No vuelvas con el Mamá

Capitulo 23: Aquí estoy, con una clase social que no me hace sentir bienvenida

Ethel

Tamborileo los dedos sobre el reposa-brazos del asiento, el tic nervioso me gana y empiezo a morder fuertemente la uña de mi pulgar, quiero parecer tranquila pero no lo estoy.

Ni loca podría estarlo en esta situación.

— Te va a sangrar la uña y no traemos nada para vendartela.—Dice mamá a mi lado tomando mi mano y entrelazandola con la suya.

— ¿Cómo? ¿Ya le ha pasado?—Volteamos a Marco quien enarca una ceja y parece extrañado.

— Algunas veces...un par...

La tensión es notable y se mantiene firme, no hay mucho tema de conversación y lo poco que decimos es seco y cerrado, más que parecer respetar mi deseo de no mencionar mucho de ese manicomio pareciera que es que no saben que decir para distraerme.

Este silencio es incómodo, quiero que hablen, digan cualquier cosa que me distraiga y así no piense en otras cosas, pero deduciendolo, no pasará, o no hasta que Anticristo este fuera de aquí.

El es el problema, la mancha aquí.

— Muy bien, hemos llegado.—Anuncia mi padre sin ver por la ventana.

Pareciera que no quiere hacerlo, y yo tampoco, mi pecho sube y baja, me llevo una mano a el para tratar de calmar los latidos frenéticos de mi corazón.

No me puedo acobardar ahora y más frente a el.

El chófer me abre la puerta sintiendo como entra la brisa de la mañana, una diferente, está tiene una mezcla de olores fuertes, artificiales y que me dan repulsión.

Perfume caro.

Y del malo.

Me volteo arrastrandome un poco para asomar las piernas, con cautela bajo un pie sintiendo como todo se menea bajo yo, ¿o esque soy yo la que se está mareando?

— Hay ya no puedo más—murmura Marco sacado de quicio— ve con ella, Bela, y tú adolescente poseida, bajate ya que tú madre te dejará en la entrada.

Las dos nos quedamos perplejas por lo que dice, osea, primero se pone de que no me acerque a mamá, y ahora me sale con que ella debe acercarse a mi para no sacarlo de casilla. Este es bipolar y mal nacido.

— Tenle paciencia, cariño—mamá me da palmaditas mientras me hace para delante.

Eso se que fue para mí, porque ella ni se dirige a el así y era a mi que me estaba viendo, ni ella lo aguanta.

Cuando estoy fuera del auto, ella me la que ahora es mi mochila, una muy bonita y algo elegante puesto que no tiene dibujos ni nada pero un bonito color piel, en un momento dudo de cruzar, volteo atrás viendo el auto que sigue allí esperando por mi madre.

Pero no por mi.

— Es increíble lo anticuado que luce este lugar, le falta vida—resuella mi madre observando el alrededor.

Me siento pequeña en comparación con el instituto que parece una iglesia gigante, con una torre del reloj y hasta estatuas de santos en los jardines.

Todo muy religioso.

— Mamá...

— ¿Hmm? —ella me observa y parece entender que puede irse—,chicas como tú son vida, así que has mucho ruido —me toma de las mejillas y me da un beso en la frente.

— Me harás falta—digo débilmente.

— Tu a mi también, me recuerdas a tu primer día en la escuela, si lograste sobrevivir a eso puedes a esto.—Dice finalmente para tomar un camino separado al mío.

La dirrección que toma está señalada por un rótulo que dice “dirección”. Lo más seguro es que deba terminar algo que el cobarde de mi progenitor no se atreve a hacer.

Y si tu no cruzas esa entrada, serás como el.

El fugaz recuerdo de mi primer día sola en un ambiente así regresa a mi cuando menos lo esperaba.

— Mami...

— ¿Hmm?

No quiero estar aquí, quiero irme contigo, llévame—Pido sujeta de su mano.

— Ethel, no puedo, tu debes ir a la escuela como cualquier niño de tu edad.—Mamá se agacha frente a mi y con su dedo me quita las gotitas de agua de mis ojos.

Pero yo quiero seguir aprendiendo en casa contigo—sollozo—, ¿hice algo malo y por eso me estás dejando aquí?

No me quiero separar de ella, no quiero estar en esta escuela ni quiero hablar con esos otros niños que seguramente me molestaran, yo estoy bien aprendiendo en casa con mi mami, no necesito que otra persona me enseñe cosas que ya se.

No mi amor, tú no has hecho nada malo—tranquiliza—, ya te lo dije, tu debes vivir como cualquiera otra niña de tu edad, venir a la escuela, jugar con tus amigas, hacer pijamadas.

No quiero, ya tengo una amiga y esa es mamá, ¿para que quiero otras que me van a hacer llorar feo? Ya he convivido con otras niñas de mi edad en el parque pero siempre me tratan feito que por qué no tengo dinero ni un papá.

Me van a tratar feo, no quiero—mi voz se escucha más agudita—, llévame contigo mami.

Amor de mi vida, no pienses así, no te tratarán mal—mamá me abraza y yo solo quiero estar así—. Escucha Ethel, si eliges temer, el gana, si eliges continuar entonces...




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.