No me olvides

ლ|9|Un viaje|ლ

Aplique brillo labial en mis labios, por último me puse el abrigo color verde y las botas planas, ¿Había mencionado que odio los tacones? pues los odio, a comparación de Anto, ella los ama.

—¿Segura que no te vas a caer?

—Sí y si me caigo Arthur me levantara —su celular empieza a sonar— Puedes…

—Ni lo pienses —la corto—, no voy a volverle a mentir, soy pésima haciéndolo y él sabe cuándo miento, me siento aun peor ya que parezco una amiga falsa de él.

—Siempre me llama, ya se parece a Felipe.

—Pero Jer no te ha engañado, como lo hizo ese estúpido —ella rueda los ojos apagando el teléfono—, no son parecidos en nada Antonella.

—¡Bien! Yo fui la culpable y lo lamento muchísimo pero duele hablar con él, te dije que Jer es muy importante para mí y que me diga que me quiere a pesar de lo que le hice me hace sentir como la peor persona del mundo ya que no es mutuo —se limpia una lagrima que estaba resbalando por su mejilla—, tal vez el amor no es tan largo como crees, Blair, a veces solo es la costumbre la que te ata a esa persona.

El viaje hacia un bar al que íbamos se hizo inmensamente largo, Antonella estaba taciturna, Arthur me habla pero yo lo ignoraba y Wyatt estaba concentrado en su teléfono. Primera noche en Alemania y ya la sentía muy larga. Bajamos en Marienplatz también conocida como la plaza central de Múnich, alrededor de esta se encontraban diversos locales comerciales desde restaurantes, tiendas, bares, etc…

—¿Quieres que te tome una foto? —pregunta Wyatt con su teléfono en posición.

—Es hermoso.

—Lo soy.

—Tú no, la plaza, las luces iluminando el lugar, su infraestructura, las calles, el lugar es hermoso —hablo maravillada con la vista— aunque hace un poco de frío que llega a congelar los huesos, es muy agradable estar aquí.

he dado cuenta que amas la infraestructura de todos los lugares —comenta riendo—, y por si no lo sabes en esta época no vienen muchos turistas, es invierno, es mejor visitar Europa en verano o primavera.

—Pues tristemente solo tenía vacaciones todo enero y febrero, porque luego entro a trabajar.

—Qué triste y aburrida vida —palmea mi espalda—, a veces solo debes escapar del mundo buscando la… nada, la nada llena todo y el todo no llena nada.

El bar tenía un estilo rustico, todo el lugar estaba hecho a base de madera, lo que más resaltaba era el letrero de luces neón y los pequeños bombillos de luces que adornaban el lugar, nos sentamos en una mesa apegada a la pared donde se podía ver a las personas transitar. Aposte por comer un Dampfnudeln, buñuelos con relleno de carne, amo la comida y esto era muy rico.

—¿Porque siempre pones cara de mañosa cuando comes? —murmura Wyatt con un brezel en sus labios—, es muy gracioso.

—Siempre haciendo tus comentarios innecesarios —observe a Anto y Arthur que estaban teniendo una conversación de miradas—, quieres comer y callarte.

—Aliméntame entonces.

Bufo negando, mi comida no la comparto con cualquiera. Cuando estoy a punto de meter un buñuelo a mi boca veo el puchero de Wyatt a centímetros de mi rostro.

—Adelante, come —ínsito colocando mi plato frente a él—, seré buena solo por hoy.

dejando la carne —ríe insertando el tenedor en el buñuelo— pero puedo darte de comer. Ahora ábrela boca.

—¿Eres vegetariano?

—Estoy intentando serlo.

Ihre Biere—nos dice la mesera que es una linda rubia muy joven, que al ver a Wyatt se sonroja y este le guiña un ojo diciendo:

Danke Schatz.

—Así se hace Romeo —palmeo su espalda— volver a la chica un manojo de nervios y hacer que huya, nada mal.

Acerco una taza de cerveza para cada uno y yo tomo el vaso de agua, cuando una cálida mano cubre la mía, veo a Wyatt que me da una sonrisa de boca cerrada. Observo sus ojos cafés verdosos y luego esa pequeña sonrisa se le forma en el rostro, se ve sexy, tiene un rastro de barba el cual no se debe de haber depilado estos días, muerde sus labios carmesí, lo que me deja a vista sus perfectos dientes. Suelto el aire contenido pero mis ojos no pueden apartar la vista, su piel pálida resalta con esa caffarena gris y aun mas su cabello castaño anaranjado.

¿Porque esas mezclas tan extrañas me gustan? Debo admitir con todo el dolor de mi corazón que Wyatt sin apellido es guapo, muy guapo; aunque no soy capaz de admitirlo en voz alta.

—Creo que se confundieron, dije dos vasos con agua —interrumpe Arthur llamando nuestra tención—. Oh.

—¿No bebes? —niega con la cabeza, su mano aún sigue en contacto con la mía.

—Por lo visto tú tampoco —paso saliva y quito mi mano de su contacto— ¿Te puse nerviosa?

—No.

—Pues tus mejillas estaban muy rojas como las tenía la camarera. —Tenerlo tan cerca solo hacía que mis mejillas quemaran más—, creo que soy bueno sonrojando personas, tus manos son muy frías.

Su tacto es caliente, las manos de Wyatt son cálidas y suaves con un cierto toque áspero en las yemas, no sé porque permito que toque mis manos pero no quiero separarme o alejarme, me gusta estar así. ¿Qué me está pasando?




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