No vuelvas con el Mamá

Capitulo 28: Tierra escupeme lejos

Ethel

— Vamos, tenemos que terminar de presentarte al resto del salón, obviamente no son tan fabulosos como nosotras pero les encontramos un uso adecuado—dicta una altanera Noemí.

— También hay que presentarle a los del diez y a los del nueve— chotea emocionada Angela.

— Espérate Angela, primero el salón y después los demás, que si no la vamos a confundir mas de lo que ya está.

— Arisha tiene razón, en dos minutos no le podemos presentar a todos— razona Ximena llevandose la mano a la frente.

— ¿Cómo que dos minutos?— consulta Alma arqueando una ceja con discordancia.

— Si, solo faltan dos minutos para que suene la campana—confirma Arisha con una ingenuidad que colma.

— ¡¿Y porque no lo dijiste antes, babosa?!—escupen todas a excepcion de mi al mismo tiempo.

No quiero sonar osada pero creo que soy invisible para ellas o algo parecido. Me diran: Pero tu no interactuas ni te haces notar, Ethel...

Lo entiendo y comprendo, pero no puedo lanzarme directamente a relatar TODA mi vida personal o llamarles la atencion como una autentica pick me. Yo no me caracterizo por ser asi, si me quieres hablar, bien. Pero si quieres sacarme toda la informacion de mi vida de la forma mas descarada posible y con manipulacion de por medio, no lo lograras porque me doy cuenta.

Por veces calculo todo lo que hago y digo, soy cuidadosa con mis palabras cuando la situacion tiene dos caminos y no quiero el malo. Y despues estan los casos como el de mi casa, molestar a Marco no es opcion, es deber.

Es un mandamiento.

— ¡Vamonos Ethel! Despues te presentamos con los otros en el primer receso de las nueve punto—guasea con respiracion entrecortada por correr junto a todas las demas.

— Disculpen la pregunta pero ¿que se hace en...esta primera hora?—al momento me arrepiento de mi pregunta.

Bruta, ojala y se rian de ti.

¿Por que mi consciencia me odia?

Por que eres cuestionable y tienes miles de crisis existenciales.

Te lo agradezco locura, tu tambien me das la espalda cuando me averguenzo.

Tierra escupeme lejos.

— Vamos a clase de Ingles—espeta Alma abriendonos la puerta del salon.

Que amable.

— Gracias— agradezco mostrando gentileza, tampoco hay que parecer monstruos.

Alma sonrie y se abalanza sobre su asiento sacando unas hojas de su mochila, estoy eximida de eso puesto que no se ni de que tratan, me siento al lado Theo el cual me sonrie y dirige la mirada hacia el grupo de buchincheras que hace un rato me raptaron.

— ¿Demasiada emocion?—interroga captando lo euforico que fue para ellas pero no tanto para mi que se me remueven las tripas.

— Para ellas, yo me estaba muriendo—sostengo en un susurro para que quede entre nosotros dos.

Theodore mofa por mi declaracion sin esperar otra respuesta de mi parte.

— No te rias, me siento estupida, pregunte algo tan tonto que no quiero ni recordar—digo encendida en indignacion.

En ese mismo instante la puerta se abre con violencia, el golpe del cristal con la pared ensordece al presenciar como este tambalea y suena con un crack que pareciera romperse en mil fragmentos filudos. Una señora con lentes y cara de pocos amigos deja sus cosas sobre el escritorio, con precision y violencia toma un marcador y se planta en la pizarra frente a todos.

— Buenos dias, señorita Coleman— sonoran los demas con tranquilidad, como si fuese algo del diario vivir.

¡Esa mujer casi rompe la pobre puerta! ¿Como normalizan el puertacidio?

Le tienes pesar porque tu madre te enseño lo que pasa cuando rompes una con fuerza.

— No me hablen—manda rechistando los dientes—, estoy terriblemente decepcionada de ustedes—suelta enervada—, esas pruebas me tiene desilusionadas, ¿que les paso? Noemi, Theodore, Rene, Ximena...¿que les paso?

Silencio absoluto, lo unico que se escucha es el rechinar de los ventiladores, el viento soplar y la tension cortante del salon que minutos antes estaba vivo. Observo en silencio, no es de mi incumbencia oir esta conversacion, es mas, ni me ha notado la maestra.

—Señorita Coleman...

— ¡NO ME HABLEN!— aclama con mirada frivola.

¿Una nota baja la pone asi?

Se nota que no cualquiera seria buena madre.

Theo muda el semblante ignorando las quejas e ignorancia de la maestra, volteo disimuladamente para ver como todos estan en todo menos en prestarle atencion a la mujer que esta dando una charla de lo que es estudiar y de la nada se pone a hablar de perros y no se que...

— Miren ve que ustedes estan en todo menos tomando consejo, mirenla a ella por ejemplo que no me esta entendiendo—dirige la mirada y voz a mi de forma exagerada, se detiene a analizar que por OBVIAS razones yo no estoy entendiendo.

Mis compañeros abren la boca y contienen las carcajdas de lo tonto que fue ese movimiento.




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