Nuestra Vida Juntos

Capítulo 6

Después de una larga temporada fuera del país, mi padre, Danilo Sanper, ha llegado.

Es un poco raro tenerlo en casa cuando ha pasado tanto tiempo, no porque lo extrañe demasiado, sino que nunca se había ido más de una semana al extranjero, el estómago se me revuelve al darme cuenta lo dañada que está la situación.

Mi padre no llegó solo, trajo a Dellen, mi hermano mayor que está encargado de la empresa de Bergen, hace más de tres años y medio que fue trasladado para allá.

La relación con Alonso y conmigo no es la mejor, desde el nacimiento de mi pequeña las cosas con todos mis hermanos son un poco delicadas porque tienen el mismo pensar de mi madre.

Me alegra que a pesar que Dante al principio también tuvo un alejamiento de nosotros, con el pasar de los años se ha vuelto a acercar tanto como es posible.

Es bastante claro que no llevamos la misma comunicación que cuando éramos más jóvenes, pero es el único que ha estado con nosotros y no se fue cuando todo se complicó.

Es triste saber que uno de mis hermanos no conoce a mi hija, que es Delanci, no espero que Aurora naciera para irse donde una de nuestras tías fuera del país, con Ashton también fue casi lo mismo.

Ashton nunca se volvió a comunicar conmigo y eso me dolió, teníamos una relación de hermandad muy bonita, era como una garrapata en su vida, pero él tomó la decisión de no pertenecer nunca más a mi vida ni a la de mi hija.

Uno de los más grandes de los problemas fue la diferencia de edad entre Alonso y yo, son cuatro años y en ese entonces se notaba demasiado.

Nosotros estando tan jóvenes para toda la familia era casi como no saber qué había pasado, esos recuerdos antes de confesar todo a la familia que estaba embarazada son los que me dan un poco de paz.

Término de arrancarme un pedazo de mis uñas intentando contener los nervios.

No tengo la más mínima idea de cómo le vamos a decir a nuestros padres que estoy embarazada.

Por Dios, no estoy ni en la edad que la sociedad acepta para un embarazo; sé que no quiero a este bebé, pero no significa que quiera abortar.

No quiero ni imaginar que a mis padres se les pase esa posibilidad en la cabeza.

Ojalá Alonso no tarde tanto con los dulces que he mandado a comprar para que se me bajen un poco los nervios.

Escucho cómo de repente la puerta de mi habitación se abre, volteo para saber quién es, Alonso entra con una bolsa en sus manos.

—¿Estas lista? —Su voz es un poco más suave de lo común.

No sé si algún día me termine de acostumbrar al nuevo tono de su voz, aunque sé que se debe por el cambio hormonal que está pasando su cuerpo.

Me aparto de la ventana para caminar hasta su dirección.

—¿Me trajiste mis dulces? —Aunque sé la respuesta solo quiero oír otra vez su voz.

Sus ojos se iluminan mientras extiende la bolsa de dulces hacia mí.

—Sabes que si costal.

Siempre he escuchado que los ojos son el reflejo del alma y tienen toda la razón.

Con una sola mirada sé que puedo confiar en él, sé que no dejaría que nada malo me volviera a pasar, pero también sé que en estos momentos no estoy bien.

Agarró la bolsa de sus manos sin que nuestros dedos se toquen, quiero su compañía, pero todavía no estoy preparada para que esté tan cerca de mí.

Desenvuelvo en dulce de leche y los demás los tiro en mi cama al igual que el papel del envoltorio.

—Creo que ya es momento de bajar Adara.

Su mano vuelve a estirarse hacia mi dirección, abiertamente esquivo su mano y todo lo que tenga que ver con su contacto físico.

—Sí, creo que es momento de bajar.

No quiero que se sienta mal por mi culpa, ya después hablaré con él.

Termino de salir de mi habitación, espero alejada de mi puerta hasta que escucho como se cierra y Alonso camina cerca de mí, con una distancia que le agradezco en silencio.

Esa fue la última noche que comimos todos juntos como una familia normal, después Delanci y Ashton se fueron, mi madre siempre está comentando algo para hacernos sentir más mal de lo que ya nos sentíamos.

En los primeros meses de mi embarazo igual no cenábamos con ellos, ya que todo me daba náuseas.

Los únicos que nunca nos juzgaron, fueron nuestros abuelos maternos, estos siempre nos recibían con los brazos abiertos en su casa, nos atendían bien, la abuela se preocupaba por mí y por mi bebé.

Ellos fueron los únicos que mostraron una parte de cariño hacia nosotros porque la otra parte de mi familia al enterarse era mucho peor que mi madre respecto a los comentarios.

Por aquella época deseaba tanto poder callarlos para que no volvieran a decir nada en contra de mí, más cuando decían que mi pequeña podía traer una enfermedad por llevar el mismo tipo de sangre por los dos lados de sus familias.

La inseguridad sé que instaló en mí, si ellos supieran cuánto daño hicieron sus palabras, jamás las habrían dicho o repetido en tantas ocasiones.

Los comentarios me destruyeron de una manera que en ese entonces no sabía si sería capaz de arreglar, todavía no sé si estoy haciendo un buen trabajo criando a una niña.

Muchas veces pensé no tener a Aurora conmigo, pero estoy muy agradecida de haber tomado la decisión que tome, ya que sin ella y Alonso dudo que estuviera en estos momentos con vida.

Editado el 04/02/2026

Holis, espero esten bien y que disfruten del capítulo, nos leemos muy pronto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.