Faith
—Todos ustedes están aquí porque pasaron los exámenes o, simplemente por algún contacto que les facilitó las cosas. Pero, las Novatadas no son algo que se apruebe por contactos, sino…
Lo que parecen ser gritos me interrumpen en pleno discurso. Los novatos voltean a las puertas que permanecen cerradas y los superiores yacen de pies afuera y dentro, vigilando.
Volteo a ver a mis compañeros y ellos niegan, uno que otro enojado por la interrupción, pero estoy más que segura que están queriendo tomar esta oportunidad para humillar y demostrar de lo que están hechos.
Miro al frente y los novatos no están prestando atención, por lo que levanto la cabeza buscando una solución, como si algo allí me diera una idea de qué hacer. Niego y termino mirando a Keia de mi lado izquierdo después de Larry, le hago una señal y ella asiente.
En todo lo que le toma bajar del escenario hasta el camino hacia la puerta, observo lo que permanece encima la puerta, activado solo para Novatos.
No sé si no leyeron las reglas, o sí no escucharon los rumores, o sí lo hacen a propósito, pero definitivamente estaban mal al pensar que llegar tarde era una buena idea.
“La líder quiere dar una lección, déjenlos pasar" logro escuchar a Keia decir a pesar de la lejanía a los compañeros fuera de la puerta que quisieron solucionar el problema.
Un suspiro brota de mi pecho mientras terminan de abrir de par en par las puertas y sus superiores se hacen a un lado, dejando ver a dos novatos que osaron llegar fuera de tiempo.
El de mi izquierda es bajo y delgado, y los cabellos caen firmemente por encima de la banda azul que rodea su cabeza. Mientras que el de la derecha es más alto, con cabellos oscuros cortados a la perfección, sus ojos son del mismo color pero intensos, su porte imponente, los músculos trabajados lo suficiente como para sacar fuerza, y unas neuronas que no fueron lo suficientes como para hacerle saber que no saldrían libres del todo, pues dos cubetas de agua fría caen encima de ellos.
Ellos se quedan estáticos, mojados de arriba abajo. El más alto dirige su mirada hacia mí: es penetrante, oscura, y parece querer decirme algo que no me importa mucho saber.
Desvío la mirada cuando otros cuatro novatos les siguen, teniendo el mismo fin que los dos primeros.
Dos de mis compañeros los empujan para que terminen de entrar y cierran las puertas detrás.
—Primera Lección del día:—digo en voz alta y todos vuelven a verme. Los novatos permanecen de pie frente al escenario formando varias filas que parecen no tener fin—Cada acción tiene una reacción. Quién rompa las reglas impuestas tendrá que atenerse a las consecuencias.
Giro la cabeza hacia los seis novatos cerca de la puerta. Ellos me miran con cierto desdén que no pretenden ocultar.
—Ciento diez sentadillas y cuarenta lagartijas—digo hacia ellos, y luego a los demás—. El resto, cincuenta y cinco sentadillas y veinte lagartijas.
Nadie dice nada ni hace nada, simplemente se quedan en su lugar, mirando.
—Ahora.
Rasco las palmas de mis manos con las uñas al verlos acatar la orden, y volteo hacia Matth cuando me llama.
Él hace una seña hacia el otro lado del salón.
El chico de cabellos oscuros ni siquiera se ha movido de su lugar. Simplemente está ahí, con los brazos a los lados, las piernas medio abiertas, con el cabello mojado al igual que el rostro, las gotas de agua recorriéndolo hasta terminar en el piso.
Bajo la mirada hacia su pecho, su credencial está mojada y las letras borrosas no dejan ver su apodo ni su línea de número.
—¿Qué haces? —pregunto; los Novatos no se detienen porque Darric y Larry bajaron del escenario para observarlos de cerca, pasando entre cada espacio que dejan las filas—. No pensarás quedarte ahí toda la mañana mientras tus compañeros asumen las consecuencias por tí, ¿o sí?
Parece inhalar y exhalar, su pecho sube y baja ante la acción, sus manos se hacen puños a los lados, ni siquiera parpadea.
Muy despacio abre la boca.
—¿Por qué debo hacer algo si fueron ustedes quienes vinieron antes de tiempo?
Sus palabras hacen detener a todos y mirar. Incluso los superiores voltean a verlo.
¿Cómo es que tenía el valor de hablarme de esa manera? A un superior.
—¿Tienes educación? Los novatos no deben cuestionar las decisiones de sus superiores—digo; ¿De dónde demonios había salido este atrevido? —. Tuviste la culpa, al menos sé lo suficientemente responsable y acéptalo.
Frunzo las cejas al verlo reír.
—Lo haré cuando ustedes aprendan a aceptar cuando sea su culpa y no tengan que castigar a los demás por ello.
Tenso la mandíbula al verlo dar la vuelta e ir directo a la puerta, abre una de ellas y sale.
Matth me mira con las cejas arriba y niega cuando intento bajar del escenario.
Esto no se va a quedar así.
Un Novato no tiene porqué creer que está en la posición de hablar de esa manera.
Menos, MENOS, tener las agallas de salir por esa puerta y dejarme con la palabra en la boca.
Yo misma me encargaré de darle una lección que no olvidará por lo que le quede en esta universidad.
...
Mi pecho sube y baja en descontrol en cuanto entro a la sala, los demás que vienen detrás cierran la puerta y se posicionan alrededor.
—¿De dónde carajos salió ese mal educado?
Brama molesto Darric, señalando con una mano a la puerta, haciendo referencia hacia donde el novato había ido.
Larry pone las manos en la mesa y pesa su cuerpo entero en ella y niega, su respiración siendo un tornado.
—Si sigue así, lo único que hará será que los demás tomen valor y se revelen. O que armen campañas en nuestra contra y nos terminen sacando del puesto.
—Eso no va a pasar.
Larry voltea a ver a Matth cuando dice, manteniendo los brazos cruzados sobre el pecho.
—¿Qué no va a pasar? —pregunta y bufa divertido—. Debiste dejar que Faith fuera detrás de él.