No mires hacia atrás

Capítulo 23

Capítulo 23

20:15 pm

La sala de interrogatorios estaba envuelta en un tenso silencio. El comisario Martines y su compañero, el oficial Garcia, me miraban fijamente mientras se sumían en la evidencia y las declaraciones. El ambiente estaba cargado de incertidumbre, y una sospecha creciente flotaba en el aire.

—Selena, queremos aclarar algunas cosas. Hemos revisado las pruebas y las declaraciones, y algo nos inquieta —comentó García, escrutando las reacciones en el rostro de Selena.

Asentí, estaba nerviosa pero dispuesta a cooperar.

—Sabemos que Theo era tu amigo cercano, ¿había recibido amenazas últimamente? —preguntó Martínez, consultando sus notas.

Vacile por un momento antes de responder, recordando la amenaza del hombre que me acosaba.

—Sí, hubo amenazas, las que ya denuncié. ¿Por qué? ¿Creen que ese hombre le hizo esto?

Los policías intercambiaron miradas preocupadas. Las piezas del rompecabezas empezaban a encajar de manera distinta.

—Selena, entendemos que esta es una situación difícil, pero necesitamos que seas completamente honesta. ¿Crees que Theo pudo haber sido asesinado en lugar de suicidarse? —preguntó García con cautela.

Me mordí el labio inferior, reflexionando sobre la pregunta. La posibilidad de que Theo no se hubiera quitado la vida, sino que alguien hubiera cumplido esas amenazas… era espantoso. Y era mi culpa. 

—No lo sé con certeza, pero las amenazas eran reales. Alguien quería hacerle daño a Theo, y ahora está muerto. No puedo evitar pensar que hay algo más detrás de esto y que ese hombre… él sabía dónde vivía y tenía su celular. Y Theo… él nunca se hubiera hecho algo así. 

Los policías intercambiaron miradas, conscientes de que el caso se volvía más complejo. Me sumí en su propio dilema emocional, me estaba enfrentando a la posibilidad de que la muerte de Theo no fuera un acto de desesperación, sino un oscuro capítulo de un plan más siniestro.

—Selena, gracias por tu colaboración. Vamos a seguir investigando todas las líneas posibles. Si tienes más información o recuerdas algo relevante, no dudes en comunicárnoslo —dijo el comisario Martinez, transmitiendo un gesto de comprensión.

Asentí, sintiendo el peso de la incertidumbre sobre mis hombros. La sala de interrogatorios, ahora más que nunca, parecía un escenario de sombras donde las respuestas se escondían detrás de cada rincón oscuro, y yo estaba bien al fondo de esa oscuridad. 

 

Jueves 18 de abril

8:15 am 

Nos encontrábamos reunidos en la casa de los Burke, y la carga emocional era intensa. El aire estaba viciado por la tristeza y la inquietud.

– ¿Qué hay de Cata? –preguntó Alex, su voz contenía una mezcla de angustia y desconcierto–. También fue un suicidio, y ahora... esto.

El peso de la revelación cayó sobre nosotros como un manto oscuro. La idea de que dos personas cercanas hubieran caído en las garras de la muerte, aparentemente de manera similar, nos dejaba con una sensación de vulnerabilidad que ni siquiera la amistad podía disipar.

– ¿Cómo pudo llegar a esto? – murmuró Alex de nuevo, con los ojos llenos de lágrimas.

Brendan frunció el ceño, sumido en sus pensamientos. –No encaja, chicos. Adam no era alguien que se daría por vencido así, no de esa manera. Y esas amenazas...

Las amenazas eran el hilo conductor que conectaba los puntos oscuros de esta tragedia. Nos miramos unos a otros, compartiendo la inquietante sospecha de que lo que parecía un suicidio podría estar vinculado a algo más oscuro.

– ¿Y si no fueron suicidios? –planteó Belén, exponiendo en palabras lo que todos estábamos pensando, su mirada fija en el vacío–. ¿Y si hay algo más oscuro detrás de todo esto?

El murmullo de la sospecha se extendió entre nosotros. La policía ya estaba al tanto de las amenazas y el acoso, pero ahora, la conexión entre las dos tragedias sugería una trama más compleja.

– Debemos decirle a la policía sobre Catalina también. –sugirió Alex, su voz temblorosa–. No podemos ignorar la posibilidad de que algo más esté sucediendo acá.

Belu asintió, su expresión mostraba mucha seriedad. –No puedo quitarme de la cabeza la idea de que alguien más esté involucrado en todo esto.

Facu, que estaba sumido en sus pensamientos, y que tan ausente había estado a lo largo de estos días desde la muerte de Cata, se encontraba sentado junto a mí y habló con determinación. 

Si alguien amenazó a Theo y cumplió esas amenazas, no podemos permitir que quede impune. Debemos buscar justicia. Y si es la misma persona que está amenazando tu vida –dijo mirándome a mi–. y le hizo daño a Cata… debe pagar.

El salón se llenó de un silencio denso mientras absorbíamos la magnitud de la situación. La idea de enfrentarnos a un enemigo desconocido, alguien que tejía sombras en las vidas de aquellos a quienes amábamos, nos unía en una determinación compartida, decidimos enfrentar la incertidumbre juntos, apoyándonos en nuestra amistad y determinación. Un rato después salimos de la casa de los Burke con la certeza de que no solo buscariamos justicia para Theo, sino también respuestas para Cata y la verdad detrás de las amenazas que oscurecían nuestro círculo de amistad.




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