No Sabes Todo Lo Que Te Dije En Silencio

El eco de lo que nunca fue

Alejandra abre los ojos justo cuando un rayo de luz se cuela por la rendija de su persiana. Es lunes, el primer lunes desde que él dijo "sí, tengo novia". Por más que trate de levantarse tranquila, se siente como si amaneciera en una realidad distinta y más pesada.

Siente un nudo en la garganta, un peso en el pecho que ninguna respiración logra dispersar. Ella no solo perdió una ilusión, sino que una parte de su identidad parece haber quedado atrapada en ese día. Como si se hubiera esfumado una versión de sí misma que aún no ha aprendido a extrañar.

Todo en ella rechaza la rutina: despierta demasiado temprano o demasiado tarde, come sin apetito o en exceso, y su mente queda atrapada en una obra obsesiva de repensar cada segundo del encuentro. “¿Por qué pregunté?”, se pregunta una y otra vez.

Porque el rechazo —aunque solo sea una verdad simple— activa en el cerebro la misma área que activa el dolor físico. Herirse por alguien puede sentirse tan real como una fractura interna .

Se viste con cuidado, como si su ropa pudiera contener ese dolor. El skeleton del protector solar, las uñas recién pintadas, el café amargo que no logra despertar el ánimo. Camina hacia la academia sintiendo cada sonido alrededor como amplificado.

Su corazón no solo duele: palpita con urgencia, como si temiera que la única forma de silencio fuera estallar. Aunque no lo admita, ya no le teme solo al dolor emocional, sino al vacío que se abre cuando esa fantasía se derrumba.

Se sabe atrapada en algo más profundo que tristeza: algo parecido a la limerencia. Ese estado donde la esperanza y la incertidumbre encendían una llama adictiva, aún sin señales de reciprocidad . Su mente busca rastros de validación: una sonrisa ajena, una mirada que dure demasiado, un reflejo suyo en ese vidrio roto.

Ha llegado a ese punto donde la simple presencia de él detona una tormenta interior. Su cuerpo responde: temblores, palpitaciones, ansiedad. Aunque todo trate de verse normal por fuera, por dentro hay un derrumbe silencioso .

Durante la clase, ella dibuja círculos invisibles en el piso con la punta del zapato. Mira al profesor con distracción, no puede concentrarse. Todas las frases le suenan lejanas. Siente que la espuma del dolor se va expandiendo bajo su piel, como un globo a punto de explotar.

Laura se acerca y apoya la mano en su hombro. Ella sonríe, pero hay tanto cansancio en esa sonrisa que Elena (la observadora neutra) vería el temblor en su mirada. Le pide que se vaya a casa más temprano. Alejandra asiente, pero no estará más temprano. Estará con las lágrimas intactas, listas para caer.

Porque llorar no es solo sentir pena: es activar el duelo por lo que nunca tendrá. La negación la acompaña como una sombra: se dice que no está tan mal, que sanar es tiempo. Pero también sabe que en esa negación vive el lastre más poderoso: no permitir que el luto comience.

Llegó la hora de salir. La puerta se abre y él aparece. Está cruzado de brazos, con una chaqueta gris que ahora le resulta otra herida. Se cruzan en el umbral de forma accidental. Ella nota la respiración que se enreda. Él no sabe nada: para él todo sigue igual. Ella da media vuelta y escoge el pasillo más largo, ocultándose aún más en su propia tristeza.

Y aquí, en su casa, la noche la encuentra recostada en posición fetal, mientras su libreta abierta absorbe tinta con frases rotas:
“Me resisto a soltar lo que dolió porque soltar sería admitir que ya no importa.”
“Tu nombre me duele hasta en los poros.”

Siente que el rechazo no solo dañó su autoestima: hace eco de inseguridades que a veces pasan inadvertidas, y el rechazo se convierte en un espejo que la deja vacía .

Se levanta sin poder dormir del todo. Se sirve agua, mira su reflejo en el espejo: ojos vidriosos, la piel pálida. Se toca los brazos y siente calor, como si el dolor se filtrara en cada poro.

Piensa en esa pregunta que lo destapó todo. Y se pregunta: si él no la ve, ¿existiré yo en alguna parte?

Entonces escribe:
“Vivo en una espera que no tiene fecha, pero duele como si fuera eterna.”



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En el texto hay: amor, miradas, emociones

Editado: 27.08.2025

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