Marco
— Señor permitame —Pamela se asoma por la puerta de mi oficina solicitando permiso para ingresar.
— ¿Que sucede? No me digas que el demonio de mi casa ya envio a enfermeria a sus compañeros de aula—alego comodo en mi silla—, me parece haberte dado la orden de que si llaman por pleitos suyos se los dieras a conocer a mi esposa.
— Con todo respeto no deberia dejarselos a la señora Paz—bufa mi secretaria—, pero a lo que vine fue a avisarle que la señora esta esperandolo y no parece estar de buenas a primeras.
Dejo de hacer lo que estaba haciendo y siento mi piel erizarse con acoquinamiento por la mencion de la bruja mala del oeste que me ha encontrado, no necesito que Pam termine de hablar para saber que puedo estar en serios problemas.
Si me hicieran elegir entre ser regañado por Isabela o ser regañado por Feria, eligo a mi esposa que se le pasa el enojo al rato. Como me gustaria que Bela estuviera aqui para que entretenga a la vivobra mientras yo me escapo a donde sea mientras tenga aire acondicionado y este blindado.
No se que tiene la sangre de mi padre pero es tan suertuda que atrae mujeres con caracter pasivo agresivo y leche para los negocios, lo segundo me sirve, a lo primero le temo.
— Hazla pasar— le doy la señal a Pamela quien respira hondo y se prepara— llama a mi esposa y dile que la amo, a mi par de dos diles que ahi vean como se reparten la herencia y a mi hija dile que...ahi vea como se las arregla para tener algo de la herencia.
— ¡Señor! No sea asi de malo con la señorita—agravia mi asistente enfadada—, ella no tiene la culpa de parecer un demonio sin escrupulos— murmura creyendo que no la he oido.
¿Tan malo soy para que sientan lastima de esa criatura rompe hogares? Yo soy guapo, ella solo se colgó de mi buena genetica. Caso contrario al de los clones que son copias exactas de Isabela en apariencia, con diferencia de carácter, uno es más pasivo y peligroso que el otro.
Pero que ladra no muerde y pero que no ladra es rabioso.
— ¡Wow! Lo dice la que se desmayo al verla—sonrio con sarcasmo al recordar como Pamela casi sufre un ataque cardíaco al ver a mi adolescente poseida—, que halago.
Ella blanquea los ojos pero estoy de tan buen humor hoy que no voy a decirle nada y lo dejare pasar, a medias.
— Le agradecería mucho que sobreviva, señor De La Barrera, todavía necesito mi sueldo más prestaciones.
— Dinero aquí, dinero allá, dinero es lo que te voy a quitar si sigues hablándome así.
Momento despues de que mi secretaria abandona mi oficina —renegando de por medio—, unos pasos firmes, demandantes, y una presencia que no se hace de anunciar con palabras su llegada cuando el solo escuchar lo sonoro y aplastante que resultan sus pasos es suficiente advertencia para que el show del drama inicie con auditorio lleno.
— ¡Marco Antonio hijo de la madre que te pario! —la oigo vociferar con autentica rabia sin compasion— ¡hijo de burro leproso!— mi madre no se contiene y hace un ademan con el bolso pegandome con el enojada claramente.
— ¡Madre esta bien, deja de pegarme!— evito que sus atentados de golpes me peguen pero se me dificulta al presenciar como se saca el tacon y lo levanta.
— ¿Como es que di a luz un insolente y desagradecido como tu?— se cuestiona rezongando por Jesus sabra que.
— Deja de pegarme un segundo y hablemos como la gente civilizada que somos —aclamo en nuestra riña.
Mi madre me observa con cara de juez sobornable que esta harto de la gente, ella es asi, me sorprende como mi padre la ha tolerado en sus cuarenta años de matrimonio, yo anantes y eh llegado a los veinte y cuatros que siendo honesto diez y siete de esos no cuentan por que ni nos vimos las caras.
— Ahora que te has logrado tranquilizar...algo...bueno, ¿me diras por que pareces gallo de pelea pegandome como si tuviera ocho años?— interpelo con tirria cansado de tener que ser siempre el culpable de lo que pase en la familia.
Feria toma aire, deja su bolso con achaco en el suelo y se permite caer en la silla frente a mi escritorio, Santa Trinidad, mi madre tiene problemas con la presion arterial y la glucosa, ella— con su caracter fuerte e implacable—, es facil de sacar de sus casillas y por eso mi padre la cuida como cristal, eso es algo que ella repudia pero como es el lo obedece.
— Diecisiete años... sin saber donde carajo se habia ido mi querida Mariam, y tu—me señala enervada— la encuentras pero no eres capaz de avisarle a tu pobre familia.
¿Eso....?
¡Me esta hartando vivo por eso!
— Madre de...
— SIGUES— interrumpe de adrede— con tu vida ignorando a los demas, vaya engendro tengo.
Y despues se preguntan por que soy como soy.
Me quedo callado escuchando su teatrito que puede ser una joya para el terror dramatico de los goticos, no voy a excusar nada por que enrealidad se me olvido decirles y por que ni a Isabela le hubiera gustado que la fueran a visitar como si ella fuera una damisela fragil que estuvo secuestrada por una bestia inmunda.
Incluso la mismisima Isabela me estaria regañando por verla como una mujer en peligro.