No vuelvas con el Mamá

Memoria

Marco

— Haber, Ilan, si dos y dos son cuatro entonces dos mas cuatro es...

— Ocho—responde mi hijo que está craneando con su tarea de matemáticas.

— ¿De dónde salió ese ocho?—pregunto sin entender como esque eso le dió ocho.

— Serás idiota—Elian dirige su insulto a su hermano menor—, es diez.

— ¡¿Cómo que diez?!—grito sin poder creer.

Ya llevo dos horas practicando con ellos sumas y restas pero no hemos podido pasar de las sumas.

— A mi me dió ocho si multiplico dos por cuatro—me responde Ilan.

— Y a mi me dió diez si sumo cuatro más seis—añade Elian más leña al fuego.

— Padre santísimo, ¿que hice para merecer esto?—reclamo a una deidad que me está jugando una mala pasada.

— Solo debes tenerles más paciencia —indica mi padre entrando en la sala donde estamos—, enseñarte a ti tampoco fue fácil.

— Me pagaban institutriz, papá— cuestiono con una sonrisa sardonica.

— Es lo mismo—suspira el arqueando una ceja y sentandose en el sillon al lado mio.

— Claro que no es lo mismo—murmuro sabiendo que el no me querra escuchar la explicacion sobre la diferencia de una maestra particular que de la enseñanza de los padres.

— Da igual, siempre aprendiste— da menor importancia y su atencion es dirigida a mi dos por uno que se encuentran en guerra con las matematicas.

— ¿No deberias estar con Julio Cesar y Maria Antonieta?— hago mencion a mis hermanos.

Cuando debiamos llenar el acta de nacimiento de los gemelos me asegure que ninguno de nuestros padres entraran a la sala, mi madre queria ponerles Napoleon y Heracles, esa mujer estaba loca si pensaba que yo permitiria que mis hijos se llamasen asi.

Fue suficiente bullying en el colegio por llamarme Marco Antonio en clase de historia que hice lo que fuera posible para que mis pandemonios no se llamasen asi.

Yo elegi Elian y Bela se decidio por Ilan, eso es mejor que llamarte Napoleon Bonaparte de La Barrera Paz.

— Julio esta en clase en la uni y Antonieta esta cubriendome turno en la empresa.

¿Cubrirte turno voluntariamente? Se debe estar comiendo a alguien en este mismo instante.

Antonieta es caso perdido, ser el hermano mayor es un asco, Marco aqui, Marco alla, cubreme el turno, cuidame a la niña, revisa esto. ¡Lo odio! ¡Es sobreexplotacion familiar!

— Ire por un vaso de agua, echame una mano y ponles ojo encima, papá—alego de mala gana exhausto de cavilar demasiado en porque soy el mas explotado de la familia.

Mi rutina es agotadora, de lunes a jueves estoy fuera de casa cerrando negocios en otros estados, llego los viernes en la tarde y los domingos salgo temprano para repetir toda la rutina.

En estos ratos donde no hago absolutamente nada es cuando aprovecho a descansar, pero Ilan queria que lo ayudara con su tarea y no podia negarmele a esos ojos marrones brillantes y accedi sin saber que se me iba a gastar la paciencia que Dios no me dio.

— Ser padre es dificil—sopeso sirviendome otro vaso de agua fria para refrescarme.

— Pero quisiste serlo— medita Isabela entrando a la cocina con bolsas de supermercado.

Mil veces le he dicho que no es necesario que ella lo haga, yo quiero que Bela pueda holgazanear todo lo que ella guste sin preocuparse por cosas triviales, pero el obstaculo es ella misma que se niega a estarse quieta en un mismo lugar y aveces busca poner el lugar patas arriba para volverlo a limpiar.

— No estoy diciendo que no me guste—objeto—, a mi me cuesta poder mantener la paciencia y la cordura.

— Te quejas de eso todo el tiempo—protesta con voz tranquila—. Y eso que tu casi no pasas con ellos.

Por amor a Dios, Isabela, ¿que hice ahora?

— ¿Tuviste un mal dia, Mariam?— pregunto con gesto serio.

— Llevo casi toda la semana encerrada en estas cuatro paredes aburrida y haciendome cargo de todo lo que pasa aqui dentro— hace una pausa prolifica—, probablemente.

— Sabes que no estas obligada a estar aqui dentro, puedes salir de compras con los niños y darte tiempo para ti misma— mi argumento parece enfurecerla mas porque cierra con brusquedad la puerta del refrigerador.

— Gracias por tu consideracion—masculla con desaprobacion.

— A ti te pasa algo—la sigo por detras a cinco pasos de distancia—, hoy estas fria conmigo.

Isabela se gira en sus talones y me dedica su mirada mas frivola y tempestuosa sin disimular su ira hacia mi persona.

— Que te importa— refunfuña.

— Mucho, eres mi esposa, Isabela, la madre de mis hijos y mi compañera de vida, mi mejor amiga, me importas bastante y lo sabes—alzo un poco la voz como para que me tome enserio.

No me gusta recalcarle cosas o alzarle la voz. Ella ha estado muy distante conmigo y aunque trato de derretirle el corazon cuando parece que lo hago ella vuelve a alejarse, ¡y eso me mata en vida!



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En el texto hay: comedia y amor, ironía y picardía

Editado: 31.03.2026

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