Entonces, mi queridísima Marie Alice, sigamos el hilo de los pensamientos... ¿por dónde era que tú y yo íbamos? Ah, sí. Te estaba diciendo... ¿Qué tal si terminas cayendo en el amor, como dice Erne?
Y ahí está esa conciencia parlanchina mía de nuevo.
Ni modo, toca aguantársela...
Eso me pasa por haber nacido tan curiosa.
Si no hubiese sido así, creo que mi conciencia no sería tan insistente con el mismo tema una y otra vez.
Quiero ignorarla, de verdad que deseo hacerlo, pero es, o distraerme con su conversación, o dejarme llevar por el recuerdo de aquel chico misterioso en mis sueños —cosa que tampoco anhelo—, vaya ironía... por lo cual decido responderle mientras ralentizo mi paso.
—¿Yo? ¿Caer en el amor? Puedes soñar si quieres. Pero no. Eso es... Completamente ridículo.
Y si en serio te parece tan ridículo, ¿qué haces leyendo romance?
—Pues... lo hago porque... ¿A Gia y a Caro les gusta?
Sí, ¿pero, y a ti? No creo que lo leas solo porque sí, porque te nace, o porque estás aburrida y quieres alimentar tu cerebro con la primera lectura que se te cruce, que casualmente la mayoría de las cosas que lees hablan sobre romances clichés. Dime, entonces. ¿Qué hay de ti?
—Bueno... No te niego que disfruto de una buena novela de romance...
Pues ahora parece que estás viviendo la tuya propia.
Me llevo una mano a la frente, y suspiro con cansancio.
—Ya te dije que no, fue solo un sueño.
Eso está por verse. Cuando le contemos a Alexa, seguro no te va a decir lo mismo.
—Deja a Ale y sus supersticiones por allá, por ahora no pienso contarle nada...
Pero lo acabará sabiendo de todos modos, tú más que nadie lo sabes, y te recuerdo que es tu mejor amiga, y te conoce más que tú a ti misma.
—De acuerdo, ahí sí tienes un punto.
No olvides que ella, además, tiene un agudo don de... ¿precognición...? ¿Era así como se llamaba eso? Bueno, lo que sea, pero sí, eso.
—Y me conoce demasiado bien, es exactamente como dijiste...
Juego distraídamente con uno de mis rizos entre los dedos, un poco incómoda.
La realidad es que, y esto sí no puedo negarlo, para desgracia mía, pero me veo obligada a admitir que mi vocecita interna tiene razón.
Y es que mi mejor amiga, aunque yo no le diga nada del sueño, lo sabrá de todos modos.
Es como si tuviera un sexto sentido, intuye las cosas muy rápido.
Además...
¿Olvidé mencionar que es ciega?
Sí, como Miss Luna, aunque bueno, mi psicóloga favorita es sordociega parcial, pero se entiende mi...
¿Explicación comparativa?
—Sí, eso.
El hecho es que, aunque Alexa no ve en el mundo de la vigilia, ella misma afirma que en sus sueños sí puede hacerlo.
Y, de verdad, resulta sorprendente oírla contar sus sueños, porque describe todo con colores, sensaciones, aromas, qué hacen las personas, cómo son los paisajes...
No se le escapa ningún detalle ni matiz.
Más que una persona con todos sus sentidos bien afinados, parece una vidente.
Sin embargo, ella prefiere llamarse visionaria.
Para mí, el término significa exactamente lo mismo, pero en fin.
Lo único cierto es que sí, Ale es demasiado sensible a esas cosas.
La amo, en serio que sí, con toda mi alma, pero siento que a veces se deja llevar demasiado al creer en lo que puede o no significar cada sueño que se tiene.
Sí, ha acertado en varias de sus visiones, pero eso no significa que sean cien por ciento infalibles.
Lo que para los demás es algo que genera fascinación, para mí, ese tipo de cosas son solo supersticiones.
En lo que acabo de experimentar, sin duda no hubo nada fuera de lo normal.
¿Aparte de ese sueño raro? ¿O los, sueños raros?
—Fantasías oníricas, les llamo yo.
Un buen nombre, eres muy creativa e inteligente, pero ello no te sirve de mucho cuando lo que viste habla más que todo lo que tú puedas decir para negar lo evidente.
—Nada de eso, insisto.
Los sueños son solo eso, sueños.
Como películas.
Aunque... Ahora que recuerdo, mi abuela me ha enseñado que, Bíblicamente, los sueños tienen significado, incluso pueden derivar en visiones que Dios le muestra al alma, pero dudo que este sea un caso de esos.
A fin de cuentas, la visionaria aquí es Alexa, no yo, porque ella sí acierta en todo lo que sueña, aunque yo le digo muchas veces que está loca.
Y ella, que es tan buena, no se enoja conmigo.
Solo se ríe, y me abraza, diciéndome al oído:
—Ali, algún día, nena... algún día me entenderás.
A día de hoy, todavía no sé qué tan cierto será lo que me dice cada que le digo que está loca por tener sueños premonitorios.
Algún día lo entenderás, como dijo ella. Por lo tanto, en algún momento te pasará a ti, si no es que ya te sucedió.
—No digas ridiculeces, esto no tuvo nada que ver.
Sea verdad o no lo que Ale me ha dicho, aún sigo sintiéndome escéptica.
Porque en lo que a mí respecta, yo me niego a creer que soñar con este chico haya sido una visión, o que tenga algún significado.
Probablemente mi supuesto Romeo Onírico ni siquiera exista, y solo haya sido producto de mi imaginación hiperactiva.
Ya saben, las hormonas y todo eso... causan mucho desorden.
Uy, sí, cómo no. Bravo, por una excusa poco creíble, si me lo preguntas a mí. Increíble que digas que tu imaginación estaba hiperactiva, ¡si estabas agotadísima después de estar una noche en vela, pegada al librojuego!
—¡Fue culpa del café!
¿El café te activa mientras duermes?
—Pues... no, pero el cerebro sí, no se queda quieto, y...
Ni modo, ya acéptalo. Cada intento de justificar lo que acaba de pasar es aún más pobre que el anterior.
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chico misterioso y chica buena, visiones y premoniciones, amistad y comedia romántica
Editado: 17.08.2026