Ethel
Hace tan solo una noche todo estaba bien en mi vida y ahora aparece la cosa que dice ser mi padre y me la arruina. Estoy furiosa por eso pero más porque obstiga a mamá frente a mi y eso no lo tolero.
Sin mencionar que están a todo sacarse los trapos sucios de cosas que sabra Dios porque no pensaron, ¿esque no tenían cerebro o que? Ma te quiero pero aveces me dan ganas de ahorcarte.
— ¿Y no vas a contarle que te fuiste de una casa con todo? Con chofer, chef, viajes, joya. ¿Por qué huir de eso? — reprocha el con desentendimiento.
— Porque tú te fuiste primero. Te largaste a “cerrar negocios” y no volviste en meses. Ni una llamada. Ni una carta. Te di por muerto. —lo remeda mamá con fuerza en la voz.
— ¿Y tu primera reacción fue huir con una niña en el vientre y esconderte en un barrio de mala muerte? —argumenta el como justificacion.
— ¡Ok, wow! ¿Qué es esto, una telenovela o una sesión de terapia sin pagar? — digo con una sonrisa nerviosa tratando de bajar la tensión de este lugar— ¿Tú vivías en una mansión? ¿Con chef y todo? ¿Y lo dejaste por esto? —le pregunto a mamá medio enojada — ¡somos ricas y no me lo dijiste!.
—No todo lo que brilla es oro, mi amor —contesta estresada masajeandose la sien— y no todo lo que se abandona está roto a veces una se va porque ya no puede más.
Hosqueada por la actitud de este señor limón amargo me vuelvo hacia el y empiezo a recriminarle que también hizo mal más que mi mamá.
— Y tu ¿te fuiste de viaje y no te diste cuenta de que tu esposa embarazada desapareció? ¿Qué eras, un ejecutivo o un espía con amnesia? — cuestionó con desdeño.
— No sabía que estaba embarazada. Me enteré hace dos segundos —justifica el beligerencia y la voz baja.
— Y tu primera reacción fue decir que yo no podía ser tu hija porque no soy lo suficientemente bonita. Qué ternura. —por fuera me muestro semi tranquila pero por dentro quiero matarlo con mis propias manos.
Mama me ve y me dice: “ No lo hagas ” con la mirada porque sabe cómo soy y que cuando considero algo y me gusta la idea busco cualquier medio posible para ejercerla.
— ¿Saben qué? Ustedes pueden seguir sacándose los trapos sucios; yo voy por palomitas — siento como si nadie quiere hablar conmigo como si fuera una persona y no un error de cálculo o un escándalo de sociedad— y por cierto si de verdad eres mi papá, más te vale aprender a hablarme con respeto. Porque esta “vagabunda” tiene más agallas que tú con todo tu dinero. —le suelto haciéndole fruncir el ceño incómodo por mi constante enjuiciamiento hacia el.
No necesito ni verlo otra vez en mi vida para saber que me cae como mierda de perro rabioso. A ese limón le falta azúcar y como no si mi madre se le fue. Idiota es lo que es por no encontrar antes a tremenda mujer que digo: es escurridiza pero tampoco es tan lista para poder perderse por tanto.
El padre que me han presentado se ha quitado el saco y se lo echa al hombro con una sonrisa de comercial de whisky caro que haría retorcer a cualquiera. La madre que tengo, visiblemente nerviosa, retrocede un paso cuando él se le acerca con mirada seductora. La hija —osea yo—, desde el sofá, lo observo como si fuera una cucaracha con traje de diseñador.
Y esque eso es puta madre.
— ¿Te acuerdas de Capri? —pregunta el con voz melosa acercandose a mama— tú con ese vestido rojo te veías preciosa. —trata de abrazarla por la cintura.
— ¡Eh, eh, eh! ¡Manos quietas, Casanova! ¡Aléjate de mi mamá! —interrumpo asqueada de eso.
— Ay, por favor, Dios soy yo de nuevo, te los mando a los dos. —murmura mama y siento la traición en la boca.
— ¿No tienes algo mejor que hacer, adolescente poseída? —pregunta el alzando la ceja y viéndome como si fuera una niña rata na más por vestirme asthetic.
— Sí, proteger a mi madre de hombres con complejo de galán de telenovela cancelada. —le burlo.
— No puedo creer que esta criatura sea mía. ¿De verdad salió de ti? Porque tú eras arte y esto es graffiti. —expresa perplejo alejándose d emi madre y haciéndo gestos dramáticos con las manos.
— ¡Mira, cabrón! No sé en qué mundo crees que vives, pero aquí no eres el protagonista. Y mi mamá no es tuya. ¡Es mía! ¡Consíguete la tuya! —dejo salir mi posesividad.
Siento hastío de verlo tan cerca de ella, primero la deja por el trabajo y ahora que aparece me insulta en mi propia casa y trata de metermele mano frente a mi ¡Que descaro! Este hijo de su pinche madre limón agrio me está colmando la paciencia que no tengo.
— ¿Tuya? ¿Qué es esto, una secta? ¿La orden de las hijas celosas? — bufa con una sonrisa hostia.
— Sí! ¡Y tú no estás invitado al culto! —le grito acercándome a mamá.
— ¡Basta ya! ¡Los dos! ¡Esto no es una competencia de quién me quiere más! — corta ella desorbitando los ojos.
— Tú y yo tenemos historia. Esta niña no puede entender lo que compartimos. — contesta el solenme y osado.
— ¡No la toques! ¡No la mires así! ¡No le hables como si fueras el premio mayor! ¡Ella no necesita tus yates ni tus trajes caros ni tus viajes a Capri! ¡Ella me tiene a mí! — explotó sin poder aguantar un poquito más de su actitud y su ego gigantesco.
— ¡Por el amor de Dios! ¡Esto es enfermizo! —dramatiza el.
— ¿Sí? Pues bienvenido a la familia, papito. Aquí todos estamos un poquito enfermos por algo. — le suelto boca floja viendolo desafiante mientras sonrió con descaro.
— Necesito una copa de vino, dos tal vez, o una mudanza. — masculla mamá escéptica ante lo que hacemos.
No voy a dejarle bien camino para lo que pretende hacer aquí, esto me sale a telenovela donde resultas ser la hija de un multimillonario y este vuelve nada más por la madre dejando a la cría de lado. Conmigo no papacito, conmigo te jodes porque ni mi madre o yo te vamos a dejar llevártela.