Noche de Navidad

Regalos

​Después de hacer las copias, Abi les pone una grapa y las pone en un folio. Los dos van a ver cómo está Ramsés y lo encuentran dormido sobre la alfombra donde estaba jugando; Alex lo toma con cuidado y lo acuesta en su cama.

​Los dos se duchan y se acuestan.

​—Alex, tenemos que comprar un implante anticonceptivo; por ahora no hay peligro, estoy en los días no fértiles, pero en tres días ya necesitamos prevenir.

​Él le da un beso.

​—Sí, doctora, como usted diga.

​Se acarician con suma ternura, se desean tanto que terminan haciendo el amor; disfrutan su amor largamente soñado, luego se quedan dormidos muy juntos. A las 6:30 pm, Alex escucha que tocan, se levanta y encuentra a su pequeño que le brinda una sonrisa.

​Abi se levanta y va a la cocina a preparar la cena. Mientras, Alex y Ramsés están armando un avión con piezas de lego.

​—Papá, vamos al parque.

​—Mañana vamos, campeón, porque está nevando.

​—Ok.

​Siguen armando el avión hasta que está terminado. Ramsés corre y le muestra el avión a Abi.

​—¡Qué bonito quedó!, ¿sabes que tu papá vuela aviones?, es un capitán y muy valiente —le dice ella.

​—¿Aviones grandes?, ¿como ese donde nos regresamos de México?

​—Sí, mi amor, y tu papá tuvo un accidente y por eso se tardó en llegar.

​Alex llega a la cocina.

​—¿Te ayudo en algo?

​—Sí, vayan a lavarse las manos y me ayudas a poner la mesa, por favor; faltan 5 minutos para que esté lista la cena.

​Al poco rato están cenando.

​—Papá, en la escuela la maestra dijo que hay que llevar a los papás para que hablen de lo que hacen; diré que mi papá vuela aviones grandes.

​—Perfecto, hijo, yo iré el día que tú digas.

​Cenan la comida exquisita que preparó Abi y después, Alex coloca la loza en el lavavajillas y se sientan a ver una película. A las 9 de la noche, Abi le da un baño con agua tibia a Ramsés, lo viste con pijama y el niño va a darle las buenas noches a su padre. Alex lleva a la cama a Ramsés; quiere aprovechar el tiempo para estar con su hijo, le lee un cuento y lo arropa antes de irse.

​Al siguiente día se levanta y se viste para salir; tiene cita con el abogado a las 9 de la mañana. Sale sin hacer ruido, pero le deja una nota en la nevera. A las nueve se encuentra con el abogado y le da la copia del documento de la casa.

​—Muy bien, cuando redacte el documento lo llamo para realizar la compra; quizá esta misma tarde.

​Los hombres se dan la mano y quedan de acuerdo.

​Alex anda por la ciudad comprando regalos para sus dos seres queridos; fue al auto para dejar algunos paquetes y entra a una joyería.

​—Quiero ver anillos de compromiso y también anillos de casados.

​La atenta vendedora le muestra un estuche lleno de hermosos solitarios en variados modelos.

​—Quiero este de aquí, en esta medida —dice mientras saca un anillo del bolsillo de su camisa y se lo da a la vendedora; ella lo mete en un medidor de anillos y se lo devuelve, luego mide el anillo que él escogió—. Es exactamente la medida que busca.

​Después le muestra varios anillos de casado, pero no se decide.

​—Después vengo con ella para escoger los anillos de casado.

​La vendedora le da el anillo para que lo observe; es un anillo hermoso, con un gran diamante solitario y muchos pequeños alrededor.

​—Póngalo en un estuche elegante, por favor.

​Al llegar escucha el agua de la ducha caer y Ramsés está jugando entretenido en su cuarto. Aprovecha y pone los regalos en la habitación para sorprender a Abi. Cuando ella sale pregunta:

​—¿Dónde andabas, mi amor?

​—Perdón por no avisarte, mi amor, pero no quise despertarte.

​Ella ve los regalos y sonríe.

​—Compraste toda la tienda.

​—Es por los regalos que no les he dado.

​Abi se cambia de ropa, se pone un vestido de algodón floreado y un saco tejido de lana verde y lo deja abierto. De inmediato busca los regalos con su nombre y se pone a abrir cada uno; su hombre tiene buen gusto y todos los regalos son de su agrado. Él toma su mano y le coloca una pulsera de oro muy bonita.

​—Gracias, está linda.

​Ramsés llega corriendo y abraza sus piernas. Alex se pone en cuclillas.

​—Hola, campeón, todos esos regalos son tuyos —le dice Alex.

​—¡Yupiii!

​—Y en la sala hay más —termina diciendo.

​Mientras Ramsés abre sus regalos, Abi va a la cocina para ver qué hacer de almuerzo. Ramsés destapa un regalo grande en la sala y se pone a saltar de la alegría; es el auto que él quería, pero que no pidió porque había hecho una promesa.

​—Papá, gracias, está súper cool este auto; vamos al parque, quiero conducirlo.



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En el texto hay: navidad, amor

Editado: 02.01.2024

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