Novatadas

Capítulo 06: Clase en Conjunto

Faith & Christopher

Me lanzo en la cama con un brazo abierto y la otra mano pegada en la oreja.

—... Realmente me estoy replanteando si fue buena idea hacerme volver, Ma.

“Aguanta, así como tuvieron que aguantarte a tí y tus compañeros”.

—Mamá, se supone que debes estar de mi lado.

“No si piensas que no mereces un castigo después de ir a buscarlo tú mismo”.

Bufo.

¿Pero qué clase de madre es?

Ella cuelga el teléfono y me deja con la palabra en la boca en cuanto estoy por reclamarle.

Realmente conoce a su hijo.

Aspiro aire para llenar mis pulmones y me levanto. Son las nueve de la noche, algo debo comer, ¿no? Merezco comer algo delicioso después de lo que pasé.

...

Miro entre las comidas de los presentes para poder guiarme y pedir algo. Al llegar a la barra, miro el menú muy en lo alto hasta que la persona delante termine de pedir.

Bajo de golpe la cabeza, sintiendo algo tronar en mi cuello cuando la mujer casi regaña al chico y responde alguien que conozco.

—¿White?

Él gira a verme.

—¿Qué haces aquí? ¿Por qué…?

—Los superiores dijeron que me darían su firma si les pido su comida.

¿Superiores?

Miro alrededor, buscándolos, hasta que los encuentro sentados en una mesa casi apartada de la cafetería. Son los superiores de la Línea mayor. Pero ella no está ahí.

Miro a White que aún no se decide.

—¿Te dijeron que querían?

Niega.

—Dijeron que los sorprenda.

Sonrío y me acerco a la barra, pido para cuatro y esperamos hasta que la orden esté lista.

White toma la bandeja y ambos nos dirigimos hacia su mesa. Ellos dejan de hablar y voltean a verme y luego a White.

—¿Qué es esto?—Pregunta Darric.

Su voz es áspera y fuerte, su ceño siempre fruncido y su postura rígida.

—Dijeron que querían que los sorprenda, ahí está—tomo la libreta y el bolígrafo de las manos de White y la extiendo hacia él—. Fírmenlo.

Quedan en silencio. Darric me mira con los ojos entornados mientras los demás se miran entre ellos.

—Le hicieron buscar y pagar su comida por firmas que no deberían de dar después de clases. Ya lo hizo, así que tienen que firmarlo.

Darric suelta una risa demasiado baja y que parece estar pegada aún en su garganta, sus ojos no vacilan ni parpadea ante la acción.

Los pasos de quién menos espero ver a esta hora y en este lugar resuenan, y queda detrás de nosotros dos, acompañada del mismo chico con el que pasa la mayor parte del tiempo desde que la conocí, el superior Matth.

Sus ojos se clavan en los míos unos segundos que parecen eternos para después desviarse hacia los demás.

—Firmen su libreta—dice, alejándose para sentarse en un lugar vacío junto a ellos—, y páguenle lo que gastó a…

Mira a mí lado haciendo énfasis hasta que White entiende.

—White. Soy White, Superior.

Ella asiente.

—Páguenle a White.

Darric es quién toma la libreta de mala gana, firma en una hoja cualquiera y luego la deja en la mesa, donde los demás dejan también su firma, exceptuando los dos que llegaron. Ellos se mantuvieron en silencio en todo momento, mirándonos con una expresión que no sabría describir.

La superior Keia es quién le entrega la libreta y el bolígrafo a White en cuanto termina de firmar, y Larry saca un billete de su bolsillo y se lo entrega, éste siendo mucho más grande que lo que gastó White, pero compensa el hecho de que le hicieran ir y venir, y que probablemente solo lo usarían y jamás firmarían.

Él agradece y me mira.

...

—Ese chico es un problema serio.

—Está loco.

—¿Escucharon su voz cuando nos habló?

Se quejan en cuanto ellos se van.

White le sonríe a Bishop en cuanto llegan a la barra y éste pide algo para ambos y van a sentarse en una mesa cerca de ahí para esperar su orden.

—Que sea la última vez—digo y voltean a verme—. No quiero saber nada de que le pidieron algo a alguien fuera de clases para firmar su libreta.

Me quedan mirando un tiempo antes de asentir y mirar sus comidas.

—¿Qué hacemos con ésto? —Duor pregunta, mirando su plato en frente.

—Yo no como picante.

—Yo tampoco.

Keia voltea a verme, enarco una ceja y miro a Matth centrado en el teléfono. Tomo dos de los platos y los coloco frente a nosotros.

—Como fue idea suya, deberán comerlo. Y para ayudarlos—miro a Matth que no deja el teléfono y pongo una cuchara y un tenedor en su plato—, Matth y yo también comeremos. ¿No es así Matth?

Él abre los ojos y la pantalla apenas ilumina su rostro cuando vibra.

—Comienza—volteo a los demás—. Ustedes también.

—Gracias.

—Provecho.

—Provecho.

Clavo el tenedor en una albóndiga y la mirada al frente.

Chris y White se levantan para tomar su pedido y salir de la cafetería. Quizás cenarán en el dormitorio de alguno de los dos, o se sentarán en las bancas de la universidad, o quien sabe.

Ese Chris tiene algo, no es solo su voz con la que le habla a los demás, no es su seriedad, no es su actitud y su personalidad que parecen tranquilas pero alertas. Es algo más.

Siempre es algo más. Y él está ocultando algo.

Pero ya lo descubriré.

Espero que sea algo que me sirva para usar en su contra si sigue desafiando mis órdenes, si piensa poner a los estudiantes de su lado, si piensa poner todo de cabeza. Solo espero eso. Porque no voy a dejar que nadie arruine mi último año, mucho menos él y su persona arrogante que piensa que está por encima de los demás.

No lo voy a permitir.

...

Nuestros pasos golpean el piso emitiendo sonidos que a los demás les parece molesto, pero si no corremos no llegaremos a tiempo a clase.

Pero es que también, ¿a qué profesor se le ocurre dar una clase a las seis y cuarto de la mañana?




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