempo ha pasado?
No tengo ni la más mínima idea.
—A mí me parece haber dormido solo unos minutos...
Seguro fue más que eso.
—Llevas durmiendo más de hora y media, ya son casi las nueve —habla la misma voz femenina de antes, como si hubiera leído mis pensamientos.
—Mamá, solo diez o cinco minutos...
Unas risitas terminan de sacarme del sueño por completo.
Abro los ojos, un poco desubicada al principio, pero rápidamente recuerdo que estoy en la camioneta, camino al colegio.
Camioneta que, por cierto, se ha detenido.
Observo a mi alrededor, mientras la niebla del sueño se disipa lentamente.
El vehículo ya está apagado, y estacionado.
Mamá no está, y mis hermanos pequeños tampoco.
Caro tampoco está, solo Erne y Gia, quienes ya están fuera, y ambos me miran divertidos, aunque también con ternura en sus ojos.
—Te daríamos diez minutos más, hermanita, pero ya llegó la profe y nos está esperando. Estamos aquí desde hace como veinte minutos. Como aún no veíamos su carro, mamá dijo que no te despertáramos, pero acaba de llegar —responde Erne con una sonrisa suave.
—Y yo también tengo que ir a clase —Añade Gia, sonriendo—. Tengo filosofía a las nueve, y ya son las ocho y treinta y cinco, a ver si repaso la exposición que tenemos hoy con mis amigos y mi novio antes de que iniciemos. Por cierto, Ali, parecías estar soñando algo bonito, Tere incluso dijo que suspirabas... ¿algún chico tiene soñadora a mi hermana pequeña?
Con un sobresalto, me incorporo en una posición más erguida, sentada con la espalda recta contra el espaldar del asiento.
—¿Mi sueño de verdad fue tan obvio? ¡Miércoles! Si Gia supiera... ¡Trágame tierra!
Ni eso te salva, no te puedes esconder de lo que acabas de soñar... evidentemente hasta para quienes te vieron dormir fue bastante obvio lo que sucedía en el plano onírico.
—¿Por qué mejor no hablamos del escalofrío que me produce la sola mención del novio de mi hermana mayor?
Sí, sí. Un tema interesante, déjame decirte, pero de las interrogantes por culpa del sueño reciente no te libras.
Trato de que no se me note que tengo la mente embotada de preguntas, y por si fuera poco, apenas me percato de que mi corazón está también ligeramente acelerado, no mucho, pero sí lo suficiente para ponerme nerviosa.
En un desesperado intento por disimular, pongo mi mejor cara de póquer, la que siempre uso cuando Gia me molesta con ese tipo de cosas.
—¡Gia! —Exclamo, completamente sonrojada, lamentablemente eso sí no lo he podido ocultar—. Nada de eso, yo no me voy a enamorar... lo que me importa ahora es estudiar.
Repítete eso a ti misma de nuevo, Alice.
—¡Silencio! No es lo que Gia piensa...
¿En serio? ¿Y qué me dices del chico con el cual acabas de soñar?
—¡Eso fue solo algo fortuito!
¿Sí? ¿Lo del beso también?
—Pues... eso sí fue raro...
Dime la verdad. ¿No te enamorarías de él?
Eligiendo no responder a eso, sacudo la cabeza con fuerza para deshacerme de esos pensamientos.
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Editado: 17.08.2026