No me olvides

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—No sé mucho italiano —al instante mis mejillas adquieren temperatura por tenerlo tan cerca— ¡Aléjate!

—Sé que no te llevas con los idiomas, Antonella lo comento —una sonrisa ladina se forma antes de separase de mi—, al parecer creo que entendiste el mensaje.

No, bueno un poco. No lo sé.

Jugué con el dobladillo de mi abrigo viéndolo de pies a cabeza, no era una chica tímida pero él sí que hacía que eso aflorará, obviamente ya que no me inspiraba ni una pizca de confianza. Tome toda la fuerza de voluntad requerida para voltear y mirar la hermosa laguna Veneta con las hermosas luces amarillas iluminado el lugar y algunas góndolas todavía en la laguna.

—¿Quieres enamorarte de mí?

—¡¿Qué?! —respondo asombrada y él empieza a reír.

Tenía una muy linda risa, era tranquila dejando una sensación agradable a los oídos; me abrace ya que viento estaba muy fuerte y el abrigo que tenía no hacia reparo. El olor del petricor invadió mis fosas nasales, maldije y recibí la reprensión de Wyatt quien aún seguía riéndose.

—Creo que deberíamos entrar —sugiero caminado hacia el ascensor.

—No. Esto es la diversión —se quita la casaca y algunas gotas de la lluvia caen en su polo plomo—, no seas aburrida, es muy divertido mojarse. Parece que estuvieras bañándote.

—Ahorro de agua —comento sarcásticamente.

—¡Exacto! —al parecer él lo tomo muy enserio—, ven, no me obligues a ir por ti.

—¿Qué? Tú no me vas a obligar a algo que no quiero.

—¿Quieres apostar?

—Es un reto —aseguro caminando decidida—. ¡Hey! ¡Suéltame!

—Nunca respondes a las preguntas que te hago, me debes hacer caso cuando digo que esto es la gloria —mis manos frías tocan sus cálidos antebrazos—, solo ven y disfruta de esto.

—Tengo frío.

—Entonces te caliento —mi cuerpo se tensó, dejando de forcejear.

Sus brazos me tenían sujeta por la cintura y el hecho que sea más pequeña que él le daba ventaja, su cálido aliento estaba en mi nuca, la humedad de la lluvia no se sintió como los tibios labios que se sintieron en mi piel. ¿Lo imagine? No, no lo hiciste él ¿Me beso? Fue corto y muy rápido pero lo sentí, sentí sus labios en mi piel. Al instante siento como me coloca en el piso, mis piernas posiblemente flaquean un poco y él lo nota mostrando su pequeña sonrisa.

—¿Por qué hiciste eso?

—No tengo ni idea de lo que hablas —responde con indiferencia cerrando los ojos y empapándose de las gotas de lluvia.

—No te hagas —mi índice choca con su pecho—, me besaste la nuca.

—Mmm, no lo recuerdo.

—Pues yo sí, ¿Por qué lo hiciste?

no respondes mis preguntas, yo no responderé las tuyas ¡Igualdad de género, cariño! —el vaho saliendo de sus labios.

Golpeo el piso con un pie, como lo hacía cuando era pequeña. Sus ojos están cerrados y no puedo evitar no describir sus hermosas facciones, él es guapo muy guapo que me duele admitirlo; su rostro es fino sin dejar la masculinidad, una nariz respingada no tiene muchos cachetes pero esos labios carmesí se encuentran más rojos por el frío. A vista de que estoy muriendo ignorada, camino rápidamente hacia el ascensor, la oscuridad cubre mi visión y antes de poder decir algo.

—Te lo presto —me guiña un ojo antes de que el ascensor pueda cerrarse.

Una casaca, su casaca estaba en mis manos. El aroma a perfume varonil y… tenía un olor peculiar como a ¿Limón? o ¿Menta? Era algo fresco. La observe por un rato, mi gran debate fue si tirarla o quedármela, el recuerdo de que me ignoro nubla mi mente y antes de que pueda arrepentirle voy al sector de limpieza y boto la casaca por el cubículo de la basura.

—Te estaba buscando —Anto tenía sudor en la frente lo que significaba que estaba bailando como si su vida dependiera de ello—. Deja de mirarme así.

—Es que te ves graciosa.

—Al igual que tú.

ropa esta húmeda y posiblemente mi cabello tenga el triple de volumen, la humedad hace que algunos rizos florezcan. Gracias por heredarme eso mamá. Voy a mi habitación para poder cambiarme de ropa, me sobre salto al encontrar un par de ojos celestes quienes me dan una mirada de arriba abajo y luego enarcar una de sus pobladas cejas.

—¿Qué… que te paso?

—Mmm, estaba en la lluvia —respondí y fui donde estaban mis maletas.

Todos me miraban extraño por mi ropa mojada con este frío. ¿Quién se moja en esta lluvia? Ah, sí yo ¿Y quién lo disfruta? El loco de Wyatt. Cuando estaba por desvestirme escuche un carraspeo, la alta figura de Fabrizio se acercó a mí con las mejillas algo rosadas. Sus ojos barrieron mi cuerpo una vez más para luego morderse el labio inferior.

que te esperare a fuera —su voz era ronca, muy ronca.

Debo admitir que estaba caliente al proponerle ir a mi habitación hace tan solo media hora, posiblemente estaría follando con Fabrizio sino fuera porque Wyatt mancho la camisa de… ¡Demonios! Esas sí que eran tabletas en un cuerpo ejercitado, sería muy feo apartar mi vista, su piel pálida se notaba tersa. A pasos lentos su cuerpo se hizo más cercano al mío, mi mirada fija en la suya, mis manos no pudieron evitar tocar su cuerpo.




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