Ethel
— Esque tu no entiendes, Theo, ¿cómo te vas a poner a pensar que yo voy a hacerme amiga de esos mocosos asquentos?—Divago con las manos al aire.
— Tener dinero no es nada malo, Ethel, aparte tú eres mi amiga y se te olvida que los dos tenemos.—Declara el.
— Eso es diferente, tu lo tienes pero vives como pobre y yo no lo tenía y vivía como pobre.—Respondo juiciosa.
Mi mejor amigo suspira antes de hablar.
— No pues ya ví porque no encajas.—Articula serio.
Ruedo los ojos ignorando sus palabras, como si el al inicio no le gustaba estar viviendo en los suburbios, pensé que me iba a entender pero veo que no.
No han pasado ni dos días cuando ese señor ya se quiere deshacer de mi mandandome al colegio privado, está loco. Es un peligro para la humanidad, un egoísta, egocéntrico, narcisista.
— Además ¿que haré yo allí?—manifiesto sobresaltada— tu ya estás familiarizado con fiestas elegantes cada fin de mes y a soportar niños caprichosos, tienes hasta hermanos, yo solo soy yo.
Theo ríe como si mis palabras lo ofendieran.
— Ni quieres tener—sentencia—, Leo y Alan son invasores, parásitos que se roban mis cosas y se quedan callados.
— De Alan me lo imaginaria pero de Leo...
— El es el gemelo malvado —corta—, es tranquilo pero levantalo temprano y te hará un muñeco vudu.
Exhaló profundamente por qué no me imagino estar conviviendo con alguien inferior a mi que me odiaria tanto como yo a el o ella.
Primero Dios yo no tenga hermanos.
— Bueno, volviendo al tema, no creo que te vaya tan mal en la privada además podremos vernos en clase y después de clases.—Indica con la señal entrecortada.
Puta madre, tanto me costó que me pasaran la contraseña del wifi para que no pueda ni hacer una llamada bien.
Maldito el momento de haber conocido al Anticristo.
— Si claro, como si don sonrisitas te fuera dejar pasar, ese señor es clasista.—Comento dejando a mi amigo herido.
— ¿Se te olvida de quien soy hijo?—Pregunta con sarcasmo—. La verdad es entendible tu caso, nosotros peleabamos a diario con papá porque el quería toda la atención de mamá.
— Eso es de lo que hablo—doy la razon—, ¿que cree que es? ¿un objeto suyo? Me repugna cuando la quiere abrazar.
Theo afirma lo mismo y empezamos a dejar salir los comentarios que no nos atrevemos a decirles en las caras a nuestros padres.
— Cuando la quiere besar.—Menciona asqueado.
— ¡¿Ves?! Tu si me entiendes Theodore.—Me dejo caer sobre el colchón entre risas.
— Por eso soy tu casi algo, Asmodeus.—Remarca haciéndome enrojecer.
Cuando el lo dice no puedo evitar morderme el labio inferior, Theodore es bastante guapo, no lo niego.
Pero no estamos buscando romance ni nada, primero queremos terminar la prepa y ya después veremos si salir oficialmente o seguir siendo amigos.
Pero con derechos.
¡No! Osea, los amigos se toman de las manos y salen a divertirse entre ellos, ¿verdad?. No le veo nada de malo, pero no me gusta ese término de “con derecho”.
— Lo eres después de haberme mentido con quién eres en realidad. —Bufo.
— Pero eso de que tú papá es el dueño de Expand si te lo tenías bien guardado, ni a mi que soy tu mejor amigo me lo contaste.—Verbaliza algo agitado.
¿Que estara haciendo?
— Haber Theodore, ¿cuántas veces debo decirte que yo ni enterada estaba? Mi mamá se lo callo quien sabe por qué.—Declaro por enésima vez.
Llamas a tu amigo para informarle que estás viva y te sale con armar una salida para entender bien el chisme, el mundo rueda alrededor de eso.
— Si supieras—reconoce—, la mía se callo que tenía un cuarto hijo antes de mi, y eso que soy el mayor.—Revela con la voz más baja.
— Júramelo.—Digo sin poder creerlo.
Que yo sepa su madre y su padre están perdidamente enamorados y eso que tenga un hijo antes de Theodore si es sorpresa.
— Es un perro —explica—, pero ella lo trata como si fuera su bebé, aveces pienso en aliarnos con papá para deshacernos de el.
— El mío quiere mandarme a comer plomo en el infierno.—Balbuceo cansada.
— ¿Sabes que hace el mío? —pregunta—. Se arrastra por un poco de atención de mi mamá cuando está enojada y cuando le dice que somos nosotros los “mentirosos” ella se va a casa de mi tío. —Rie con malicia.
— Eres malvado, hermano.—Me uno a él.
Theo y yo nos conocimos hace bastante tiempo cuando el llegó con su madre a los suburbios donde vivíamos. Según me conto es por el trabajo de su madre que necesita bastante inspiración para poder escribir.
— Oye pero si está interesante ese asunto ahí, Ethel, no pienses tanto en eso, si don sonrisas como le dices, ve que su plan para hacerte a un lado hace efecto entonces habrá ganado.—Expresa más bajo.