Noche de Navidad

Hermoso Amanecer

​En la mañana ella despierta primero y lo ve dormir a su lado.

​—Pensé que había sido un sueño, pero aquí estás a mi lado —habla en voz baja, pero Alex abre los ojos.

​—¡Estamos juntos, mi amor!, ¡parece un sueño pero es real!, pellízcame, creo que estoy soñando —termina diciendo Alex con cara de felicidad.

​Se levanta de la cama y va hacia el baño completamente desnudo; ella observa lo sexy y alto que es. Cuando regresa, Abi mira las cicatrices en su pierna; él se pone el bóxer que fue a buscar en algún lado y dice:

​—Quédate en la cama, yo me encargo del desayuno.

​Abi se vuelve a dormir sintiéndose amada y en paz. En la cocina, Alex está preparando unos sándwiches; ha tostado el pan y les pone queso, jamón, lechuga y tomates, exprime naranjas, hace jugo y café con leche. En una bandeja pone el desayuno de su amada y toma una flor de un jarrón y la pone en la bandeja.

​—Servicio de habitación, señorita.

​Ella se sienta y comienza a desayunar.

​—Ya regreso, mi amor, voy a servir el desayuno de Ramsés.

​Cuando va a salir, llega el niño que sonríe al verlos.

​—Pensé que había soñado —dice Ramsés.

​—Ya somos tres que pensamos lo mismo —responde Abi.

​Alex se pone la camisa y sale de la mano de Ramsés.

​—Vamos a desayunar juntos —le dice mientras sirve los sándwiches.

​Ramsés desayuna junto a su padre por primera vez.

​—Papá tienes que ir a mi escuela, los niños dicen que yo no tengo papá.

​El hombre se contiene para que no vuelvan a salir sus lágrimas.

​—¡Claro que voy a ir!, también te voy a llevar y a buscar y todos verán que sí tienes papá.

​Ramsés sonríe; se parece tanto a su padre que se le hace un hoyuelo en la mejilla al sonreír, igual que a Alex.

​—¿Vas a vivir aquí con nosotros?

​—Vamos a mudarnos a una casa, muy bonita.

​—¿A tu casa?, fui un día con mami.

​Alex le explica a su pequeño:

​—No, voy a vender esa casa y entre los tres vamos a escoger una casa nueva.

​El hombre recoge los platos y los lava, después va a la alcoba y trae la bandeja, lava todo y deja ordenada la cocina. Luego vuelve y se acuesta al lado de Abi; Ramsés también se acuesta en la enorme cama, los tres hablan de todo un poco, ríen y bromean. Al rato Abi y Ramsés se quedan dormidos, están cansados por trasnochar. Alex sale sin hacer ruido; en la sala ordena almuerzo para tres por el móvil, pero no sabe qué dirección dar.

​—Lo llamaré de nuevo —dice y cuelga.

​Cuando Abi despierta y no lo ve a su lado, sale a buscarlo y lo encuentra sentado viendo videos de Ramsés en la pantalla del TV. Ella se sienta a su lado.

​—Mi amor, ¿dónde vives?

​—En un apartamento de la empresa, me vi obligado a alquilar mi casa.

​Ella lo ve a los ojos y le dice:

​—¿Quieres mudarte con nosotros aquí?

​Alex contesta:

​—Ansiaba que me lo pidieras, no quiero separarme de ninguno de los dos.

​Ella toma un juego de llaves de un cajón y le dice:

​—Esta es de la puerta de la entrada del edificio y esta es del apartamento.

​Ramsés se levanta y corre a sentarse entre los dos.

​—Vamos a buscar mi ropa, ¿me acompañan?

​—¡Siiii! —gritan Abi y Ramsés.

​Abi se ducha y se cambia de ropa, mientras Alex acompaña a Ramsés para que se cambie de ropa. Bajan por el ascensor; al salir, una cantidad de paparazzi, reporteros y mucho más disparan sus flashes, los persiguen, quieren entrevistarlos. Alex toma a Ramsés en sus brazos para protegerlo.



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En el texto hay: navidad, amor

Editado: 02.01.2024

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