Ethel
— ¿Como prefieres que te llamen, Ethel o por tu segundo nombre?—interrogan las chicas.
Fui raptada en cuanto entre en ese salon, Noemi y Ximena—como creo recordar que se llaman—me han estado llevando bilin balan por todo el lugar que momentos antes Theodore me habia mostrado, esto es acoso mental invadiendo mi espacio personal con preguntas cero cuestionables y que tomo como un intento de sacarme informacion.
Escucho una y otra vez sobre la maldicion del mono pero sigo sin saber que es esa tontera, ¿que clase de mono es al que se refieren? No lo tengo claro, me tomo mi tiempo para responder cada pregunta buscando ser discreta con mis respuestas y reservandome varias cosas. Me compadezco de cualquiera a quien le hayan hecho este rito de iniciacion intrusivo y explosivo.
— Bruta, le preguntas como le gusta que la llamen si no le has ni preguntado cual es su sengundo nombre—Noemi le hace un ademan con la mano a Ximena la cual se cubre el rostro.
— ¡No mas ojos morados!—exclama esta ultima temblando.
Ambas amigas coordinan miradas entornando los ojos como si se estuvieran acordando de la impresion que me estan dando, la peliblanca se sonroja mientras la otra carraspea y se endereza semi avergonzada.
— Disculpa, es solo que eres muy callada y...
— Por un ratito nos olvidamos de ti—secunda Ximena sujetando mi brazo.
Sorry, pero una vez que agarremos confianza las timidas seran ustedes.
Bueno, al menos no me perciben como escandalosa y poco apatica como el demonio de mi casa, exhalo conteniendo a la Ethel-bestia que llevo dentro, esa bestia es el doble de sarcastica y cruel que yo. Me sigo preguntando de quien lo saque, por que Isabela es cuestionale y una protestante por naturleza, romper prejuicios y valorar la libertad es lo que la define, Marco es algo opuesto a ella, acatado y callado no pareciera llevarse con mi madre.
Solo Dios sabe como es que yo llegue al mundo.
No siento que colaboren en conjunto y lo hagan bien, podria deberse a que nunca los he visto trabajar o hacer algo juntos, y en parte me alegra a quema ropa por que lo dejen vestido y alborotado, nunca los he oido gritarse o maldecirse como mi madre y yo cuando estamos viendo novelas y los protagonistas son ciegos que no se dan cuenta que son ellas las mujeres misteriosas con las cuales pasaron una noche y que de ahi salen que una o dos crias.
Que el urologo les revise la vista de paso por que ni un miope es asi de ciego.
— No tienen por que disculparse, ya se los dije, aunque ahora si me gustaria que pues...dejaran de...arrastarme asi.
— No lo haremos mas, nos emocionamos por que rara vez llega una chica nueva al salon, casi siempre son chicos y como parecen monos de tan feos e incivilizados que son decidimos llamarla como la maldicion del mono—explica Noemi con paso mas corto y calmo.
— La ultima chica que llego con nosotros fue Daniela hace cuatro años, por cierto debes conocerla, es fresca y le encanta el dinero pero es buena gente y sociable—toma la palabra Ximena haciendo un mojin con el rostro.
— Aqui estan, nenas—cerca veo caminar en nuestra direccion a una peliroja con un sequito de otras tres chicas.
¿Que requisitos se deben tener para tener semejante belleza? Si crei que las dos locas que me raptaron eran lindas, esta peliroja dice quitense. Es casi de mi misma estaura, puede que sea unos centimetros mas bajita que yo. pero es hermosa.
— ¡Alma! Mira, llego al salon y rompio la maldicion—Ximena me rempuja, me toma de los hombros y me presenta como si yo fuera simba en el rey leon.
Malcion.
— ¡No te la creo! ¿es una nueva la que estoy viendo?—pregunta una rizada pelinegra acercandose.
— Es muy linda, mirale los hermosos ojos que tiene— la castaña clara me toma de las mejillas apretandolas.
— ¡Mil gracias!—Alma se aproxima a mi abrazandome por detras— al fin has terminado el ciclo mas oscuro de nuestro salon.
— Es...es...— trato de hablar pero ellas continuan apretandome a punto de estallar.
— Si, es tan marivolloso— agrada Noemi uniendose al abrazo.
¿Asi es como voy a morir? ¡Que ridiculo!
— Es...espacio—las seis se quedan perplejas por un momento y despues de gritar asustadas se separan de mi penosas.
— Hay santo padre amado de los cielos, casi te matamos y no habias dicho nada, mujer— exhala Alma aliviada de que ya estoy recuperando mi color natural.
Estas chicas si que tiene una fuerza grupal que me aterra pero me gusta, poder femenino en equipo. Son divertidas y muy escandalosas, aqui todas somos bonitas al parecer y como que no han visto a otro ser femenino en siglos por la reaccion tan...peculiar y calido recibimiento.
¿De que me preocupaba? A simple vista son amores de persona pero la ultima palabra la tendre a medida que las conozca mas y trate de entablar amistad con ellas.
Alto ahi, Ethel, ¿tu estas aceptando esto asi de facil que estas hasta pensando en actividades que hacer con ellas?
Para empezar estoy forzada a pasar la mayor parte de mi tiempo aqui con ellas, asi que debo resignarme y no cometer estupideces como solo yo se hacer. El tiempo debe darme razon para ver como las llevo, si desapercibida y suave o como normalmente soy, que me aguanten es otra historia.